SEGUINOS

EDITORIAL

Objetivos nacionales que no contemplan las particularidades provinciales

El Presidente de la Nación ha hablado de consensos –aunque no incluiría todos los temas- en la pretensión de una economía en crecimiento y previsible. Sin embargo, la reforma tributaria que es una delas patas de la propuesta que se pretende “consensuar” con las Provincias, no estaría contemplando, precisamente, el interés de éstas. Porque hasta donde se conocen los anuncios presidenciales, las Provincias estarían sujetas a un “ajuste” del que parece librarse la Nación, a pesar de ser quien exhibe el más alto déficit.

Argentina tiene una deuda antigua, casi tan antigua como ella misma, y está referida a una desigualdad nunca superada: la Pampa Húmeda versus las economías regionales. O lo que es lo mismo, el país central y el “del interior”. Y es muy posible que en esto pudiera hallarse la causa principal de su crecimiento desigual, errático y los mismos chivos expiatorios: los más pobres a nivel de individuos y las zonas más alejadas del poder en cuestión de regiones.

Misiones es la octava economía del país, a pesar de su menor espacio territorial. Pero es la que recibe recursos coparticipables en el puesto 17, comparándola con las 24 jurisdicciones provinciales. ¡Quién le debe a quién? Titulaba un comentario el director general de Rentas Miguel Arturo Thomas. Iba más lejos, si la distribución se hacía teniendo en cuenta lo que se recibe per cápita, Misiones ocupa el lugar número 19. Y de los recursos que aporta al Estado nacional sólo recibe un 16%.

Los números son más que elocuentes. Cabe entonces pensar en reformas que corrijan las distorsiones con equidad. Porque no puede pretenderse que todo se ajuste en función de los pagos de la nueva y enorme deuda externa contraída, otra vez, para gastos corrientes.

Es al menos lo que parece evidenciar la otra “reforma” propuesta que, a diferencia de aquella no pasaría por el “consenso” previo: el cambio de sistema de ajustes anuales de jubilaciones, pensiones y asignaciones. Ajustar por inflación en lugar de hacerlo por la polinómica que se usó hasta el presente. Porque esa actualización iría en desmedro de los beneficiarios, al punto que le permitiría al Estado un ahorro de más de 146 mil millones de pesos, que irían a pagar vencimientos de los pagos comprometidos por la deuda contraída en el exterior.

“Esta película ya la ví”, podrían decir los memoriosos en alusión a la presidencia de Fernando De la Rúa. Que también redujo salarios estatales, jubilaciones y pensiones en un 13 por ciento para enjugar el enorme déficit de la Nación y afrontar acreencias con el exterior.

Así las cosas, no parece posible el “consenso”. Porque, además, empobrecer aún más a los sectores asalariados, desfinanciar a las Provincias, no constituirán precisamente herramientas del pretendido crecimiento de la economía y mucho menos la harán “previsible”.

 Por cierto, el debate que se avecina parece intenso.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas