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Salud

Los Angeles Anónimos de la Terapia Intensiva Pediátrica

Así los llama el doctor Mario Barrera destacando la labor de quienes en forma anónima salvan vidas de pequeños a diario. A propósito que el viernes 20 cumplirá 30 años de servicios la terapia Intensiva del Hospital de Pediatría “Dr. Fernando Barreyro”, un centro de referencia de la región Nordeste y para los países vecinos. Con capacidad de 12 camas y “no sólo un gran equipamiento, sino también profesionales altamente capacitados. Y lo que es más importante todavía, más pediatras en especialización”.

 

En su habitual programa “Dejando Huellas” de C6Digital, Barrera habló de “aquellos tres ángeles anónimos, apasionados, generadores de esta realidad: los doctores Jorge Gutierrez, Oscar López y Manuel Riera, que permitieron la formación de la primera especialista en terapia intensiva que se capacitó en nuestro querido Hospital de Pediatría, la doctora Marcela Pintyos. Pasaron ya 30 años de tan rica historia.

 

“Historia de aquellos jóvenes pediatras que en el ayer veían, que sentían y creían que podían hacer mucho más por los niños. Y que sin querer se convirtieron en superhéroes, como salidos de una revista de historietas, para devolver con vida a aquel niño a su familia. Y llegamos  a este presente con un grupo muy importante de terapistas. Algunos muy jóvenes y otros no tanto, pero sí pero con muchos años de experiencia que le otorgan una mixtura de gran nivel profesional al inmenso trabajo que vienen desarrollando”, puntualizó.

 

Para advertir que “la mayoría de las veces recordamos el nombre del médico que nos atendió en una situación de emergencia, o el nombre de aquella enfermera que se acercó afectuosamente en esa situación difícil. Pero hay muchos otros médicos y enfermeros de quienes rara vez recordamos sus nombres. Ellos son Los Ángeles Anónimos de la terapia intensiva pediátrica. Cuando un niño ingresa a la terapia la gente lo único que me dé ve o suele expresar es la gravedad del cuadro que puede comprometer la vida en niño. La terapia intensiva pediátrica se define por sí sola: allí ingresan los niños que necesitan un tratamiento intensivo, el cuidado minuto a minuto donde abundan los cables los tubos, se mide con la gota del suero o la aplicación del antibiótico. Donde abunda el sacrificio, la tolerancia y el empeño. Donde faltan horas de sueño, donde se ponen a prueba a cada momento los conocimientos adquiridos, el talento y las habilidades. Donde se le pelea codo a codo un minuto más a la muerte porque es un lugar donde se ama la vida. Es el enfermero o la enfermera quién cuida a los niños las 24 horas el que le habla al oído con cariño, que lo baña cantando, que cura las heridas del niño gravemente enfermo en coma o en respirador. Es el médico que no durmió en toda la noche haciendo cálculo de dosis ensayando cambios porque todo es muy dinámico. Realizando prácticas mínimamente invasivas no dándose nunca por vencido. Es el médico que da la peor noticia. Son los Ángeles Anónimos médicos y enfermeros que sueltan una lágrima cuando pierden un paciente. Pero que se reponen rápidamente, pues hay alguien más que lo necesita. He conocido muchos en estos 25 años de trabajar junto a ellos”.

 

“Admiro a quienes tienen visión de futuro para cambiar la vida de los pueblos”

 

Barrera, médico cirujano y especialista en neurología infantil, señala que “siempre me sorprende y admiro a esa gente que tiene visión de futuro para cambiar la vida de los pueblos. Como estos tres médicos; Manolo Riera, Jorge Gutiérrez, Oscar López que vieron que podían ir más allá, que intentaban, creían que podían hacer mucho más y no se quedaron en la comodidad en la zona de confort del consultorio. Iban al desafío de una camita más, un respirador, para ir avanzando”. Y comenta que en lo personal “tuve la oportunidad de verlo trabajar a Juanjo (Juan José) Ledesma, que hoy es el jefe de Terapia Intensiva y dije yo quiero hacer eso. Venía rotando en los servicios de Pediatría desde hacía tres años. Y eso admiro también, esa gente que sin quererlo marca la vida de otra persona, que está a su alrededor, como fue mi caso. Encontré mi lugar en Pediatría a través de un proyecto que tenía también a Jorge Gutiérrez como director y que apoyó quien era el ministro de Salud Pública en ese momento, el doctor José Guccione y el apoyo del contador Mazal”.

Hizo notar que “hoy la terapia intensiva es de un gran nivel en cuanto a equipamiento y en cuanto a los médicos, a los enfermeros. La terapia ya ha dado sus hijos, como la doctora Pintos o la doctora que terminó su formación recientemente, la doctora Mayra Acuña. Y los otros jóvenes que se están formando”. Mientras habla Barrera se suceden en la pantalla de C6Digital las fotografías de los médicos en el servicio, sonriendo, haciendo selfies, con gorros de Papá Noel o de Reyes Magos, con una mamá y su bebé de días en la terapia. Barrera explica: “es lo que hace la mujer, se ocupa de esto de las relaciones en el grupo, de las celebraciones, de hacer más llevadero u  trabajo de por sí muy duro”.

Y admite: “también aquí se sufre mucho del ‘síndrome de la cabeza’ (síndrome de bournot) que lleva a que se tengan que retirar de su trabajo. Antes se hablaba solamente de quienes trabajaban en las otras especialidades pero ahora se ha visto que casi todos los actores de la salud son propensos a sufrirla. Pero como puede apreciarse hay mucha gente joven. Y eso es muy importante porque hay mucho recambio, con buena formación científica. Eso le da una muy buena respuesta a la salud de la población no tener un equipo así tan importante es maravilloso”.

Vuelve a mencionar a los tres médicos fundadores para indicar que “fueron generosos formaron a otras personas y lograron una terapia de muy buen nivel que da respuesta, o que da soporte a la neurocirugía, a la cirugía cardiovascular, a grande cirugías de columna ósea. Resolvemos todo en la Provincia, siendo referentes del Nordeste atendemos gente del Norte de Corrientes y del extranjero”, precisa.

El viernes 20 se cumplen 30 años de la Terapia Intensiva del Hospital de Pediatría y a las 9:30 habrá una ceremonia recordatoria, informa también el doctor Barrera.

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