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EDITORIAL

Los tiempos electorales y una realidad que demanda respuestas

La campaña nacional ya está a full a nivel país y los sondeos de opinión a la orden del día. Ahora bien no parece demasiado sensato que se pongan las miradas en los posibles votos sino en la situación que vive el país, concretamente las personas, los sectores más débiles de la sociedad. En una Argentina orgullosa de producir la mayoría de lo que consume aparece como un agravio traer verduras y frutas del exterior, pasando por calefones o manteca. Reducirla a país agroexportador como hace un siglo atrás será, cuando menos, dejar a millones sin sustento, sin poder llevar adelante una vida digna. Sería entonces más que oportuno tomar medidas aquí y ahora para redireccionar la política económica. Así como se le pedía al gobierno nacional anterior salir de las recetas, se la está pidiendo a la actual gestión dejar de lado las de ciertos manuales para pensar en el hombre y la mujer de carne y hueso, en los niños, en los jubilados, en los estudiantes.

Ahora los tiempos correrán más rápido camino a las urnas y la sociedad mirará comportamientos. Pero no en lo político partidario, sino en lo político institucional, en cuánto y qué se hace para mejorar la calidad de vida. Porque muchos miran con gran preocupación el segundo semestre. Esta es la realidad, inútil será querer disimularla.

En aquel contexto nacional, Misiones sigue trabajando en todos los niveles. Otro paso más acaba de darse en dirección al puerto de Posadas, una de las antiguas aspiraciones por recuperar la hidrovía y con ella mayores opciones para la circulación de mercaderías. En tanto, las obras viales continúan su marcha. Pero además, la Escuela de Robótica, por ejemplo, abrió sus puertas hacia el resto de las escuelas de Misiones con la mira puesta no ya en el futuro, sino en el ahora. Este siglo XXI ha llegado con demandas tecnológicas imposibles de soslayar a menos que se quiere un aislamiento que llevaría indefectiblemente a la pobreza. Y es en esta cuestión donde calza otra preocupación: la amenaza de desfinanciación educativa de parte de la Nación. Una preocupación exteriorizada en la última reunión del Consejo Federal de Educación por las Provincias.

No puede pensarse en reformas si no se prevén simultáneamente  los recursos que habrán de sostenerlas. Misiones ha dado cátedra en esta materia. Cada decisión que tomó lo hizo previendo de qué modo iba a solventarlo en el presente y en el corto y mediano plazo. Pero su puntilloso trabajo está siendo afectado en el plano de la salud pública, por la deuda contraída por el Pami que ya está en más de 50 millones de pesos, según acaba de denunciar el ministro del área Walter Villalba. Qué sentido tiene que el responsable local, Rolando Rubleski, atribuya las declaraciones del Ministro a cuestiones “políticas”, siendo que debió admitir la deuda. Deuda de la que, por otra parte, no había hablado. La sociedad misionera se enteró que había problemas cuando un sanatorio privado anunció que dejaría de atender a los abuelos.

Esa es otra evidencia que deberían abstraerse de las urnas para entender las cuestiones que están aquejando a los sectores más débiles. Gobernar pensando en la gente puede hasta transformarse en la mejor campaña. Obtener altas adhesiones del electorado. Misiones ha venido siendo un ejemplo.

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