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Los delicados equilibrios, las altisonancias y las obras para todos

El delicado equilibrio que está sosteniendo la Argentina –gobierno y sociedad- en una crisis internacional que todavía no ha tocado piso, debiera servir de “sosegate” a las iracundias surgidas de aquellos que ven acotadas prerrogativas que otrora se daban por justificadas. Hoy por hoy, la presión externa obliga a pensar y repensar todo cuanto se hace o deshace en pos del bien común. Por encontrar un escudo resistente, capaz de sostenerse en el tiempo frente al embate que proviene del exterior. Analizar lo ocurrido con la balanza comercial en el último mes de mayo puede aportar al análisis más objetivo: las exportaciones cayeron siete por ciento y las importaciones, sólo cinco por ciento. La compra de combustibles demandó 3.500 millones en lo que va del año, un 21 por ciento más que en el mismo período del año pasado.

Comprar combustible es indicar actividad: industrial, agraria, calefacción domiciliaria. Es decir, sostener el consumo interno, el pivote sobre el cual el gobierno nacional ha venido trabajando en un proyecto de recuperación nacional que va dando frutos. La sustitución de importaciones reactiva la industria nacional; la construcción mediante un mega plan de viviendas deberá, a su tempo, aportar lo suyo.

Mientras se sostiene el país internamente, Argentina busca también mantenerse en el jaqueado mercado internacional: los principales socios comerciales son el Mercosur, destino del 24 por ciento de las exportaciones y origen del 29 por ciento de las importaciones, dejando un saldo negativo durante este año. Lo siguen en importancia los países asiáticos, destacándose China, con una participación en las exportaciones del 16 por ciento y en las importaciones del 21.

En este marco, las altisonancias del dirigente camionero Hugo Moyano y los grupos mediáticos concentrados -que lo han transformado en su líder- suenan así, desafinadas. Por más que pueda caberle una base de legitimidad en el reclamo que, de todos modos difícilmente pueda alcanzar a su gente o a su propio salario. Imponer Ganancias con un mínimo de 5.000 pesos parece mezquino, aun cuando Jorge Capitanich argumente que es un impuesto coparticipable. Los trabajadores se gastan sus sueldos donde viven. No les sobra para comprar dólares, ni para enviar sus ingresos a algún paraíso fiscal externo. Qué mejor coparticipación, entonces. Un intendente, el de Dos de Mayo, José Luis Garay admitía en declaraciones a Canal 6, que la Asignación Universal por Hijo acercaba más recursos a su comuna que la coparticipación provincial, reactivaba el comercio, la industria, los servicios.

Claro que será difícil saber si la resignación de Nación de tales impuestos alcanzará al salario de los camioneros, que con un 25,5 por ciento de aumento estarán arañando los 20 mil pesos de ingresos mensuales. Cuando el mínimo vital y móvil está en los 2.300 pesos desde septiembre de 2011.

Mientras todo esto acontece, Misiones sigue escribiendo su propia historia. Un moderno Instituto Provincial del Cáncer acaba de ser alumbrado en la Cámara de Representantes, como otra vanguardista realidad del Parque de la Salud. Con recursos propios, provenientes de su sistema tributario, comienza inclusive a repatriar médicos y científicos con el propósito de sumarlos a esta realidad proactiva, única en el país. Incorpora recursos humanos y equipos técnicos de última generación que, quebrando definitivamente el paradigma histórico, posiciona a la salud estatal muy adelante de la privada, con la mira puesta en el conjunto social.

Llegará un tiempo en el cual, la Provincia deberá buscar nuevos recursos con otras definiciones respecto del presente y el porvenir. Ese será el debate que se avecina a propósito de su recurso más abundante, el agua.

Las exportaciones cayeron siete por ciento y las importaciones, sólo cinco por ciento. La compra de combustibles demandó 3500 millones en lo que va del año, un 21 por ciento más que en el mismo período del año pasado.

El Gobierno dio un paso más para lograr su objetivo de un ingreso de divisas superior a 10 mil millones de dólares durante este año. En mayo, la balanza comercial arrojó un superávit de 1517 millones de dólares, que representó una disminución interanual del 11 por ciento, y en los primeros cinco meses del año, la brecha entre importaciones y exportaciones sumó 6312 millones de dólares, un 32 por ciento más que el acumulado en igual período de 2011, cuando el saldo favorable era de 4766 millones de dólares. El incremento se da por las importaciones, que en el año bajaron 4 por ciento, y las exportaciones, que aumentaron uno por ciento.

En estos cinco meses, los principales socios comerciales de Argentina son el Mercosur, destino del 24 por ciento de las exportaciones y origen del 29 por ciento de las importaciones, dejando un saldo negativo durante este año. Lo siguen en importancia los países asiáticos, destacándose China, con una participación en las exportaciones del 16 por ciento y en las importaciones del 21.

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