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Misiones solicita a la Nación ampliar los beneficios de las “Becas del Bicentenario”.

El Gobernador de Misiones, Maurice Closs, instruyo a sus Diputados Nacionales para que el pedido formal se realice a través del Congreso Nacional. El objetivo es hacer extensivo el “Programa de Becas del Bicentenario” a estudiantes que, a la fecha de otorgarse el beneficio, se encuentren cursando alguna de las denominadas “Carreras Prioritarias” vinculadas a las ciencias aplicadas, ciencias naturales, ciencias exactas y a las ciencias básicas (carreras de grado y tecnicaturas universitarias y no universitarias), ello con miras garantizar su permanencia en el Sistema de Educación Superior. El Proyecto de Declaración será presentado esta semana por el Diputado Miguel Ángel Iturrieta.

El Programa de Becas Bicentenario para Carreras Científicas y Técnicas, inició su período de inscripción el 15 de octubre del 2008, habiéndose proyectado que el mismo finalice el 15 de marzo del año en curso. El Programa otorga becas de estudio a alumnos de bajos recursos que ingresen al sistema educativo superior en la rama de las carreras vinculadas a las ciencias aplicadas, ciencias naturales, ciencias exactas y a las ciencias básicas (carreras de grado y tecnicaturas universitarias y no universitarias).

El Programa plantea como objetivo general, incrementar el ingreso de jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos que estudien una carrera universitaria prioritaria o tecnicatura considerada estratégica para el desarrollo económico y productivo del país, y también a incentivar la permanencia y la finalización de los estudios de grado y tecnicaturas en campos claves para el desarrollo.
Los actuales destinatarios del programa son egresados de las escuelas técnicas de gestión estatal o estudiantes egresados del nivel secundario común de gestión estatal que provengan de hogares de bajos ingresos.
Debe reconocerse que como política educativa es excelente, ya que además de incrementar el número de ingresantes provenientes de hogares de bajos recursos, mejora la retención de los mismos y su rendimiento académico y, por ende, eleva el porcentaje de graduados.
No obstante, no debe dejarse de tener en cuenta que Argentina lidera los países de América Latina y el Caribe con una cobertura de entre un 70 y un 75 por ciento de la matrícula en la educación superior pública. El país exhibe altos niveles de inscripción, pero tiene dificultades para retener alumnos. Mientras en el resto de América latina y el Caribe se preocupan por continuar aumentando la matrícula de estudiantes en educación superior -entre 2000 y 2006 creció 72,4 %-, en la Argentina la atención debería centrarse en cómo retener a los jóvenes para que no abandonen o retarden sus carreras y egresen con un título terciario o universitario.
Es sabido que la mayor parte de los estudiantes que logra comenzar sus estudios universitarios tiende a abandonarlos durante el primer año de cursada. Son múltiples los factores que determinan la deserción del sistema educativo superior, siendo la escasez de recursos económicos uno de los de mayor relevancia.

En este sentido, guiándonos por criterios de justicia y equidad, deberían ampliarse los beneficios de este programa al segmento de estudiantes que ya han iniciado sus estudios, para garantizar su permanencia en el sistema educativo.

Construir una Argentina más justa, es decir un país que garantice la efectiva igualdad de oportunidades, obliga a plantear la necesidad de políticas educativas orientadas a garantizar la democratización del acceso  y permanencia a la educación superior.

Quisiera finalizar, citando un extracto de las conclusiones de la Conferencia Regional de la UNESCO sobre Políticas y Estrategias para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe,  realizada en 1996 en Cuba:  “La educación en general, y la superior en particular, son instrumentos esenciales para enfrentar exitosamente los desafíos del mundo moderno y para formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa y abierta, basada en la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y el uso compartido del conocimiento y la información. La educación superior constituye, al mismo tiempo, un elemento insustituible para el desarrollo social, la producción, el crecimiento económico, el fortalecimiento de la identidad cultural, el mantenimiento de la cohesión social, la lucha contra la pobreza y la promoción de la cultura de paz.”







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