SEGUINOS

NACIONALES

Low cost: en una semana, tres incidentes elevaron el malestar y alarma sobre la seguridad  

Los incidentes en vuelos de Andes y Flybondi intensificaron las críticas respecto de la regulación para el nuevo régimen “low cost”. Los críticos advierten que no se incorporó personal idóneo, pese a que se amplió la cantidad de itinerarios. En el macrismo hay malestar ante el “error privado”.

En una semana, tres situaciones elevaron el malestar en la industria aeronáutica. 

 

El lunes 22, el único avión de la “low cost” Flybondi apenas pudo mantenerse en el aire por 12 minutos: debió aterrizar en el mismo aeropuerto del que había despegado momentos antes, en la ciudad de Córdoba, por fallas en un motor.

 

No sólo eso: también se detectaron complicaciones en el sistema de frenos de la aeronave.

El sábado 27, un vuelo chárter de la empresa Andes, proveniente de Florianópolis, tocó suelo también en Córdoba con complicaciones en una turbina.

 

En concreto, voló desde Uruguay hasta la Argentina con un solo motor operativo. Unos días antes, otro servicio de Andes había cancelado su despegue tras un intento de carreteo.

Estas situaciones reactivaron la pregunta respecto del estado de la seguridad en un momento en que el Ministerio de Transporte enarbola una y otra vez su idea de “revolución de los aviones” como la llave para expandir el mercado aerocomercial doméstico.

 

Según pudo saber  los incidentes derivaron en un fuerte malestar por parte del macrismo hacia los directivos de Andes y Flybondi.

 

Guillermo Dietrich expresó su enojo en privado y se cuidó de mostrarlo en público. De hecho, el funcionario llegó a Córdoba para presenciar el vuelo inaugural de Flybondi hacia Puerto Iguazú pero evitó ser parte del pasaje hacia ese destino.

Si bien en un principio se había mencionado la posibilidad de que Dietrich fuera de la partida del servicio a Misiones, el ministro y sus equipos desecharon la idea antes del vuelo del 26.

En el sector aseguran que la decisión obedeció al descontento del ministro respecto de los últimos movimientos de la firma que lidera Julian Cook.

“Transporte cerró diciembre con la idea de que la batalla derivada de la apertura del mercado había sido ganada por completo. Pero de pronto, aparecen estos problemas que entorpecen el panorama. Lo que más molesta en el Gobierno es que toda la situación parte de errores de las mismas compañías, que son beneficiadas por el nuevo régimen”, sostuvo una fuente que conoce la interna en la cartera.

 

“Acá no puede decirse que fueron los sindicatos. Las que metieron la pata fueron las empresas”, agregó.

 

La primera reacción desde Transporte fue la de reafirmar que volar en la Argentina es por demás de seguro. Y que si hay algo que sobra en el sector de los vuelos domésticos, esos son los controles.

“Todas las empresas tienen las mismas condiciones, pasan por análisis exhaustivos y cumplen los mismos requisitos. Volar es muy seguro en la Argentina, como en el mundo; es una industria muy regulada”, sostuvo Dietrich en Córdoba, mientras despedía la salida del servicio de Flybondi.

Sin embargo, tras estos incidentes, el Gobierno estrechará los contactos con las nuevas aerolíneas a fin de estar en el día a día de la evolución de cada plan de negocios.

Además de exigirles que extremen las pruebas de seguridad, también comenzará a discutirse con cada compañía la antigüedad de las aeronaves que se están incorporando.

“Con un excelente mantenimiento, no debería haber inconvenientes en términos de rendimiento de los aviones. Pero contar con aparatos de más de 10 años implica tener que controlarlos más seguido. Además, demandan más combustible y es todo un tema conseguir rápido los repuestos cuando hay que hacer reemplazos de piezas”, reconoció la fuente.

 

“Todo eso implica intensificar los controles de seguridad. La cuestión se simplifica si las empresas adquieren aviones más nuevos. Pero es algo que, salvo Norwegian y Avianca, por ahora no ha ocurrido”, recalcó.

 

El pedido, entonces, de una mejora en la tecnología, es uno de los aspectos que el Gobierno intentará sostener en firme de aquí hacia adelante.

 

Por otro lado, si bien la decisión oficial es intervenir lo menos posible en el mercado aerocomercial, los incidentes de hace escasos días también podrían derivar en la incorporación de nuevas políticas de mantenimiento.

Desde uno de los principales sindicatos aéreos anticiparon que “cualquier plan que se intente llevar a cabo, cualquier cambio, primero deberá pasar por la opinión de los trabajadores, técnicos y personal aeronáutico en general”.

