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Malvinas: lograron identificar los restos de un caído que estaba en una tumba compartida en Darwin

Cuando el año pasado el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense comenzaron las exhumaciones de los restos de los fallecidos en Malvinas que permanecían sin identificar en el cementerio de Darwin, los científicos se debatían ante un nuevo misterio. Había 121 tumbas con la leyenda Soldado Argentino “Sólo Conocido por Dios”, pero en total eran 122 restos. En una de ellas yacían dos cuerpos.

En los últimos días, el misterio de quiénes compartían la tumba “2” del sector “A” llegó a su fin.  Enrique Hudepohl había sido identificado en diciembre. Y sobre el fin de semana pasado se comunicó, sin decir el nombre, que también se había reconocido el cuerpo que estaba a su lado. Clarín pudo saber que se trata de Víctor Jesús Benzo. Sin embargo, como ocurrió con la familia de  Hudepohl en un principio, los Benzo no quieren por ahora contacto con la prensa.

Hudepohl y Benzo formaron parte de la tripulación del buque ARA Isla de los Estados, hundido por los británicos el 10 de mayo de 1982. El primero, Enrique, era civil, su primer maquinista e incluso ya navegaba con el Isla de los Estados antes de que Argentina lo adquiera de España. El segundo, Víctor, era sargento ayudante del Ejército, que en el barco argentino llevaba tres efectivos de un total de 25 hombres. Hasta el momento, son tres los hombres de la nave Isla del Estados que se encontraron en el cementerio de Darwin.

El restante es Miguel Aguirre, jefe de máquinas del barco, y quien sí había sido enterrado en Darwin por el ex capitán británico Geoffrey Cardozo, dada las coordenadas de su registro. “Siempre pensamos que el mar era la tumba de papá”, dijo en marzo pasado Sergio Aguirre, su hijo.

El viernes, la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación envió un comunicado de prensa a los medios que informaba sobre tres nuevas “identificaciones positivas”. Además de Benzo, se trata de los soldados Luis Guillermo Sevilla, de la provincia de Salta, y Héctor Walter Aguirre, quien habiendo nacido en Capital, vivía en la localidad de La Banda, provincia de Santiago del Estero.

“Del tercero no se informan sus datos particulares ni se revelan mayores detalles, por un pedido de estricto orden familiar”, afirmó el comunicado de Derechos Humanos del viernes. “Estamos muy contentos por esta noticia. Es una nueva respuesta del Estado a los familiares de nuestros héroes. Tenemos que seguir trabajando para saldar esta deuda histórica con los soldados y sus seres queridos”, dijo el Secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, quien ha su vez ha comentado que el Estado está dispuesto a corregir unos errores en las lápidas de tumbas colectivas de las que estaban antes sin identificar.

“Lo más importante en este momento es acompañar, contener y avanzar en más identificaciones que nos acerquen a la verdad. Estamos orgullosos del trabajo en equipo y de acercar el Estado a la gente, esa es nuestra función y la vamos a seguir cumpliendo”, afirmó.

El cementerio de Darwin tiene 230 tumbas, algunas colectivas. De ese total, había 121 con la leyenda “Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios”; y 122 cuerpos. Hasta ahora se identificaron 96 y las lápidas van siendo cambiadas a medida que se avanza con el proceso.

​Clarín supo esta semana que los restos junto a Hudepohl son los de Benzo, cuyas familias ya se comunicaron entre sí. María Florencia Hudepohl es la hija menor de Enrique y mantuvo este martes una extensa conversación, en la que varias veces se quebró.

“Saber que él ya está ahí es como un mensaje de amor, que me dice ‘Acá estoy. No me esperen más. Quédense tranquilos…’ Porque uno lo espera… lo espera siempre”, dijo Florencia, abogada y quien aún era bebé el día que su papá fue convocado a volver al Isla de los Estados. Estaba de vacaciones con su familia cuando la Argentina entraba en guerra.

Florencia tiene muchas lágrimas aún y se siente orgullosa de su padre, a quien apenas conoció. pero de su mamá María Isabel Baldelli supo que Enrique ─hijo de alemanes emigrados al país─ era de origen humilde, autodidacta y muy obsesionado para sus tres hijos pudieran estudiar. Florencia hoy todavía guarda la última carta de su papá antes de morir en el bombardeo del HMS Alacrity al ARA Isla de los Estados. Y en esa carta Enrique le deseaba un feliz cumpleaños. Ella cumplió los dos años el 8 de mayo de 1982. El murió dos días después.

En un grupo de Whatsapp de familiares de caídos en Malvinas, Florencia escribió que después de mucho hablar con su familia sentía la obligación de avisar que era importante hacerse el ADN para ver si los restos de sus queridos estaban en Darwin.

Ella y su mamá Mirta fueron quienes dieron su sangre para hacerse los análisis. La familia de Benzo aceptó el ADN recién este año y rápidamente se lo pudo cotejar con las muestras tomadas en Darwin.

Por ahora este diario no ha podido conversar con los Benzo, pero tampoco Florencia Hudepohl sabe cómo llegó el cuerpo de su papá desde el estrecho de San Carlos a tierra, ni quién lo enterró en Darwin.

Por su parte, se supo por la Secretaria de Derechos Humanos que Sevilla y Aguirre custodiaban el aeropuerto de la base aérea militar “Cóndor”, cuando cayeron durante el combate librado el 28 de mayo de 1982. Al momento de su fallecimiento, Luis tenía 18 años y Héctor, 19.

El ARA Isla de los Estados fue un buque español construido en 1975 y rebautizado así al pasar a manos de la Armada Argentina en 1980. Debió servir incluso desde antes del conflicto como buque de transporte por acuerdos previos a la guerra entre británicos y argentinos: llevaba ovejas, madera, combustible, víveres y medicina.

En la noche del 10 de mayo de 1982 los británicos detectaron su presencia aguas adentro del Estrecho de San Carlos, a pocos kilómetros de Puerto Mitre (en el gran islote del oeste, Howard en la toponimia inglesa).

Fue desde el lado norte que la fragata británica HMS Alacrity, cuya misión original era la de buscar minas colocadas por los argentinos, comenzó a disparar aproximadamente a las 22 horas. Explosiones y hundimiento. Así fue la tragedia del Isla de los Estados que dejó sólo cuatro náufragos de los 25 integrantes.Y apenas dos sobrevivieron: el marinero Alfonso López (falleció diez años después) y el Capitán de Corbeta Alois Esteban Payarola, de 71 años.

Fuente: Clarín.

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