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POSADAS

Las versiones fabricadas que echan a rodar y las repetidoras a distancia

Algunos medios movieron el tema dólar como si estuvieran en la city porteña para encontrar después que nadie se había movilizado hacia las casas de cambio o a los bancos posadeños. Casi lo mismo que les pasó a los medios de prensa concentrados desesperados por algún tipo de “estallido”, hasta social, porque ya no saben qué hacer para desestabilizar el gobierno de CFK. Hasta el día de los anuncios, publicaban a diario la necesidad de sincerar el tipo de cambio, cuando el Gobierno adoptó medidas en dirección a la flexibilización hablaron de improvisación. Así son las maniobras. Y no se detienen ante nada ni nadie.

Le acaba de suceder también a los gobernantes de Misiones. Al gobernador Maurice Closs le inventaron un supuesto “escrache”, pero debieron volver sobre sus pasos. No sólo porque el mismo mandatario desmintió puntualmente la especie, sino porque también lo hizo el propietario del restaurante donde supuestamente había ocurrido. “Nada de eso sucedió”, dijo el dueño del tradicional restaurante marplatense.
El otro diario concentrado nacional inventó un episodio con una supuesta mascota del presidente de la Legislatura Carlos Rovira, buscando desprestigiar al dirigente con todo tipo de críticas estridentes. Cuanto más “escandalosas” mejor.
Cómo instrumentan estas historias? Sencillo, usan el potencial e inventan “testigos” que carecen de identidad. Justifican métodos como los del “escrache” siempre y cuando se ataque al Gobierno o a dirigentes cercanos. En cambio se habla de “agravios” o de “falta de libertad de expresión”, cuando se critica el proceder de estos “periodistas”.
Por cierto este tipo de maniobras no son nuevas. En Estados Unidos las pusieron en práctica en épocas del macarthismo cuando todos eran “subersivos” o “comunistas” hasta que el delirante senador Joseph Raymond McCarthy acusó a los miembros del Ejército de serlo. 
Parece ser que todavía en Argentina no se llegó a ese nivel de saturación de las falsedades. De la falta de fuentes identificables en las “informaciones” que difunden esos medios concentrados. Pero seguramente llegará. De hecho, se está actuando en un terreno ilegal, punible judicialmente.
Porque el histórico fallo de la Corte Suprema de Justicia que protegió la libertad de expresión lo hizo a condición de estar exento de “real malicia”. Y está a la vista que podría ubicarse en ese ámbito de “real malicia” mucho de lo que se emite a diario, en medios de esos grupos, se trata de escritos, radiales o televisivos.
Argentina tiene además una ley de protección de la democracia como sistema de vida y de gobierno, adoptado luego de las asonadas militares que pretendían el regreso al pasado dictatorial.
Claro que pondrá el grito en el cielo todo medio al que se le exija un trabajo ajustado a la verdad, con fuentes, con fundamentación de cuanto se dice en hechos concretos, verificables.  
En Estados Unidos funcionaron las demandas por fuertes sumas de dinero. El dinero contante y sonante suele ser el mejor elemento de disuasión para quienes dejaron de lado la búsqueda de la verdad, el servicio a la comunidad y utilizan los medios de prensa para apetencias de rentabilidad de determinados grupos económicos de posición dominante.
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