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POSADAS

Martínez plantea el diálogo y la convivencia en pos del bien común

“La celebración del bicentenario que va desde este 2010 hasta el 2016, será una oportunidad para mejorar la calidad de vida ciudadana e institucional, o transcurrirá “solo” con algunos fogoneos y chispazos de fiesta, sin significación para este deseo de los argentinos que ‘queremos ser Nación’”, planteó en su homilía dominical el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez. Sostuvo que “el Diálogo y la convivencia social y política es una clave para que seriamente desde la necesaria diversidad de pensamiento, tengamos la capacidad de sentarnos a plantear temas que para los unos y los otros hacen al bien común, por encima de las pujas de poder”.



Agregó: “dañaría la participación y a la misma organización republicana equivocarnos y creer que la convivencia debe ‘uniformar’, o creer que solo se puede progresar con un ‘pensamiento único’. Esto sería ‘achatarnos’ e implicaría una tremenda pobreza cultural. Pero la diversidad que enriquece, no puede ser una lucha irracional, desinteresada de la búsqueda de la verdad y alimentada solo por la ambición y el egoísmo”.



 



Manifestó que “seguramente estos seis años pueden ser una oportunidad para ganar en magnanimidad y grandeza para acordar en temas “ejes”, que hagan al bien común. ‘Navega mar adentro’ nos señala al respecto: ‘El existir con otros y el vivir juntos, no es el fruto de una desgracia a la que haya que resignarse, ni un hecho accidental que se deba soportar; ni siquiera se trata de una mera estrategia para sobrevivir. Toda la vida en sociedad tiene para las personas un fundamento más hondo. Dios mismo. La Santísima Trinidad es fuente, modelo y fin de toda forma de comunicación humana. A partir de la comunión trinitaria hemos de recrear los vínculos de toda comunidad: a nivel familiar, vecinal, provincial, nacional e internacional. En el diálogo y en el intercambio libre de dones, animado por el amor, se construye el nosotros ‘de la comunión solidaria’ (65).



 



“Resulta asombroso ver como por un lado crece la búsqueda de la valoración de los derechos humanos. Instituciones, organismos, medios de comunicación, acentúan los derechos de las personas y en la realidad muchas veces nos encontramos con actitudes individuales o sectoriales que se desinteresan gravemente por la situación de las personas, de la familia, de su dignidad, de la misma valoración de ‘la vida humana’, de la vida por nacer… y por supuesto por el bien común. Hasta parece utópico hablar de ‘recrear vínculos de convivencia social’, y ni hablar de considerarlo desde ‘la dimensión trinitaria’, aún cuando casi todos los actores sociales se denominan cristianos. En realidad es importante advertir que “lo utópico” es creer que podemos mejorar y progresar fundamentados ‘solamente’ en estrategias sectoriales, omitiendo la cuestión ética y el bien común”, consignó.

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