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POSADAS

No esperar más agresión y denunciar cuanto antes, salva vidas

El Centro Integral de la Mujer y el Niño víctima de violencia familiar es un proyecto municipal que tiene el acompañamiento del Obispado de Posadas. El Programa Redes Comunitarias de apoyo a las mujeres víctimas de la violencia lleva adelante una tarea de asistencia y contención a las personas que atraviesan una situación difícil en el marco familiar. Los profesionales de diversas disciplinas trabajan en el Centro Integral municipal donde son derivados las mujeres y los niños víctimas de violencia familiar, además le brindan asesoramiento jurídico y médico. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 121

La licenciada en Trabajo Social María Ester Williams es una de las integrantes del equipo de trabajo del Centro cuyo lugar se trata de mantener en reserva para evitar que el agresor, una vez que la mujer haya realizado la denuncia intente tomar represalia.




Pretendemos no sólo darle contención luego de las denuncias sino también que la tarea sea de prevención y de información a las mujeres sobre lo que es la violencia y cuáles son sus derechos así como dónde y con quién tienen que recurrir en caso de que padezcan alguna situación violenta”, comentó la profesional en una charla periodística.



En la mayoría de los casos, una vez hecha la denuncia, las mujeres tienen que salir de sus casas, con lo puesto, con los hijos, con miedo y no saben dónde concurrir. Generalmente desde la Comisaría de la Mujer o de los Hospitales las derivan al Centro y en este lugar le brindan alojamiento, comida, asesoramiento jurídico, apoyo psicológico y acompañamiento social. “Están con nosotros hasta tanto se resuelva la situación legal”, explicó Williams.



El Centro trabaja desde agosto del año pasado y hasta el momento ya se atendieron a unas 30 mujeres que ingresan y luego se van pero el equipo continúa acompañándolas. “Las vamos a ver tratando de que no vuelvan a caer en esa situación porque es lo que muchas veces pasa debido a que tienen una dependencia económica del agresor o por cuestiones psicológicas también”, sostuvo la licenciada.



Acerca del lugar donde se realiza la atención a las víctimas, Williams dijo que tratan de que se pueda mantener la privacidad del lugar porque muchas veces pasa que el agresor busca a la mujer que lo denunció y quiere vengarse.



La permanencia en el Centro Integral depende de cada caso en particular. Hay mujeres que tienen una red social familiar bastante sólidas que las puede contener casi en seguida de su salida de la casa pero hay otras que están solas. “En estos casos tenemos que trabajar todo lo que sea una nueva ubicación”, agregó la asistente.



Desde el noviazgo



De acuerdo con los comentarios que realizan las mujeres que son conducidas hasta el Centro para una atención integral, los ataques tanto verbales como físicos no se presentan de un momento para otro sino que viene de más lejos en el tiempo. “En general los comentarios de las mujeres que hemos atendido fueron que la violencia ya comenzó en la etapa del noviazgo y se acrecentó con el tiempo. Generalmente después se traslada a los hijos de la pareja. Muchas veces esta situación es el detonante para que decidan terminar con esta situación”, afirmó.



En todos los casos desde el Centro Integral le aconsejan a las mujeres víctimas de violencia que no se callen y expongan la situación sin demoras. “Ninguno de nosotros se merece vivir una situación de violencia, por ninguna causa. No hay ninguna causa que permita que otra persona decida ser violento con uno. Porque muchas veces hay muchos mitos en la sociedad respecto a estas  situaciones, que las mujeres debemos ser sumisas, que debe aguantar al jefe del matrimonio, muchas cuestiones y cosas que tienen que ver con lo social, la vergüenza, ante la familia, los vecinos. Todo eso hace que la mujer tarde en decidir.



Les decimos que no tengan miedo, que se quieran mucho a sí mismas y se protejan porque tienen derecho a vivir una vida sin violencia”, aseveró.



 



 



Con la marca de la ley



El abogado Roberto León dictó una charla en el barrio Parque 2 de Abril, de Posadas, sobre la ley provincial de protección a las víctimas de violencia familiar. Explicó en la oportunidad sobre los pasos a seguir desde el punto de vista legal cuando se produce un hecho de esta característica. “Cualquier seccional policial puede tomar la denuncia y luego se inicia un camino judicial del  expediente que desencadena toda una estructura jurídica, en donde cada una de las instituciones como la Municipalidad, Poder Judicial, Ministerio de Desarrollo Social, tienen una participación más o menos directa pero que colaboran de alguna manera a poner coto a este drama que es realmente alarmante en la provincia. No es algo que pase desapercibido”, indicó.



Según el profesional del Derecho, las causas pueden ser muchas y variadas, desde cuestiones económicas a razones de conducta que vienen desde la infancia, con situaciones de violencia intrafamiliar. “Es alarmante ver que crece día a día. Hoy contamos con herramientas nuevas, con leyes no tan recientemente sancionadas pero que posibilitan de alguna forma frenar esto, y trata de mantener la armonía familiar”, apuntó.



León explicó que la ley provincial 4405 es una norma que permite a los jueces de familia excluir del hogar a los violentos, prohibirles acercarse a un determinado perímetro del hogar y faculta al mismo tiempo a las autoridades asistenciales, sociales, educativas, de sanidad, hacer la denuncia en causa donde la violencia se manifiesta en menores. “O sea es una herramienta que se  mete de lleno en el seno familiar, posibilita a las instituciones del Estado tomar partido a favor del menor y en contra del violento”, remarcó.



“Violencia familiar es toda acción, omisión o abuso que coarte, maltrate, restrinja, perjudique la salud psíquica, física, moral, anímica, económica. Por lo general comienza con la mala palabra, con un tirón de pelo, pero comienza como una represalia verbal y sigue, por lo general, de manera física y cada vez más grave”, subrayó León.



Además, observó que el rasgo distintivo que hace a la violencia, de alguna manera es la habitualidad. “Puede haber una pareja o un matrimonio que se digan de todo y no constituye violencia familiar. Pero cuando de esta situación se hace más repetitivo estamos quizás ante los primeros síntomas de una situación de violencia familiar. La primera acción recomendable es la denuncia. Le aconsejamos que lo hagan por ellas o por sus hijos”, insistió el abogado.



(www,seispaginas.com)




 

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