SEGUINOS

POSADAS

Lo público al servicio de todos, demandas del tiempo nuevo

Semana extraña: con duros enfrentamientos soterrados que estallaron al salir a la superficie; agotamiento del paro sin fin de un sector docente; paridad en la nueva directiva de la Universidad que no alcanza a terminar de superar su desdibujada imagen. Tiempos desafiantes y reveladores que una y otra vez plantean la necesidad de otras respuestas, otras actitudes. Una época que demanda ojos abiertos y oídos atentos a la dirigencia porque todo tironeo hacia atrás, hacia prácticas cuestionadas del partidismo viejo es rechazada de plano por la mayoría de la sociedad. Esa mayoría que todos buscan y que quienes la tienen no están dispuestos a perder.

La violencia no es un hongo que aparece en el desierto sino la resultante de una serie de condicionantes que al no encontrar resoluciones en cada momento terminan formando una espiral que en el estallido envuelve a todos. Al menos así es como se la ve expresarse. Ya en abril cuando aparece el primer paro en Electricidad de Misiones sociedad anónima, con expresiones altisonantes y severas acusaciones cruzadas, se advertía, desde estas columnas, la necesidad de sustraer de una buena vez a la prestataria eléctrica del plano político partidario del presidente de turno. En aquella ocasión las aguas parecieron aquietarse y volver todo a la normalidad. Pero sólo a los ojos de la opinión pública, porque resulta evidente ahora que el relacionamiento interno empeoró gravemente, con dos grupos enfrentados hasta los puños, hasta la rotura de bienes públicos. La rápida intervención del gobernador Maurice Closs y la ida hasta la empresa en el peor momento del conflicto de la vicegobernadora Sandra Giménez desataron el nudo gordiano, evitando que la crisis pasara a mayores. Lo que fue visto con alivio por la ciudadanía y actuó de elemento de cohesión al interior del Frente Renovador, para desagrado de la oposición que siempre se mantiene expectante por un quiebre del oficialismo que le permita ganar espacios.



Pero no es menos cierto que entre los propios analistas se advierte que, una vez más, dos de las máximas figuras del Gobierno sufrieron una exposición de primer nivel, sin que los resguardaran los fusibles intermedios. Entiéndase por estos últimos a ministros y secretarios de Estado, titulares de organismos centralizados y descentralizados. Una exposición que debería atenuarse con la nueva gestión que habrán de emprender personas de la extrema confianza del primer mandatario, quien ha optado, al parecer, en esta ocasión por personas que serán sus ojos al interior de Emsa y que se empeñarán por dar cumplimiento a la tarea encomendada: pacificar la empresa, dialogar, escuchar a todos.



Indudablemente éste será el paso primero por dar, pero después sería más que oportuno que se redireccione la firma hacia los propósitos para los que fue creada: prestar el servicio eléctrico de modo eficiente y con el menor costo posible para el usuario. Es que a pesar de tener una tarifa subsidiada, persisten las quejas por los valores que se pagan. Y lo que es peor, éste es el segundo año en el que no se dan a conocer los balances, una práctica que debiera ser de rutina porque transparenta la administración.



Es más, no debiera agotarse allí el protagonismo de esta empresa estatal, porque por su cometido y experiencia de tantos años, dispone de conocimientos como para intervenir en la gestación de políticas energéticas. Está en condiciones de proyectar abastecimientos a futuro.



Una gestión requiere de funcionarios en condiciones de contribuir al desarrollo del proyecto político del que forman parte. Porque no fue aquel el único caso de una intervención personal directa del Gobernador. También debió ocuparse de escuchar lo que planteaba un sector de la docencia empecinado en no dar clases hasta obtener hasta la coma de lo que reclamaba. El primer mandatario se allanó a lo requerido con el compromiso de la recuperación de los días de clases caídos y la no pérdida del año de los alumnos en cuyas escuelas hubo paro. Que fueron una minoría pero que, así y todo, suponían estudiantes fuera del aula. No era demasiado complejo el requerimiento de los educadores: un básico –evidentemente posible-, una mesa de paritaria que incluyera hasta a los más intransigentes. Porque se actuó al principio sólo con el gremio mayoritario, y eso no alcanzó. Había quejas docentes por malas liquidaciones que tenían dos años de antigüedad y ese malestar terminó posicionando en un primer nivel negociador a figuras dirigenciales que hasta entonces no lograban superar los márgenes estrechos de sus propias vertientes.



Son estas realidades las que debieran ser captadas por quienes gestionan en los niveles ministeriales, de secretarías de Estado, de organismos estatales. De hecho hay una mayoría que lleva adelante las políticas oficiales sin sobresaltos. Lo que supone una contracción al trabajo de todos los días, aseguran quienes conocen la entretela de la administración pública. Lo que hoy no se hace se acumula mañana y termina enrollándose en un ovillo al que después cuesta desovillar.



En esa madeja acumulativa parece entrampada la Universidad que sólo alcanzó a renovar directivas en cuatro de sus seis Facultades y aunque la nueva corriente de opinión –el Frente Renovador- haya impuestos una mayoría en el Consejo Superior no alcanzó a cambiar de signo político –Frente para la Victoria- la titularidad de la Unam. Y arriesga perder una oportunidad inmejorable para sumarse como herramienta del desarrollo provincial y regional. Son numerosos los desafíos que en el plano de las ciencias –exactas y sociales-, del pensamiento, se presentan en este nuevo siglo. Desde una educación obligada a agiornarse por la expansión de las nuevas tecnologías comunicacionales, hasta los avances del conocimiento en materia genética, productiva, medio ambiental. Los proyectos de investigación, las especializaciones, la salida a la sociedad abarcando a mayores grupos de población, evitando la endémica deserción, debieran comportar desafíos con respuestas concretas y éstas comunicadas a la sociedad.



También la sociedad espera transparencia en el manejo de los fondos que administra la Universidad, concebida como casa de altos estudios de y para los misioneros y las personas de buena voluntad que quieran habitar este suelo.



 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas