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EDITORIAL

Los recursos federales y las soberanías provinciales, en el debate que se avecina

La ciudadanía se ha pronunciado. El día después tiene la agenda con prioridades misioneristas por excelencia, en cuestiones tan sustantivas como las finanzas públicas. De hecho, el debate en torno de la reforma impositiva que pretende la Nación y el reclamo de la gobernadora María Eugenia Vidal por una mayor asignación destinada al Fondo del Conurbano Bonaerense, comportan dos cuestiones más que preocupantes para las Provincias.

Por una parte, la reforma impositiva parece enderezada a eliminar nada menos que tributos provinciales, sin avanzar sobre los de índole nacional, lo que supone una visión política que se da de bruces con el siempre proclamado y nunca cumplido federalismo. Porque al parecer a la Nación le resulta casi imposible entender que las Provincias son preexistentes. Y son las que tienen bajo su jurisdicción servicios esenciales que presta el Estado: salud, educación, seguridad y justicia. Impedirles hacer uso de su soberana potestad de establecer políticas fiscales, es quitarles el poder de financiar los servicios mencionados. Máxime si se tiene en cuenta que en estos casi dos años de gestión la Nación no hizo honor a sus compromisos en forma integral. Llegó a retener dineros que no le pertenecían como los recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET); se negó a dar cumplimiento a una ley nacional como la del financiamiento docente que contemplaba justamente la asistencia a las Provincias con menores recursos.

Es más, el Gobierno de la Nación hizo claros distingos entre quienes le son afines políticamente y quienes no lo son. Un nítido ejemplo fue la actitud asumida con el del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o Jujuy, que recibieron millonarias remesas de dinero, mientras no hubo trato similar para jurisdicciones con gobiernos de otro signo político. Quién podría, en consecuencia, someterse a semejante discriminación por voluntad propia.

A este preocupante panorama se sumó el reclamo de Vidal por el Fondo del Conurbano Bonaerense cuestión en la que, curiosamente, la Nación invierte el criterio. Pudiendo compensar a su gobernadora amiga como lo hizo con las remesas extraordinarias giradas hasta el presente, el presidente Mauricio Macri parece decidido a rebajar la participación que tienen las Provincias con ese propósito. En este enojoso trámite hay una pequeña luz de esperanza, en la opinión que la Suprema Corte de Justicia ha requerido a los Estados provinciales. Y cuyos gobernadores han pedido una audiencia para hacerse escuchar.

En el caso específico de Misiones, a toda la argumentación objetiva relacionada con la soberanía provincial y la equidad que fundamenta la aplicación de tributos, se suma la resignación de puntos de coparticipación federal, algunos dirigidos al Fondo del Conurbano. De resultas de lo cual, se vio particularmente afectada por la desactualización del índice frente, además, a su crecimiento poblacional y la consiguiente demanda de servicios.

Puede verse, en consecuencia, que estas cuestiones rozan la vieja deuda pendiente: una nueva coparticipación federal exigida por la Reforma Constitucional de 1994 y nunca cumplida. Claro ése sería un profundo debate nacional y motivo de grandes “tironeos” entre las jurisdicciones. Y poner sobre la mesa lo que nunca se discutió: el inequitativo crecimiento de la Argentina, sus injustas desigualdades. La histórica postergación del Norte.

Claro que, en los tiempos que corren, y dada la recesión con inflación, todo hace suponer que la mayor atención estará puesta en la coyuntura y en la inmediata necesidad de contemplar los requerimientos de los próximos años. Las grandes reformas habría que hacerlas luego de convocar a la ciudadanía a ese efecto, de manera expresa y concreta. 

 

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