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POSADAS

Obispo Martínez invita a reflexionar sobre la familia como núcleo generador de valores

El Obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, insta a reflexionar sobre el modelo de familia que la Palabra de Dios propone. En su carta de este  domingo, expresa que “es un misterio maravilloso y fruto de la misericordia de Dios, el que Él haya querido hacerse uno de nosotros, asumiendo nuestra naturaleza humana, nuestra historia, elegido un pueblo, y un lugar marginal para nacer, en “un pesebre” y una familia, la de Nazaret”. A su vez, explicó que “después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” 


(Mt. 12,13). En esta Navidad, destacó que es necesario que los cristianos oren y reflexionen sobre “la vida” y sobre el modelo de familia que nos propone la Palabra de Dios.

Un documento recientemente emitido por la Comisión Episcopal de Laicos y Familia de la C.E.A. en su introducción ubica a las personas en esta temática que para todos, y especialmente para la Diócesis de Posadas es uno de los ejes pastorales que son un desafío en la evangelización de la actualidad.


 


 


 


El Obispo dijo que el documento “Aportes para la Pastoral Familiar de la Iglesia en la Argentina” señala que “la familia es el ámbito cotidiano que permite el desarrollo integral de las personas. Ella continúa siendo el lugar privilegiado de encuentro de las personas donde, en las pruebas cotidianas, se recrea el sentido de pertenencia. Gracias a los afectos auténticos de nupcialidad, paternidad y maternidad, filiación y fraternidad, aprendemos a sostenernos mutuamente en las dificultades, a comprendernos y perdonarnos, a acompañar a los niños y a los jóvenes, a tener en cuenta, valorar y querer a los abuelos y a las personas con capacidades diferentes.


 


Cuando hay familia, se expresan verdaderamente el amor y la ternura, se comparten las alegrías haciendo fiesta y sus miembros se solidarizan ante las dificultades cotidianas, la angustia del desempleo y el dolor que provocan la enfermedad y la muerte”.



 


 


Sin embargo, observó que inmersas en la crisis de la civilización y en el drama de la ruptura entre Evangelio y cultura, se puede constatar que las personas, el matrimonio y la familia, no encuentran nuevos cauces para sostenerse y crecer. La fragmentación presente en la cultura, marcada


por el individualismo y la crisis de valores, llega también a las familias, jaqueadas además por legislaciones que alientan su disolución, por modelos ideológicos que relativizan los conceptos de persona, matrimonio, familia; por la situación socioeconómica, por la falta de


comunicación, superficialidad e intolerancia, e incluso por la agresión y violencia en el trato entre personas. (6-7).



 


 


Este tema de la familia que en general se lo considera central para la sociedad y sus vidas, no sólo es importante por su dimensión religiosa, sino desde lo antropológico, sicológico, sociológico y cultural, es el núcleo generador de valores como la vida, la solidaridad y la justicia, resaltó. Es asombroso y merece que le dediquemos tiempo a investigar y buscar las causas de porque la familia que es clave para la proyección de la misma humanidad, no cuente con el suficiente apoyo político, económico y comunicacional, y por el contrario desde financiamientos y


pautas internacionales y nacionales, se busque desarticular el núcleo del matrimonio y la familia, llegando a distorsionarlo muchas veces hasta en los mismos contenidos y propuestas educativas.



 


 


Martínez agregó que “en nuestra Diócesis el tema de la familia lo tenemos como uno de los ejes temáticos en nuestras “orientaciones pastorales” sinodales. No dudo en reiterar que nuestra sociedad argentina y misionera se saneará moral y cultural e incluso económicamente, si el tema de ”la familia” se lo sitúa como una cuestión de Estado.



 


 


En este contexto navideño la liturgia nos propone el modelo de la familia de Nazaret, de Jesús, de María y de José. Es una buena oportunidad para que consideremos la centralidad que tiene la cuestión familiar “en el proyecto” de país y provincia que queremos.



 


 


Como Obispo y Pastor aprovechó la oportunidad para pedir a Dios por “todos”, para que las personas comiencen un año donde puedan realizarse en la esperanza. 

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