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Otro impensado “fiscal” de la cosa pública

De tanto en tanto aparece alguien que se auto proclama “fiscal” de la cosa pública y arremete con opiniones de todo tipo y vario pelo. No importa mucho de qué se trate siempre y cuando se ajuste más o menos a algunos supuestos vagos, generalizadores y generalizantes. Así por ejemplo se puede hablar de la compra de un helicóptero cual si fuera un secreto de Estado, cuando, en realidad, el proyecto pasa por todos los organismos de control del Estado según reza la misma documentación “reveladora” que aportó el susodicho. Este “fiscal” ni siquiera para en mientes para referirse a designaciones de jueces provinciales. Es el caso del ahora devenido en diputado provincial Julio Alberto Ifrán, que se inviste de opositor a ultranza, mal hablado e irascible como si estos atributos fueran algo digno de tener en consideración.

Seguramente imagina que ése es un apropiado ropaje para su nuevo phisique du rol, olvidando que los cargos que detenta nunca fueron producto de la decisión de los “compañeros” justicialistas, porque siempre su candidatura la decidió a dedo el mandamás de turno: primero Julio Humada, después Ramón Puerta.  Así fue que cumplido su mandato como vice de Puerta, entre gallos y mediasnoches y no obstante haberse comprometido públicamente a no designar nuevos jueces si no era con el Consejo de la Magistratura, el ex gobernador lo nombró juez de primera instancia en el fuero civil. La maniobra provocó el primer gran quiebre del flamante gobierno que apenas asumía: la renuncia de Jorge Galeano al Ministerio de Gobierno, cargo que ni siquiera había llegado a asumir.



 



Transcurrió el tiempo y cuando su mentor decidió volver a la política lugareña, renuncia al cargo de juez –como quien se quita un saco- y se pone a vociferar como dirigente “peronista federal”. Sus últimas incursiones fueron avanzar armando falsedades en un postrer intento por desviar la atención en cuestiones tan comprometedoras para su patrocinador Puerta como las escuchas telefónicas que amenazan terminar con las carreras de dos jueces. En un desesperado intento inventa escuchas a los empleados legislativos de parte del presidente de la Cámara y utiliza en el embuste a una dirigente del gremio. No sabe, claro está que desde el arribo de Rovira a la Legislatura las relaciones con el personal mejoraron notablemente, hubo recomposiciones salariales, mejoras laborales y hasta capacitaciones. Claro, Ifrán llegó recién en diciembre a la Legislatura y ocupado en vociferar, no tuvo tiempo de informarse.



 



 



 

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