SEGUINOS

PROVINCIALES

Masacre de Panambí: estiman que el inicio del juicio oral y público por el caso Knack sería este mes o septiembre

Ramón Moisés Grinhauz, abogado defensor de Marcial Alegre, estimó que el debate podría comenzar en agosto o septiembre de este año. Al hacer referencia al imputado, observó en declaraciones a /6d que desde el primer momento fue coherente con el planteo que se hizo al inicio de la causa. Consideró y está prácticamente seguro que su cliente no participó en tal aberrante hecho. “Simplemente está sometido a proceso por una denuncia anónima”, dijo. Sostuvo que ese planteo es una cuestión que se debería tener “muy en cuenta” porque a su juicio cualquier ciudadano común puede estar sometido hoy, con este criterio, a que con una denuncia anónima se le haga de la comisión de algún delito y queda detenido.

El letrado recordó que, además, el ADN que se le hizo a su cliente dio negativo y hay testigos que lo ubican en otro lugar. "Son muchos elementos a favor pero lamentablemente tenemos que seguir esperando", acotó.

Grinhauz señaló que ya hace prácticamente tres años que Alegre está detenido. "Con todo lo que implica para él y para su familia independientemente de que el hecho que se investiga sea grave pero esto no quiere decir que lo tengan que pagar personas inocentes", puntualizó.

Indicó que la fecha del juicio se dilató por cuestiones procesales y eso habrá modificaco el calendario del Tribunal Oral de Oberá para fijar nueva fecha.

En esta línea, comentó que este año se va a desarrollar el debate y se extenderá tal vez por un poco más de mes, depende de cómo se vayan desarrollando las audiencias.

"Ojalá que en el debate podamos demostrar realmente cómo fueron los hechos. Hay cuestiones que no se investigaron, se soslayaron no sé por qué razón. No se merituaron algunos elementos probatorios así que espero que en el debate seamos escuchados, tanto Fiscalía como la defensa. Nosotros vamos a tener que demostrar la inocencia, se invirtió la carga probatoria lamentablemente", sentenció el ex juez Penal.

Alegre está acusado de haber integrado la banda que asaltó a la familia Knack la tarde-noche del 25 de mayo de 2014, junto con Julio Pablo Paz y Juan Ramón Godoy, todos de San Javier.

El caso

La tarde noche del 25 de mayo del 2014, Carlos Knack (43), su esposa  Graciela Mojfiuk (42), y sus hijos Cristian (20) y Bianca (12) fueron asaltados y brutalmente asesinados cuando 5 delincuentes ingresaron a su vivienda ubicada en la hasta ese entonces tranquila localidad de Panambí. 

La jueza de Instrucción 1 de la Segunda Circunscripción Judicial con sede en Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat, dictó la prisión preventiva para ex prefecturiano Pablo Paz (51), Juan Ramón Godoy (44) y Marcial Alegre (45), imputados por el delito de “cuádruple homicidio calificado”, en tanto el suboficial del Ejército Rubén Orlando Bueno (51) fue beneficiado con la excarcelación pero sigue supeditado a la causa.

Entre los elementos que complican la situación de los imputados se encuentra el informe de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas, en el que detalla las llamadas y mensajes de textos que los sospechosos del ataque a la familia Knack realizaron horas antes del hecho. Confirma que los detenidos Pablo Paz, Juan Antonio Godoy y Marcial Alegre se comunicaron para concretar el "trabajo" que ya habían planificado tiempo atrás.

Un crimen que conmovió al país

“Los ataron, masacraron a mi hermanita y luego nos prendieron fuego”, habría declarado el joven Cristian días antes de morir como consecuencia de las graves quemaduras.

Desde el ámbito investigativo se actuó rápidamente con tres detenciones, que transcurrido un mes se convirtieron en cuatro. En un primer momento el móvil del hecho estuvo centrado en el robo de los más de 300 mil pesos que Cristian Knack había cobrado ese domingo por una carga de madera que vendió en el paraje correntino de Cuatro Bocas; sin embargo, algunos detalles pusieron la atención de los investigadores en un presunto “ajuste de cuentas con tinte mafioso”.

Fueron varios los testimonios que los investigadores recabaron en averiguación del hecho. De estos datos comenzaron a surgir elementos que habrían afianzado tal hipótesis. 

Allegados a los Knack detallaron el repentino –como llamativo- crecimiento que tuvo el negocio maderero convirtiéndose en uno de los empresarios que más viajes con cargas realizaba por la región.  Mejora habitacional, autos 0 kms y un gran aserradero en poco menos de dos años, son signos de un crecimiento que llama la atención”,  dijeron testigos a los investigadores.

Por otra parte, empleados de la empresa maderera le detallaron a la justicia que  “ciertas cargas de madera con destino a Buenos Aires las preparaban Carlitos y sus hijos”.  Esta información llevó a la justicia a pedir informes en el ámbito federal que arrojaron como resultado, varios hechos con camiones de madera cargados en Panambí y secuestrados en Buenos Aires por transporte de estupefacientes en medio de la carga.

El detalle más llamativo 

De todo lo recabado hasta el momento, lo que más llamó la atención de los investigadores fue el hecho de que los asesinos llegaron hasta la escena con por lo menos dos botellas de alcohol, es decir que, el objetivo era asesinar a los Knack utilizando el fuego.  “Claras características de mensajes mafiosos para los que hacen mal un encargo o se quedan con un vuelto”, dijo un alto jefe del cuerpo de investigaciones complejas.

Como elemento final para confirmar esta hipótesis, los peritos trabajaron sobre llamadas telefónicas con amenazas de muerte que le habrían hecho a Carlos “Nano” Knack , el único sobreviviente de la masacre.

La declaración de “Nano” 

Carlos "Nano" Knack, meses después del horror, se presentó ante la jueza que lleva adelante las actuaciones judiciales de la causa y contó sobre su vida antes del crimen. Dijo que el día fatal había ido a casa de su novia y demoró en regresar porque llovía. Se quedó allí hasta las 18:30 y reiteró que una vecina que fue la primera en asistir a los suyos fue la que le dio el aviso. A partir de allí, la historia conocida.

La agonía de sus padres que sólo pudieron dar cuenta que los habían rociado con alcohol y prendido fuego. Y las breves conversaciones con su hermano Cristian que había reconocido al ex prefecturiano Pablo Julio Paz, el principal sospechoso, que solía comprar madera a la familia.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas