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Martínez: este tiempo cuaresmal nos animará a revisar nuestro compromiso cristiano

Varios acontecimientos que vivimos al inicio de este siglo XXI, nos animan a profundizar en la necesidad de la “nueva evangelización”, tan fuertemente planteada por el Beato Juan Pablo II. El Sínodo de Obispos a realizarse sobre la evangelización, en octubre de este año, en el inicio del año de la fe, celebrando los 50 años del concilio Vaticano II, será una oportunidad para unir los esfuerzos que venimos realizando en nuestra Diócesis, para asumir el acontecimiento de Aparecida, y su documento, así como el primer Sínodo Diocesano realizado en 2007, que nos dio como fruto las “Orientaciones Pastorales”. Lo señala el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, en su homilía dominical.

Carta del Obispo de Posadas -2º Domingo de Cuaresma -4 de Marzo de 2012



Queridos hermanos y hermanas



Varios acontecimientos que vivimos al inicio de este siglo XXI, nos animan a profundizar en la necesidad de la “nueva evangelización”, tan fuertemente planteada por el Beato Juan Pablo II. El Sínodo de Obispos a realizarse sobre la evangelización, en octubre de este año, en el inicio del año de la fe, celebrando los 50 años del concilio Vaticano II, será una oportunidad para unir los esfuerzos que venimos realizando en nuestra Diócesis, para asumir el acontecimiento de Aparecida, y su documento, así como el primer Sínodo Diocesano realizado en 2007, que nos dio como fruto las “Orientaciones Pastorales”.



En los “Lineamenta”, texto preparatorio para el próximo Sínodo de Obispos: “la nueva evangelización para la trasmisión de la fe cristiana”, señala aquello que es clave de la evangelización: “En el corazón del anuncio, en donde está Jesucristo, en el cual se cree y del Cual se da testimonio. Transmitir la fe significa esencialmente transmitir las Escrituras, principalmente el Evangelio, que permiten conocer a Jesús el Señor”.



Es elocuente repasar los textos de los discípulos de Emaús(Lc. 24, 21-24), quienes conocían aquello que había pasado en Jerusalén, pero estaban tristes porque anunciaban a un muerto. El relato nos permite comprender el cambio cuando reconocen a Jesucristo el Señoral partir el pan y “se encuentran con el Señor”. Este encuentro los lleva a ser testigos de él y anunciadores de la buena Noticia del Reino. Este anuncio no es un acto individualista, sino comunitario.



El texto de los Lineamenta, nos pone un interrogante de fondo, sobre la pregunta de la trasmisión de la fe: “Que no es una empresa individualista y solitaria, sino más bien un evento comunitario y eclesial, no debe orientar las respuestas en el sentido de la búsqueda de estrategias comunitarias eficaces, y ni siquiera debe centrar la atención analíticamente en los destinatarios, por ejemplo los jóvenes, sino que debe ser formulada como una pregunta que se refiere al sujeto encargado de esta operación espiritual. Debe transformarse en una pregunta de la Iglesia sobre sí misma.



Esto permite encuadrar el problema de manera no extrínseca, sino correctamente porque cuestiona a toda la Iglesia en su ser y en su vivir. Tal vez así, se puede comprender también que el problema de la infecundidad de la evangelización hoy, de la catequesis en los tiempos modernos, es un problema eclesiológico, que se refiere a la capacidad e incapacidad de la iglesia de configurarse como real comunidad, como verdadera fraternidad, como cuerpo, y no como una máquina o una empresa”.



En este sentido, será para nosotros en la Diócesis, fundamental no perder el rumbo iniciado durante estos años de ahondar el tema de la eclesiología de comunión y su consecuencia en la pastoral orgánica de la Diócesis. Lamentablemente hay manifestaciones y actitudes en donde situaciones extraordinarias, revelaciones privadas, iniciativas pastorales individualistas, no dialogan y buscan integrar carismas que pueden ser válidos en el diálogo y en el discernimiento de la comunión eclesial. Estas experiencia individualistas, pueden inclusive terminar dañando espiritual y psicológicamente a personas desviando un verdadero discipulado y misión que siempre implica la comunión con la Iglesia.



Nosotros tendremos también que revisar con esperanza el hoy de la evangelización de nuestra Diócesis. La  próxima Asamblea del Lunes 18 de Junio, será una oportunidad importante para orar y reflexionar sobre este tema. También será importante el camino que las comunidades parroquiales, instituciones educativas, movimientos, comisiones irán realizando en la preparación de dicha Asamblea.



La espiritualidad litúrgica de este tiempo cuaresmal nos animará a revisar nuestro compromiso cristiano en esta búsqueda de caminos, que nos permitan concretar la “nueva evangelización” en este inicio de siglo.



Les envío un saludo cercano y hasta el próximo Domingo.



                                                                                             
Juan Rubén Martínez



                                                                                               



 Obispo de Posadas



 



 



 



 



 



 

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