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Luego de la presión de los científicos, el Gobierno inyectará $550 millones al presupuesto del Conicet

El presidente Mauricio Macri y sus funcionarios recurrieron en los últimos meses a metáforas meteorológicas, como “tormenta” y “turbulencias”, para describir la crisis económica provocada por la devaluación del peso y las consecuencias de la debacle económica en Turquía, entre otros factores.

En cambio, en el ámbito de la ciencia y la tecnología en el ámbito del Estado sus protagonistas no dudarían en elevar esas referencias a escalas superiores como un “huracán” que ha llevado al sector a “la crisis más profunda del sector de los últimos años”.

En un intento para morigerar los efectos de la crisis, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación anunció la inyección de $550 millones al presupuesto del Conicet para lo que resta de este año.

La decisión fue tomada el miércoles después de una semana de protestas de la comunidad científica y de una carta firmada por 241 directores de institutos de investigación. Un funcionario del ministerio comunicó que se destinarían esos fondos para paliar algunas de las necesidades de los institutos de investigación, en vista a reforzar el presupuesto 2018. Jorge Aguado, a cargo de la Secretaría de Planeamiento y Políticas del Ministerio, sostuvo que ese monto “alcanza para garantizar el funcionamiento del Conicet”.

“Les comunicamos a los directores de los institutos que se queden tranquilos porque esto cubrirá las paritarias, las becas y la ejecución de los proyectos en marcha”, completó el funcionario.

La alarma sobre el presupuesto para los institutos del Conicet, principal organismo de promoción de investigación científica del país, fue encendida por la propia comunidad científica, que desde hace un par de semanas denuncia una serie de recortes y demoras en el presupuesto necesario para llevar adelante las tareas de investigación. Esto se suma al recorte de los ingresos a la Carrera de Investigador Científico, denunciadas en su momento.

Al cóctel debe añadirse una dura carta firmada por 241 directores de institutos del Conicet de todo el país (en total son 266) dirigida a los legisladores de ambas cámaras del Congreso de la Nación.

En ese escrito, los directivos manifiestan “profunda preocupación por la grave crisis que amenaza la supervivencia del sistema científico-tecnológico argentino”. También se pide “que adopten medidas urgentes para superarla, contribuyendo de ese modo a preservar un sector que es clave para el desarrollo nacional”. ¿La inyección de este monto responde a la demanda de la comunidad científica?

El miércoles por la tarde hubo una reunión de la que participó toda la plana mayor del Ministerio, incluido el titular de la cartera, Lino Barañao, y miembros del directorio del Conicet. Durante el encuentro, Aguado habría anunciado el desembolso que se haría efectivo en lo que queda del año.

En un e-mail firmado por un grupo de directores que coordina las acciones del conjunto, según informó la agencia Nex Ciencia, se afirma que “las autoridades del Mincyt han anunciado un refuerzo presupuestario de $550 millones para el Conicet. Es, sin duda, un pequeño logro del reclamo realizado con el apoyo de más del 90 por ciento de la comunidad científica del Conicet”.

También resaltaron que “lo exiguo del aumento anunciado se hace evidente al advertir que con estos fondos se deberán atender tanto gastos del inciso 1 (nuevos nombramientos) como el pago del aumento del estipendio a becarias y becarios de acuerdo a lo convenido en la paritaria estatal”.

Lo restante, según se comunicó a los institutos, será utilizado para pago de algunos montos adeudados de subsidios a proyectos y funcionamiento de institutos. El Conicet adeuda más de $350 millones correspondientes a subsidios de investigación de 2014.

Estos $550 millones se sumarán a los $13.000 millones del presupuesto 2018 del Conicet y, según revelaron fuentes oficiales, se agregarían también al presupuesto 2019, aunque el monto final para el año próximo está lejos de conocerse: se estima que a fines de septiembre ingresará a Diputados el proyecto de ley.

Paralización y destrucción

En la Sala 1 del segundo piso del Anexo del Congreso y en las calles aledañas al Parlamento, los investigadores reclamaron el 16 de agosto por una mayor inversión en ciencia y tecnología.

Junto a estudiantes, docentes y becarios, los investigadores entregaron la carta firmada por los directores de institutos del Conicet. Durante la administración Macri, la inversión en el sector dejó de ser prioritaria: Ciencia y técnica como, parte del presupuesto nacional, tuvo el 1,53% en 2016, el 1,4% en 2017 y se redujo al 1,27% en 2018.

En la sala del edificio Anexo de la Cámara Baja estuvieron figuras del sector científico como Alberto Kornblihtt y el último premiado como investigador de la Nación, Gabriel Rabinovich, además de miembros de las agrupaciones Jóvenes Científicos Precarizados y la Red Federal de Afectados. También asistieron representantes del sector gremial, como ATE, Conadu y Conadu Histórica, entre otros.

“Estamos a tiempo de evitar la situación desoladora que vivimos en el año 2001, pero la realidad es que toda la comunidad científica está con una gran preocupación. Nuestra petición de hoy es que se sancione una ley de financiamiento para la ciencia y la tecnología que le dé previsibilidad al sistema”, reclamó Mario Pecheny, uno de los dos directores del Conicet electos por los investigadores, en relación al proyecto presentado por el senador peronista santafesino Omar Perotti. Esta iniciativa ya obtuvo media sanción el año pasado y espera por su tratamiento en la Cámara de Diputados, donde está “cajoneado”.

