SEGUINOS

POSADAS

Martorell: nuestra respuesta a Dios debe ser libre, sin regateos

En su liturgia de este domingo, el obispo de la Diócesis de Puerto Iguazú, Marcelo Martorell, invita a ser partícipes de una “doctrina nueva” contenida no sólo como enseñanza de los Profetas, sino como “La Palabra”, que con su presencia y manifestación, con su vida y obra, revela a Dios, “porque él mismo es Dios, el Dios Encarnado, y refiere a los hombres todo lo que el Padre le ordena y ha oído al Padre”.

Carta dominical



El evangelio de San Marcos cuenta como cuando Jesús fue a la Sinagoga de Cafarnaún y se puso a “enseñar” y los que lo oían quedaron asombrados porque les enseñaba como quien tiene “autoridad”. Jesús realizó además la liberación de un poseído por el demonio, con la novedad de que mientras el poseso grita para hacer callar a Jesús, no puede sino reconocer en Jesús al “Santo de Dios” y cuando Jesús arroja al demonio fuera de ese hombre, los que presencian el milagro quedan llenos de asombro y de temor y exclaman: “¿qué es esto? ¡Una doctrina nueva expuesta con autoridad! Manda a los espíritus inmundos y ellos le obedecen” (Mc. 1, 21-28). Es verdaderamente una “presencia nueva y una doctrina nueva”.



Dice la Escritura: “El Señor tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharás…Pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo les mande” (Dt.18, 15). Y esta promesa hecha a Moisés se cumplió ininterrumpidamente hasta Jesús, que no es un profeta más, sino el Profeta por excelencia, es “La Palabra”, Cristo Jesús, el Mesías.



Jesús es la continuidad, pero también la ruptura y la plenitud. Él es el que anunciaron los profetas, al que Juan el Bautista presentó como quien tenía que venir, “el Cristo”. Él es la “novedad” y ya no es la “palabra  de Dios” que anunciaron los profetas, es Dios mismo quien nos habla de una manera nueva y de una forma distinta. Y todo será nuevo para el mundo y para todos los que fielmente siguieron a los profetas.



Con su nacimiento renació a una vida nueva la humanidad y con su doctrina nueva preparó el corazón de los hombres, para vivir en plenitud la vida de la gracia y esperar su realización en la Vida eterna, cuando venga – no ya como ahora, sujeto al dolor de la  humanidad- sino con todo el esplendor de la Gloria.



Su doctrina es totalmente nueva. Tiene como medida “el amor de Dios”. Este es el mandamiento primero y en éste está contenida toda la Ley y los Profetas. Amar no solamente a quien te ama, sino también a tu enemigo. Perdonar hasta setenta veces siete. Anteponer el amor y la misericordia, a la venganza y la muerte. Gritar al mundo las bienaventuranzas. Enseñar el mandamiento del amor como la razón de todos los mandamientos de la Ley.



Jesús es el hombre nuevo que renueva al mundo precisamente porque es el Hombre Dios y en Él la revelación y la comunión de Dios con los hombres alcanzan la plenitud. Exige también en nosotros una relación nueva con Dios y una respuesta nueva, distinta a la forma en como respondieron los hombre de la antigua ley. ¿Cómo no responder de forma nueva a quien nos muestra y enseña que tenemos un lugar privilegiado en el corazón del mismo Dios, quien no dudó en entregarnos el don de propio Hijo, su Vida, hecha nada por amor a nosotros, hasta el sufrimiento extremo de su muerte en la  Cruz?



Es por esto que nuestra respuesta ha de ser extremadamente profunda, sin regateos, libre y hecha sólo por amor a Jesús. Una respuesta dispuesta -con su gracia- a vivir todo lo que él nos pida  y hacer como dice el Apóstol: “que la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal” (2 Cor. 4). Vivir la novedad de la santidad de Jesús en nuestra propia vida, es gastar como él la vida para gloria del Padre y para salvación de los hombres. El cristiano no puede vivir ya para sí mismo y para sus intereses personales: pertenece a Jesús que lo ha redimido. Esta novedad de la manifestación, presencia y cercanía de Dios para con el hombre, conlleva una novedad en la respuesta del hombre para con Dios.



Que María nos lleve a una cercanía íntima con su Hijo Jesús.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas