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POSADAS

Liberaron al policía que baleó a un adolescente con su arma reglamentaria

(EXCLUSIVO) El juez de Instrucción Horacio Enrique Gallardo resolvió procesarlo por lesiones graves y no intento de homicidio, como analizaba hacerlo José Luís Rey, quien tiene a su cargo la investigación del hecho que ocurrió el 17 de febrero pasado.El cuñado del imputado fue beneficiado con una falta de mérito para el delito de privación ilegítima de la libertad.



El agente de la Policía Federal Enrique Espíndola, de 25 años, fue procesado y excarcelado por la Justicia de Misiones. El uniformado está acusado de haber baleado en el pecho a un adolescente al que acusó de haber iniciado una fogata en un terreno lindante con el de la vivienda de su cuñado, en Posadas. Su cuñado, en tanto, recibió una falta de mérito por el delito de “privación ilegítima de la libertad”.


 


El hecho ocurrió en la madrugada del 17 de febrero pasado frente a la casa ubicada en la intersección de las avenidas Lavalle y Leandro N. Alem, donde Espíndola pasaba unos días de vacaciones junto a su pareja.


 


El pasado 10 de marzo el juez de Instrucción José Luís Rey realizó una reconstrucción del hecho que permitió demostrar que el policía disparó innecesariamente contra un adolescente y maniató a otro hasta la llegada de una patrulla de la Policía de Misiones.


 


El 17 de febrero, cerca de las 4.30 dos grupos de adolescentes salieron de una casa de una joven que festejaba su cumpleaños. Algunos optaron por dirigirse hacia la costanera y el resto comenzó a dispersarse, aparentemente rumbo a sus casas.


 


El agente Espíndola interceptó a dos de ellos con su arma reglamentaria en la mano, acusándolos de haber quemado malezas en un terreno baldío.


Uno de los jóvenes huyó a la carrera pero el otro permaneció en el lugar para tratar de explicarle al policía que no había sido él el responsable.


El agente condujo al menor hasta el interior del inmueble, donde lo maniató con una cadena y lo habría sometido a una golpiza junto a algunos de sus parientes.


 


Los amigos del joven no tardaron en llegar y comenzaron a arrojar algunas piedras hacia la vivienda para que dejaran ir al chico. En esas circunstancias Espíndola salió con la pistola desenfundada mientras una mujer le gritaba “quemale”, incentivándolo a dispararle al grupo.


 


El policía realizó dos disparos, uno de los cuales impactó en el pecho de uno de los adolescentes, que corrió unos metros y cayó en la esquina. Espíndola, en tanto, aseguró que el proyectil partió cuando cayó al ser golpeado por una piedra arrojada por los adolescentes.


 


El juez de Instrucción José Luís Rey analizaba la posibilidad de procesar al policía por el delito de “tentativa de homicidio y privación ilegítima de la libertad”. La semana pasada el magistrado estuvo de licencia y durante su ausencia el juez Gallardo decidió procesarlo por una figura más leve y le concedió la excarcelación.


Ahora el encuadre del caso sólo podría modificarse si la fiscal subrogante Verónica Herbociani apela y un Tribunal hace lugar al planteo.


 


Delgada línea


 


Una delgada línea separa los delitos de tentativa de homicidio y lesiones graves o gravísimas, según el caso. Es que el Artículo 42 del Código Penal sostiene que en cualquier delito debe ser considerado en grado de tentativa cuando la persona comenzó su ejecución pero no lo consumó por circunstancias ajenas a su voluntad.


 


En el caso de Espíndola fácilmente se lo podría haber procesado por tentativa de homicidio, ya que no mató al adolescente porque éste escapó varios metros hasta caer desvanecido. En este caso cabría suponer que el policía no mató al menor porque éste corrió algunos metros y así evitó que le efectuara otros disparos.


 


El procesamiento de Espíndola por el delito de tentativa de homicidio tampoco hubiera evitado su excarcelación. Es que hay varios fallos “garantistas” que hicieron lugar a pedidos de libertad de personas procesadas por ese delito.


 


Ernesto Azarkevich 


 

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