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POSADAS

Martínez advirtió sobre “dueños de mega medios que instalan temas y destruyen al que les molesta”

En su homilía del domingo de Pascua, el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez hizo notar que “sostenernos en la esperanza no es fácil en un contexto marcado por una crisis de época, o bien “de civilización”, como señala el documento del episcopado argentino ‘Navega mar adentro’”. Porque, además, “es muy fuerte ¡el poder concentrado y anónimo’ de aquellos que manejan el mercantilismo salvaje, ‘los dueños’, dueños de los grandes megamedios que instalan temas y destruyen al que les molesta. La visión del hombre o bien su antropología materialista plantea una libertad ‘desligada’ de los valores, de normas objetivas, de límites, de ‘toda ética’”.

Observó que “estos límites complican ‘la compra y la venta’, y el que la misma persona humana, sea solamente un objeto más de su estantería “mercantil”. La Iglesia antes, ahora y mañana les va significar un problema… quitar su credibilidad, es como una clave para poder seguir ejerciendo su mercantil destrucción de la dignidad humana… “Nosotros los cristianos siempre planteamos la necesidad de convertirnos porque sabemos que la debilidad humana y el pecado no es algo genérico, sino que vive en cada uno de nosotros. Nunca planteamos poner nuestra confianza en nuestras propias fuerzas, sino en la gracia, en su ayuda, en Él. Son tantas las situaciones de muerte… en el mundo de hoy… en el ataque a la vida, del niño por nacer… pero también en las mafias que comercian la droga… la prostitución infantil en el turismo… el alcohol… Flagelos que dañan a los adolescentes y jóvenes y que los dueños “del mercantilismo convalidan, fomentan, callan”.



 



Añadió que “el hombre viejo, como dice el Apóstol, sobrevive en cada uno de nosotros… y todos necesitamos de la conversión pascual. Hay muchas situaciones de muerte que son delitos y deben ser clarificados por la justicia civil o penal, porque creemos que el poder de la justicia debe ser una clave de la organización social republicana y democrática. Pero aún hay situaciones de muerte que “todos y juntos” tendremos con humildad que transformarlas en Vida. Será clave la virtud de la humildad, porque la soberbia es la madre de todos los vicios y pecados. La Pascua es cambiar, es morir, es creer que podremos ser mejores, “es resucitar” y es ser hijos e hijas de Dios.



 



 



 

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