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POSADAS

Otra realidad más justa e inclusiva, es posible

El séptimo mes del año finaliza con buenas nuevas en la economía misionera que se proyecta para este año con un crecimiento nada menos que del 8%, superior nuevamente a la media nacional, ya que merced al último superávit comercial nacional el país experimentaría un incremento del orden del 6%. Sin embargo, acaso el cambio de paradigma más significativo se haya registrado en el ámbito provincial, aunque lógicamente está imbricado y contextuado en el modelo nacional. Porque en los ’90 Misiones era apenas una provincia periférica con un certificado de defunción a término: desde el poder político se dijo que había cesado como Estado productor para pasar a ser meramente “de servicios”.

Había cesado la percepción de tributos –no había Ingresos Brutos-; el endeudamiento para el gasto corriente era la bola de nieve que no terminaba de ovillarse más y más; el impuesto a los sueldos estatales buscaba recursos entre los menos pudientes.



Hoy en cambio, Misiones recuperó su perfil productivo, estableció una política tributaria que recaudara en la rentabilidad  y distribuyera en dirección a la promoción humana y de la producción sustentable. A esta altura del año hay un movimiento provincial que se proyecta en el orden de los 50 mil millones de pesos en el año –medible a partir de la tributación de Ingresos Brutos- que testimonia el drástico cambio operado desde el 2000 y profundizado a partir del 2003. Al punto que el componente de los actores económicos está conformado en un 42 por ciento por el sector industrial; un 37 por ciento  por la producción y el resto corresponde a los servicios.



Ciertamente, esta base económica posibilita la previsibilidad de una gestión de gobierno –la encabezada por Maurice Closs-, permite proyectar con la debida antelación el Presupuesto del año siguiente –como ahora ha ocurrido- y sostener en el tiempo proyectos ambiciosos –tal el caso del Parque de la Salud- destinados a la atención del bienestar de la población.



Y estas son cuestiones sustantivas que, sin embargo, no logran sortear las mezquindades anidadas en expresiones político partidarias que, en lugar de buscar la diferenciación en la superación de propuestas, en el debate basado en hechos ciertos y comprobables, se contentan con realizar un “chicaneo mediático” procurando echar sospechas, mantos de dudas sobre los propósitos, imaginando que la gente, el electorado, no analiza la realidad y, por lo mismo, se lo puede engañar o cuando menos confundir. Así, por ejemplo, el incremento experimentado en el proyecto del cálculo de recursos y gastos para el año próximo no ha satisfecho a sectores de la oposición que critican la asignación de mayores recursos al Parque de la Salud. Olvidan que se trata de una obra que mejora la atención sanitaria, dando un salto cualitativo y cuantitativo en beneficio de la población careciente, pero en condiciones de atender, también, a la que tiene cobertura social y hoy no encuentra en el ámbito privado suficiente infraestructura ni recursos humanos.



La misma mezquindad que se ve inclusive en esa suerte de corporación que conforman los comerciantes del microcentro posadeño, con algunos aliados provenientes de la avenida Uruguay. En rigor se trata de algunos dirigentes con cobertura mediática que, en tanto logran que las quejas de los consumidores no lleguen a la opinión pública a través de los medios de comunicación, se hacen oír con declaraciones y conferencias de prensa altisonantes, esgrimiendo una representatividad menguada: en miles de comerciantes, tienen unos centenares de asociados. Y a pesar del tiempo transcurrido, el crecimiento y modernización de la ciudad, siguen comportándose como cuando eran “dueños de la Bolívar” y allí nacía y moría el comercio posadeño. No han buscado siquiera estrategias para crecer en conjunto con Encarnación, Paraguay, por caso, y seguramente saldrán a presentarse como “víctimas” cuando algún comerciante inteligente se llegue a Posadas para potenciar aquí lo que la diferencia de su vecina o cuando, Joint venture mediante, busquen ofertar a un consumidor externo que llegue al área, atraído por el turismo, por ejemplo. Pero claro, asesorarse, investigar, proyectar, demanda esfuerzos y acaso suprimir la siesta. Comprender que Posadas y Misiones disfrutan de una inmejorable ubicación geográfica y de un régimen cambiario que las favorece para actuar en consecuencia obliga a levantar la mirada, escapar de la “quintita” para participar con el esfuerzo social conjunto, en procura del bienestar general.




Aprovechar, inclusive, en el mejor de los sentidos, el crecimiento que experimenta la capital provincial. Hay un sostenido incremento en obras públicas y privadas con la multiplicación económica que supone la industria de las industrias y, sin embargo,  hasta los edificios en torre que se construyen no lo hacen en contextos vecinales de desarrollo comercial, por caso. Posadas está creciendo no sólo en la zona céntrica hacia arriba, sino que se está extendiendo, acompañando la Costanera hacia el área Sur de Garupá y Candelaria, dos ciudades vecinas que también aguardan proyectos comerciales.



Eso sería tener en cuenta el interés del conjunto de la sociedad pero éste parece ser un  propósito bien esquivo si se considera que tampoco atrae a los concejales de la oposición que se hicieron con la conducción del Concejo como plataforma partidaria (¿?) para las próximas elecciones. Intentaron interferir en el sistema integrado de transporte y se van a encontrar con el casi cantado veto de la Intendencia, a partir del cual no podrán continuar insistiendo porque carecen de las dos terceras partes de los miembros del Departamento Deliberativo que se necesitan. Acaso sería tiempo de poner en el marco de la Carta Orgánica de Posadas cuestiones sustantivas como ésta. No puede dejar de advertirse que si el sistema se adoptó por el crecimiento de la capital y de las ciudades vecinas conformando el área metropolitana, la expansión de los próximos 20 años será mucho más pronunciada y un servicio de esta índole no puede quedar sujeto a los humores de unos pocos.



Máxime cuando se avecinan tiempos de campaña. Que a algunos, como a Mauricio Macri lo llevan y lo traen al ritmo de asesores y encuestas de opinión, Ahora lo han ubicado al flanco “del campo” que expone en la Sociedad Rural. Está como “arrimado”, tal y como ya sucediera con Eduardo Duhalde, Ramón Puerta, Carlos Reutemann, Felipe Solá. Porque de allí a definir candidaturas presidenciales hay un trecho. Lo que sí es evidente es el rescate de un modelo que se remonta no sólo a los 90 sino también a la etapa de la sangrienta dictadura militar. Una evidencia es la de la Iglesia de Chile que quiere perdón para los crímenes de lesa humanidad, ahora que hay un presidente que proviene de la derecha. La contratara: el llanto de Inázio Lula Da Silva cuando recuerda que, por primera vez, el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil otorgaba un crédito millonario a una cooperativa de cartoneros. “Otro Brasil es posible”, dijo Lula y rompió en llanto. El es el primer trabajador latinoamericano que llega a la Presidencia de su país –acaso uno de los pocos del mundo, con un antecedente cercano sólo en el polaco, también metalúrgico, Lech Walesa-.



 

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