 

En otras palabras, advierten que hasta cuestiones de seguridad deberán ser analizadas con los representantes gremiales.

Advertencias

Expertos de la actividad observan lo ocurrido como luces amarillas que se van encendiendo.

Desde “Aviación en Argentina” su director, Diego Dominelli, sostuvo que un aspecto a tomar en cuenta es la celeridad con que se habilitó la operación de compañías como Flybondi  que pasó a hacerse cargo de numerosas rutas aunque cuenta con un solo avión disponible.

“Lo que sucedó la semana pasada fue una alarma y hay que prestarle atención a eso. Hay una tendencia, en términos generales, a correr detrás de la idea de multiplicar la cantidad de pasajeros volando sin reparar en que los procesos para lograr eso son necesariamente largos.

En casos como Flybondi hay una intención de abarcar comercialmente más de lo que se puede cubrir desde lo operativo. Son cuestiones que inciden también en seguridad”, advirtió.

Sobre este punto, el especialista agregó que Flybondi todavía no presentó ningún informe técnico detallando qué es lo que ocurrió con su única aeronave en el vuelo de apenas 12 minutos que llevó a cabo la semana pasada. Deberían emitir un documento y eso hasta ahora no ocurrió”.

 

En cuanto a Andes, que tuvo fallas importantes de motor en dos aviones, ahora está incorporando un avión 737 con 17 años de antigüedad.

 

“Todo ello implica entrenar a los pilotos para que puedan operar el aparato, lo cual debería demandar un proceso largo. Sin embargo, todo parece que se resolverá en días”, afirmó Dominelli.

 

Por su parte, Franco Rinaldi, reconocido experto del sector, aseguró que los eventos de los últimos días “deberían generarle más de una preocupación tanto al Ministerio de Transporte como a la Administración Nacional de Aviación Civil”.

 

“Debería incorporarse más gente idónea a la función de controlar la actividad. Otro punto es evaluar qué tipo de aviones se está sumando al parque operativo. Hay empresas que vuelan con aparatos bastante viejos y eso demanda otro mantenimiento”, amplió.

 

“Que ocurran incidentes en los aviones empieza a mostrar que el Gobierno no está acompañando el proceso que activó en la Argentina. Acá el Estado hoy está llevando a cabo un control con demasiadas dificultades y falta capacidad técnica. No se puede cometer el error de apelar al voluntarismo de las aerolíneas”, dijo.

Mayor intervención

Según Rinaldi, sólo una participación más activa por parte de Transporte puede redundar en una expansión sin riesgos de la actividad aerocomercial en el país.

 

En esto incluye la vigilancia de la seguridad, la generación de recursos humanos idóneos y un mayor monitoreo de lo que hacen las compañías con sus respectivas flotas y personal.

“Al Estado le corresponde no dejar pasar lo que ha ocurrido con Andes y Flybondi. Tiene que incrementar los controles sobre las tripulaciones, el modo en que se entrenan, la edad y estado de los aviones y la capacidad de respuesta en caso de una emergencia. Es un rol que le corresponde, pero que lamentablemente no se está cumpliendo con efectividad”, agregó.

Como contracara de estas situaciones, tanto Rinaldi como Dominelli mencionaron los casos de Norwegian y Avianca.

 

A ambas compañías se les destaca, como mayor atributo, la decisión de dar servicios con aviones nuevos y sin la ambición de operar un enorme caudal de rutas con pocos aparatos, como es el caso de Flybondi.

“Avianca hace lo que está a su alcance. No se extralimita. Arrancó a volar hacia Mar del Plata y Rosario desde Aeroparque con aviones para cada ruta. Es una empresa que tiene en marcha un proceso de expansión ajustado a la cantidad de aviones que posee en la Argentina. Tiene más aparatos y pidió para viajar menos itinerarios que los otorgados a Flybondi, a la que se le dio más cantidad de rutas que a la colombiana. Esa es una diferencia clara”, especificó Dominelli.

Desde el ámbito de los sindicatos, Pablo Biró, secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), atribuyó la responsabilidad de lo sucedido tanto en la naturaleza de las compañías que declararon los incidentes como en los organismos de control.

“Nunca había sucedido en décadas que Transporte flexibilice tanto los controles a favor de un empresariado en muchos casos desconocido. Andes tiene un pasado de desprolijidades, mientras que Flybondi directamente no es una empresa seria desde su conformación. Ni siquiera tiene instalaciones para dar mantenimiento a su único avión. Todo eso hay que atenderlo cuanto antes”, expresó.

 

Fuente: Iprofesional.

 

Descargar Semanario Seis Páginas