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Mató para quedarse con una casa y podría ser condenado a prisión perpetua

Un brasileño que a fines del año pasado mató a un retirado del Ejército para quedarse con su vivienda, en Puerto Iguazú, quedó a un paso de sentarse en el banquillo de los acusados, luego que el juez de Instrucción José Pablo Rivero cerrara la investigación y elevara la causa a juicio. Se trata de Ibair José Da Silva, de 37 años, quien utilizaba un documento robado y se hacía llamar Ariel Luis Miéres. El hombre se negó hasta ahora a declarar ante la Justicia y en diciembre pasado fue procesado por el delito de homicidio criminis causa, que prevé la pena única de prisión perpetua.

Da Silva está acusado de haber asesinado al ex suboficial del Ejército Juan Carlos Di Natali (66), quien vivía solo y lo había contratado para realizar algunos trabajos de carpintería a principios de diciembre del año pasado.



El carpintero se habría ganado la confianza del ex militar, un hombre que vivía obsesionado con su jardín y tenía poco contacto con los vecinos. En una fecha estimada entre el 5 y el 9 de diciembre pasado, Di Natali recibió un primer golpe en la cabeza cuando estaba en el living de su casa. El jubilado intentó escapar hacia el lavadero, pero allí volvió a ser golpeado hasta morir como consecuencia del hundimiento del cráneo. Los peritos hallaron restos de sangre y pelos en una maza y en unas latas de durazno al natural que habían sido rellenadas con cemento y unidas por una madera a manera de pesas, según establecieron los peritos.



La casa fue prolijamente limpiada, pero la prueba de luminol halló restos de sangre en el living y el lavadero, donde también comienzan las marcas de arrastre hacia el patio posterior de la casa ubicada en la calle Laurel al 388. El cadáver fue enterrado con una bolsa en la cabeza en un cantero que el jubilado utilizaba para cultivar algunas verduras.



Da Silva se mudó con su familia a la casa a mediados de diciembre y a sus compañeros de trabajo en la carpintería les dijo que había adquirido el inmueble por 250.000 pesos y que ese dinero provenía de un premio que su esposa había ganado en el casino y una parte le dio su suegra, que residía en Andresito.



Los vecinos contaron luego que la familia festejó Navidad con fuegos artificiales y parientes que habían llegado de otras localidades. En el barrio todos creían que Di Natali los había dejado al cuidado de la vivienda y había partido de viaje.



Da Silva no solo se quedó con la vivienda, los muebles y las ropas del jubilado, sino que también se apoderó de su tarjeta de débito, con la que realizó al menos seis extracciones de dinero en el Banco Nación, por una suma cercana a los 2.500 pesos.



El caso salió a la luz el 27 de diciembre, cuando la hija de la víctima, Carolina Di Natali llegó desde José C. Paz, en Buenos Aires, preocupada porque desde hacía tres semanas que no podía contactarse con su padre por teléfono.



Al llegar a la casa, el imputado se presentó como Miéres y le dijo que había adquirido la casa a Di Natali, quien había partido hacia la provincia de Entre Ríos. Y le entregó los documentos personales del hombre porque los “había olvidado”.



La mujer se dirigió a la Policía y radicó una denuncia porque no creía en la historia que le había relatado Miéres. Ante la Policía, el carpintero mostró un boleto de compraventa en el que había fraguado burdamente la firma del jubilado. Y cometió otro error: al rellenar el documento, se colocó como vendedor y Di Natali como comprador.



Cuando los peritos hallaron con luminol los vestigios de sangre en la casa, el hombre terminó por señalar el cantero donde había sepultado el cadáver. Ante la Justicia optó por el silencio en las dos oportunidades que fue citado a indagatoria.



 

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