SEGUINOS

POSADAS

Misiones ha dejado atrás la marginalidad, mal que le pese a unos pocos

Superada la instancia de actualizaciones salariales, en la mayoría de los casos, encaminadas en otros, el mes de abril comenzó con un clima distendido, aunque muy reflexivo. Pero hacia atrás. Hacia la historia escrita en la guerra absurda de Malvinas, que solo admite el rescate de los adolescentes y jóvenes que fueron enviados a combatir sin preparación y sin armas. Otro crimen de la dictadura militar que se hizo sentir en las provincias más pobres. Misiones entre ellas, con más de 400 misioneritos enviados al frente de batalla, o a la custodia continental del gélido Sur argentino.

Acaso, también, valiéndose de esa marginalidad a la que siempre se condenó a la Provincia, pero que hoy resulta impensable. Así como Misiones escribió su historia con lo mejor de su gente,  haciendo frente al olvido centralista e histórico de Buenos Aires, evidenció cansancio, como el resto del país, después que la intimidaran con la hiperinflación y el precio vil de sus materias primas.


Pero después de la crisis del 2000, sacó fuerzas e flaquezas y empezó a remontar la cuesta con un proyecto misionerista que debió restañar las heridas abiertas en los ’90. No fue fácil, ni gratuito.


Recientemente pretendieron “pasarle factura” por haberse atrevido a reclamar y obtener un precio por primera vez rentable para una de sus principales materias primas, la yerba mate.  Con anuencia de la Presidencia de la Nación. La respuesta que recibió del sector concentrado fue la suba geométrica de los precios en góndola.



Reacción del sector industrial con la que quedó más que nunca en evidencia que el secretario de Comercio Interior, el tan insultado Guillermo Moreno, nada tenía que ver con el precio a la salida de molino, de con el precio en góndola. De hecho aumentaron los precios cuanto quisieron y nada sucedió. Eso sí, hasta ahora, los productores no vieron el 1,70 pesos el kilo de hoja verde que tanto molestó a la molinería. Lo decían los feriantes que llegaban a Posadas adelantando su presencia en la capital provincial a propósito de la Semana Santa. En algunas ferias como la de Santa Rita el kilo de yerba molida o canchada estaba a 7 pesos, en la del Club Racing –centro de Posadas- a 15 pesos el kilogramo de molida. En las góndolas posadeñas llegaron a trepar a 22 y 24 pesos.


Es posible que el sector yerbatero concentrado haya querido mostrar poderío. Ese que le sirvió para eliminar la Crym y su Mercado concentrador, para anular el Inym al impedir sistemáticamente los acuerdos de precios por mayoría. Pero que no le alcanza para frenar la modificación de la ley del Instituto que aprobará la decisión por mayoría para fijar los valores garantía de la materia prima.



Riqueza que Misiones comenzó a resguardar mediante leyes que hasta contempla la situación del más débil de la cadena, el tarejero. Que por primera vez es sujeto de derecho, tras haber sido condenado por décadas y décadas al trabajo esclavo o cuasi esclavo por parte de la misma molinería que para evitar dar la cara, apelaba a la tercerización.


Misiones resguardando la riqueza del agua dulce, mucho antes que las provincias petroleras empezaran a sacudirse la ineficiencia de la petrolera española. Ineficiencia que solventarán los mismos estados provinciales con menores ingresos y ello y el resto del país con menores disponibilidades de combustible. Un freno además al desarrollo.


Porque si bien es cierto que lo hará a menor ritmo, la economía continúa creciendo. Y en el caso de Misiones el sostenimiento de la propia política tributaria y su defensa ante la justicia de los embates a que la someten grandes contribuyentes, supone una ulterior garantía de continuar en el camino del crecimiento con inclusión.


Con el afianzamiento de un entendimiento lograd en el nivel parlamentario, ya desde años atrás. No es fortuito que el presidente de la Cámara de Representantes,  Carlos Rovira, exponga sobre el histórico remozamiento del Palacio Legislativo, flanqueado por los presidentes de todos los bloques parlamentarios. Hay acuerdo para encarar esa tarea en una sede que, curiosamente, se levantó para albergar a la primera gran exposición yerbatera, en 1944.


La misma unanimidad legislativa del envasado en origen, la empresa estatal Aguas Misioneras, el Parque Fluvial del río Iguazú. Difícil entonces que pueda hoy avasallarse a Misiones como se hizo tantas veces en la historia. Una marginalidad que encuentra protagonistas en el poder económico concentrado, especialmente yerbatero, a la que hoy se le ha dado una definitiva vuelta de página.


Aun cuando todavía se escuchen cantos de sirena enderezados a torcer el rumbo. 


 


 


 


 


 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas