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Misiones consolida la cuenca productora de sandías

Nuevas tecnologías están usando los productores de sandías de la cuenca que está sobre la ruta provincial 7. Con la ayuda del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustria de la Nación, entre otros, los productores prueban nuevas técnicas de siembra directa protegida y de plantines producidos en viveros. Esperan bajar los costos y lograr más frutas sin sufrir los embates climatológicos.

Los productores se mostraron muy optimistas en lograr más sandías en menor tiempo y no sufrir las pérdidas que los castigó el año pasado con heladas tardías y lluvias intensas que enfermó las plantas afectando la producción y lógicamente la economía familiar. Alrededor 150 hectáreas se destinaron a esta nueva modalidad de siembra, que ya se usa en otras provincias y países. Esperan producir unas 500 mil frutas, entre los 60 productores que integran la llamada cuenca de la sandía que abarca Ruiz de Montoya y la zona del Valle del Cuñá Pirú.

El presidente del IFAI, Ricardo Maciel, explicó que “estamos acompañando con plásticos e insumos necesarios para que estas técnicas prosperen, se consolide la cuenca y se favorezca al productor y al consumidor”. Además, “aquí se le está enseñando sobre el uso de los viveros y la siembra protegida, vamos a lograr abaratar los costos y asegurarnos tener sandías en tiempo que requiere el consumidor”, dijo durante la jornada técnica a campo en plantines de sandía que se realizó recientemente en el parador de la ruta provincial 7.

Los productores Juan y Carlos rescataron el valor de las nuevas tecnologías porque “es un ahorro grande en costos y no tenemos los riesgos de la siembra tradicional a campo abierto”. Juan recordó que “las pérdidas el año pasado fueron importante porque primero nos castigó la helada, después la lluviarada y luego vinieron las enfermedades en la planta. Fue un año malo para la sandía y nosotros perdimos mucho”. Pero “esto en cambio, está muy bueno porque nos bajan los costos, podemos manejar el vivero cerca de casa y luego sembrar el plantín ya logrado”, dijo al contar que lleva 12 años produciendo sandías.

El productor Carlos, quien también lleva 10 años como productor de sandías, opinó que “hay que poner voluntad para aprender y adaptarnos a las nuevas tecnologías para no seguir perdiendo. Además aseguramos tener la fruta en tiempo y forma cuando vengan los compradores en busca de la producción”. En su caso, no le resulta difícil porque “ya tenemos experiencia con los pepinos y es bastante parecido”.

Pruebas en campo

Mauro Colina, técnico de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, explicó que la apuesta “es comparar los resultados con los distintos métodos para que el productor vea en terreno los resultados de las variantes como es la siembra directa y la dirigida y protegida. Se ahorra en semillas, se cuida mejor el plantín, necesitan menos mano de obra, se ocupa menos tiempo y sobre todo se evitan los riesgos climatológicos que no se pueden controlar”.

El técnico del INTA, Aníbal Krindges, consignó que “esta técnica es conocida en otras lugares, queremos que los productores vayan sacando sus propias conclusiones. Algunos productores intercalan sandía con mandioca para disminuir los efectos de los rayos solares. Además optimizan el uso de la tierra y se aseguran dos producciones en el mismo predio”.
Krindges agregó que “nuestra idea es ver qué producción se logrará. En principio, sabemos que es importante el ahorro en semillas porque en la siembra directa el productor pone 3-4 semillas por golpe y no siempre logra esa cantidad de plantas. En bandeja de vivero en cambio se usa 1 sola semilla y es 1 planta”.

Reconoció que “a veces es difícil el traslado y la adaptación a las nuevas tendencias, pero cuando el productor ve los resultados la incorpora rápidamente”. Tras lo cual aseguró que también se mejora el rinde de la producción: con el método tradicional se logran unas 1200 frutas por hectáreas, con este en cambio hasta más de 3000 frutas por hectáreas”, entre otros logros que favorecerán al productor de la cuenca.

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