“Este año, la Comisión de Presupuesto no se reunió ni una sola vez. Estamos frente a un proyecto político en el Congreso que funciona de manera antirreglamentaria”, disparó la diputada Daniela Castro, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara Baja.

Kornblihtt advirtió sobre el perjuicio a los jóvenes investigadores provocados por los recortes en los ingresos a ese organismo y la merma que han sufrido los subsidios para investigación por la devaluación del peso. Y sintetizó: “Es la crisis más profunda del sector de ciencia y tecnología en los últimos años”.

¿Salida del mundo?

De manera sorpresiva, según acusaciones de científicos, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación dio de baja los programas de cooperación científica internacional, dejando truncos proyectos en marcha. Investigadores expresaron su malestar por una decisión que involucra acuerdos diplomáticos y pone obstáculos para el intercambio de conocimientos con otros países.

El intercambio científico es una herramienta importante para la generación de conocimiento, y es una práctica habitual en la Argentina y en el resto del mundo. En el sistema científico argentino existen varios programas de cooperación internacional.

El 23 de agosto por la tarde, según informó la agencia Nex Ciencia, investigadores de distintas instituciones de todo el país comenzaron a recibir las llamadas telefónicas de personal del ministerio para dar el anuncio de un sorpresivo corte en estos acuerdos.

“Tengo una mala noticia para vos”, así fue la introducción que le hizo un funcionario al biólogo Diego Ferreiro antes de informarle que el ministerio ya no cubriría el pasaje de avión para asistir al trabajo de investigación que tenía planeado para realizar en Francia entre el 8 y el 20 de septiembre.

La investigación se encuentra enmarcada en el Programa de Cooperación Científico-Tecnológica entre el ministerio y el organismo ECOS Sud de Francia, donde la parte argentina aporta los pasajes y la francesa, la estadía.

“Pregunté si acaso sabía si Francia iba a aportar la contraparte pero la persona que me llamó no lo sabía, me dijo que eso iba por Cancillería”, relató Ferreiro, quien agregó que consultó si se daba de baja solo su proyecto o también el resto de los proyectos de cooperación internacional. “Me dijeron que esto afectaba a todos los proyectos de cooperación internacional del ministerio”, dijo Ferreiro.

La comunicación de la mala noticia fue por teléfono. Estuvo a cargo del funcionario de Cooperación e Integración Institucional del ministerio, Juan Manuel Brückner, de manera personal a cada responsable de proyecto.

A medida que surgían nuevos casos, Nex Ciencia intentó comunicarse con autoridades del ministerio sin éxito. En cambio, esa agencia pudo hablar con el presidente del Comité ECOS por el lado argentino, el biólogo y divulgador Diego Golombek.

“Soy el presidente del comité de selección, estoy evaluando proyectos de ECOS actualmente, y no sé nada de nada al respecto de esta situación”, dijo Golombek sin poder ocultar su sorpresa. El 24 de agosto por la mañana, Aguado afirmó en declaraciones a la Radio con Vos: “No estamos suspendiendo ninguna cooperación ni ningún convenio bilateral con otros investigadores de otros países”.

Pese a esa afirmación, la experiencia de la bióloga Lucía Chemes lo contradice. Chemes se encuentra en el exterior por un convenio bilateral con Alemania. El 23 de agosto también recibió la noticia.

“Me contacté con el ministerio para consultar por el pasaje de la becaria de mi grupo, que viajaría en 10 días, y me dijeron por teléfono que no estaban en condiciones de cumplir con la compra del pasaje debido a los problemas cambiarios y que tenían la orden de no seguir ejecutando los subsidios”, explicó esta investigadora del Conicet.

Chemes dio el ejemplo del caso inverso de los compromisos. “Tenemos un investigador que viene en noviembre para la Argentina y el ministerio debería cubrir su estadía, y supongo que tampoco lo va a poder cumplir”.

Por igual situación pasó el computador científico Alejandro Díaz-Caro, a quien le comunicaron por la misma vía el corte de la financiación de su proyecto, en este caso, con los franceses. “Un estudiante de doctorado mío venía de Francia ahora en septiembre, ya tiene pago el pasaje y el ministerio tenía que pagar la estadía. Me avisaron que eso no va a suceder”, explicó el investigador del Conicet en el Instituto de Ciencias de la Computación.

La matemática Verónica Becher destacó el reconocimiento internacional del que goza el Programa Internacional ECOS Sud. “Es sinónimo de calidad científica y académica y está funcionando con nuestro país desde hace más de 20 años, no es algo nuevo”, indicó.

A Becher también le tocó escuchar las noticias por teléfono. “Me dijo que se cancelaron los proyectos ECOS. No sólo el mío sino todos los ECOS de todas las convocatorias vigentes. Me detalló que las misiones de mis dos estudiantes a París, una en septiembre y la otra en octubre de este año, están canceladas. Le pedí que me notificara por escrito y dijo que no podía hacerlo”, explicó.

Becher consultó si la contraparte francesa había sido notificada de la decisión argentina. “La respuesta fue que todavía no habían sido informados los coordinadores franceses del programa ECOS Sud”, señaló.

Al enmarcarlo en el proceso de desfinancimiento del sistema científico, el recorte de las cooperaciones internacionales significaría para el Estado nacional una reducción de 25 millones de pesos, de acuerdo a lo que se adjudicó a ese ítem en el Presupuesto nacional.

Fuente: IP Profesional.

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