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EDITORIAL

Los tiempos que corren, preferencias y urgencias

La primera quincena de enero ha sido amigable para Misiones en lo que a turismo se refiere, consolidándose como un destino de verano y hasta de turismo religioso y cultural, si se tiene en cuenta que Cataratas del Iguazú y San Ignacio con su Reducción Jesuítica y sus playas, fueron los centros de interés con mayor convocatoria.

Por cierto estos perfiles sumados al atractivo de la Selva Paranaense comportan un atractivo muy misionero, que al estar por la información recibida, ha sido motivo de promoción en la última Feria Internacional de Turismo de Madrid.

La delegación de Misiones estuvo encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua a quien secundó su ministro de Turismo José María Arrúa, cumpliendo el mandatario provincial el cometido de presentar las propuestas del Litoral argentino.

El estilo de Passalacqua se ha venido destacando a nivel nacional y hoy por hoy forma parte de los diez gobernadores a quienes debe atendérseles el teléfono según expresas directivas del presidente Mauricio Macri. Un gesto que busca responder los que ha tenido a su tiempo la Provincia para con las iniciativas legislativas del Jefe del Estado. En contextos no fáciles: Misiones sigue afrontando asimetrías que deterioran su actividad comercial, como el resto del país deberá atender los sucesivos aumentos en la tarifa eléctrica y la reducción de los beneficios nacionales. Sabido es que por su clima y por ser la única que no dispone de gas natural, la Provincia es electrodependiente lo que impacta en la facturación domiciliaria, comercial, industrial. El aire acondicionado hace tiempo que dejó de ser un artículo de lujo y las maquinarias de la industria, como la maderera, se mueven con energía eléctrica.

Acaba de precisarse, por caso, que Misiones 450 mil hectáreas de patrimonio forestal implantado y casi 700 aserraderos. Una industria que no está en los mejores momentos con exportaciones que no repuntan y con un mercado interno cuya recuperación es todavía muy leve. Será un incentivo que el 10% de las viviendas sociales que se construyan en el país sea de madera, pero son incentivos a mediano plazo. Y las urgencias apremian. 

Desde la Provincia se han lanzado políticas destinadas a la reactivación económica en general y bien le vendría alguna medida nacional adicional que contemple sus particularidades. Porque ha quedado sobradamente demostrado que es un Estado que se conduce con austeridad y prudencia y sabe sacar provecho de toda ayuda que se le ofrezca.

No caerá en saco roto, en consecuencia, todo cuanto pueda hacerse para mitigar el efecto negativo de las asimetrías, para movilizar el mercado provincial, generar empleo. Son demandas fundadas del momento actual, en el comienzo de un año que requiere de mejores propuestas a nivel nacional.

Flaco favor hacen disposiciones como las del Banco Central posibilitando al Estado tomar recursos de los ahorristas privados, porque obligadamente retrotraen a la memoria a los infaustos tiempos del corralito. Medidas de esta índole debieran ser informadas, explicadas. No alcanza con que estén publicadas en la página web del BCRA.

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