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EDITORIAL

Los duros tiempos de un ajuste sobre el ajuste, a cargo de la sociedad y las Provincias

Finalmente llegó el acuerdo con el Fondo Monetario internacional (FMI) no sólo impensado sino hasta negado un par de años atrás, y con él una retahíla de medidas que serán una vuelta de tuerca sobre un ajuste que ya ha ocasionado más de una amargura a los sectores más vulnerables del sociedad, sean personas, cuanto empresas pymes.

Como en todo convenio –o en todo préstamo, en este caso es un stand by- más allá de las frases altisonantes hay una fría y seca letra chica que determina los duros pasos que deberán darse para cumplir con las exigencias del prestamista. Habrá de advertirse, también, que este préstamo contempla la disponibilidad de 50 mil millones de dólares en 36 meses. Es decir, excede el tiempo de mandato del presidente Mauricio Macri. Eso en la superficie, en los condicionantes con letra minúscula, se extienden las exigencias al 2027.

Y cual si todo fuera poco, se contempla un contexto de dólar flotante que ya mostró una punta del ovillo el viernes último cuando el BCRA le volvió a soltar la mano y se fue a 26 pesos. Un dólar alto es solamente beneficioso para exportadores y muy perjudicial para la sociedad en términos generales y en particular para los más vulnerables. Porque los precios internos de los productos de la canasta básica están dolarizados. En algunos casos con justificaciones porque se importan insumos como los relativos a packaging que no se fabrican en el país. En otros, sin justificación en lo que concierne al dólar en sí. Pero como el que se enfrenta es un efecto “pinzas”.

El aumento que no llega por la vía dólar, la hace por la eliminación de las retenciones –el trigo que conviene exportar, mientras la harina que acá se procesa se dolariza compitiendo con la moneda depreciada-. O por la vía de tarifas que seguirán “actualizándose”, al ritmo del dólar, también como condicionante de este acuerdo con el FMI.

Las tarifas suben, seguirán haciéndolo, y los salarios se plancharán, incluyendo los haberes jubilatorios. Pero además, las Provincias deberán afrontar recortes en los envíos federales que posiblemente estén referidos a la obra pública. La eventualidad está dada por el hecho de que se están enviando con demoras recursos que se habían comprometido. Por caso, se ha reclamado el envío de los fondos correspondientes a comedores de 200 escuelas. No se ha hecho ningún envío por parte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, mientras que Misiones está financiando a 1.200 comedores de otras tantas escuelas.

Los fondos adeudados son de los meses de marzo, abril y mayo. Más aún habría reticencia, además, de parte de la titular de la cartera Carolina Stanley para actualizar los valores que se “congelaron” en el 2016.

Dentro de todas las restricciones presentes y las que se avecinan Misiones se posiciona con fortaleza respecto de muchas de sus pares, porque no ha tomado deuda en dólares, ha sostenido una administración austera y en cuanto ha podido intentó mantener la actividad económica provincial, con aliento a las pymes y a fomento al emprendedurismo.

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