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POSADAS

Luces y sombras de una ciudad que quiere ser admirada por propios y extraños

En los últimos días llamó la atención de turistas y transeúntes locales que recorrían la zona céntrica de Posadas durante el feriado largo la escasa iluminación de algunas calles principales. En especial el sector de la Calle Paseo en toda su extensión. Los automovilistas y peatones debían extremar las precauciones al momento de desplazarse para evitar situaciones riesgosas. Similar panorama se podía observar en los barrios alejados -y no tanto- del Centro capitalino donde bajo estas condiciones la inseguridad se potencia. En contraste, cuando la luz natural se hace presente, algunas farolas y “jirafas” del alumbrado público permanecen “prendidas”, tal es el caso de la avenida Costanera. A los ojos del misionero la irregularidad constituiría una suerte de contradicción entre lo que se pregona y lo que se hace toda vez que constantemente se convoca a mantener en óptimas condiciones la ciudad para transformarla definitivamente en una plaza atractiva para el turismo. Tal vez la falta de luz en el microcentro tendría su razón de ser. Es que de estar “encendidas a giorno” desnudaría otra falencia: la acumulación de residuos que desbordan contenedores y basureros públicos un poco por todas partes.

En este punto, la responsabilidad sería compartida. Es que algunas actitudes de los vecinos dejarían ver el desinterés -por no decir la inconciencia- por observar normas de urbanidad. El riesgo sanitario que se corre es grande, en especial en estas épocas de dengue, leishmaniasis y cuanta otra enfermedad vectorial pulule -como la basura- por estos lares.

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