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POSADAS

Liberaron a los detenidos por el homicidio del taxista Olmo Herrera

El juez de Instrucción Fernando Verón dejó en libertad a los dos jóvenes y al supuesto asesino confeso del taxista Alfredo Olmo Herrera (43), quien fue hallado muerto de un balazo en la cabeza el pasado sábado al amanecer en la zona del barrio Sesquicentenario, de Posadas. Fuentes judiciales dijeron que las huellas de los sospechosos no coinciden con las que levantó en el coche la División Criminalística y uno de ellos presentó cinco testigos que aseguran que al momento de producirse el homicidio se hallaba en una reunión familiar.

La euforia policial tras la aparición de Leandro (15), quien confesó ante su padre pastor evangélico que había asesinado a Olmo Herrera, se disipó y el expediente prácticamente volvió a foja cero.



El adolescente, que cursa la secundaria en la Escuela de Comercio 8, en Miguel Lanús, habría hecho la confesión en momentos que estaba bajo los efectos de algún estupefaciente. En esas circunstancias contó dónde había arrojado su ropa con manchas de sangre y también el revólver calibre 32 de su abuelo, con el que había asesinado accidentalmente al taxista durante un intento de robo. Pero los allanamientos dieron resultado negativo en la noche de este miércoles.



El adolescente había dicho que mató accidentalmente al taxista durante un intento de robo. Sostuvo que junto a sus cómplices ascendió al coche en cercanías de la Garita a las 4.30 y pidieron un viaje hacia el barrio Sesquicentenario, donde finalmente se produjo el fatal desenlace.



En la mañana de este jueves, Leandro –ya recuperado- empezó a cambiar su versión y llevó a la Policía hasta una vivienda donde supuestamente estaba el revólver, pero sus habitantes juraron no conocerlo.
El supuesto asesino, que por un día ocupó las primeras planas de los medios, luego culpó del homicidio a un joven apodado “Nené”, de quien no dio mayores datos. Alegó que el muchacho le contó en una oportunidad que tenía problemas con un remisero.



Dos testimonios ya incorporados al expediente derrumbaron la historia de Leandro: un taxista compañero de Olmo Herrera aseguró haberlo visto a las 5.00 en la intersección de las avenidas Corrientes y Mitre; y el sereno de un supermercado dijo que a las 5.00 el taxi todavía no había sido abandonado en la parte posterior del depósito mayorista encargado de cuidar.



La historia relatada por Leandro terminó de caer cuando los peritos de Criminalística le dijeron al juez Verón que las huellas dactilares y palmares levantadas en el coche de la víctima no coincidían con la de ninguno de los tres detenidos del caso.

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