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Los vecinos de A-4 no quieren ser estigmatizados: “son unos pocos” los que alteran la convivencia

Y para más son menores que integran las patotas que se enfrentan en la plaza del vecindario, como “grescas entre barrios”, rompen vidrios y atacan a las personas que intenten calmarlos. “Los colectivos no entran después de las 20:00 y ahora empiezan a la mañana a las 5:00, antes no lo hacían” porque hubo primero un operativo de Gendarmería Nacional y ahora un seguimiento de la Policía. Claro que siguen señalando que “la Policía no puede imponerse. Y si ellos no pueden, qué vamos a hacer nosotros”, dicen los consultados por /c6. Que al anochecer se encierran en sus casas, porque todo ese sector pasa a ser “zona liberada”.









No obstante, hacen notar que “antes no era así. Yo vivo acá hace 10 años y esto no ocurría”. Otro vecino dice que “duele que te pongan como zona de riesgo. Sabemos que en el centro hay robos todos los días. Acá qué nos van a robar, si apenas salimos a vender para mantenernos. Acá somos todos trabajadores y es injusto que te traten así como hizo un diario, porque son unos pocos los que hacen lío”.



 



Todos coinciden, en tanto, que después del ingreso de efectivos de la Gendarmería, durante el conflicto policial,  “se calmaron un poco. Creo que hasta los padres tomaron conciencia que sus hijos no pueden andar por ahí a la noche. Porque esto que ocurre es responsabilidad de los padres. Los chicos andan en éxtasis y hacen cualquier cosa”, relata un vecino dando cuenta de los vidrios rotos de las casas cercanas a la plaza. “Hubo una señora que llegó a levantar su casa e irse porque no se puede vivir así”, añadió.



 



Dijo que también los operativos de la policía, que se realizan en la actualidad, parecen tener cierta efectividad, aunque la calma todavía se muestra frágil. “Unos días atrás hubo nuevos enfrentamientos”, observan.

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