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Panambí-Garabí podría ser un impulsor del desarrollo en una zona de bajo crecimiento

El proyecto de las represas de Panambí-Garabí están siendo evaluadas en un emplazamiento que muestra escaso crecimiento poblacional si se comparan los datos aportados por los últimos tres censos nacionales, con algunas zonas más deprimidas que otras como es el caso, por ejemplo del antiguo departamento de Concepción de la Sierra y aún de otro que fuera el epicentro del “oro verde” como Apóstoles.Lo publica el Semanario SeisPaginas en su edición Nº 62

Curiosamente los ecologistas que dicen preocuparse por el bienestar de las poblaciones hacen un llamativo silencio en torno de esta evidencia de, al menos, un estancamiento de regiones otrora de promisorio desarrollo económico. Si bien fundado siempre en las producciones tradicionales de la yerba mate, el té, con alguna incorporación en los últimos tiempos de forestación y ganadería.



Sin embargo, qué explicación podría hallarse para Concepción cuya población apenas si creció en una provincia como misiones, cuyo crecimiento vegetativo siempre fue “explosivo”. Porque el Censo de 1991 dio a Concepción, un total de 8.251 personas. El del 2001 mostró que los habitantes habían llegado a los 9.085 personas, menos de 800 pobladores nuevos y en el 2010, la encuesta consignó que apenas había 500 habitantes nuevos. Concepción había llegado el año pasado a las 9.510 personas.



Qué pasó en Apóstoles, por ejemplo. De 1991 al 2001 creció a razón de 10 mil habitantes. Pasó de 28.925 a 38.028, pero en el último decenio sólo creció a razón de 4.000 pobladores nuevos, registrando el último censo 42.457 personas en el departamento. Esta “cuna” de las grandes firmas yerbateras provinciales, algunas son también importantes productoras de arroz o de carne, últimamente, debiera haber atraído a un mayor número de pobladores, si bien es cierto que las grandes firmas prefieren las grandes extensiones. Así y todo sin embargo, al menos las ciudades debieran acusar una expansión mayor.



La que en cambio creció y en forma casi pareja en las últimas dos décadas fue San Javier, el alma de la caña de azúcar, de la cuenca cañera. En 1991 tenía 17.693 habitantes, en el 2001 apenas 19.187 y en el 2010 llegó a los 20.821 pobladores. De toda esa zona que podríamos llamar de influencia de las proyectadas represas, el único que sostuvo un crecimiento más bien pronunciado fue el  departamento de Oberá. En 1991 reunía 83.399 habitantes, en el 2001 95.667 y en el 2010 pasó a registrar 106.882 ubicándose como el más poblado detrás del departamento Capital. No obstante debe observarse que el crecimiento poblacional más pronunciado se verifica en la ciudad de Oberá, constituida en la segunda después de Posadas, de modo que también pueden crecer sus áreas rurales. En este caso, sería Panambí la directa beneficiada porque en este bello pueblito del Alto Uruguay se establecería una de las dos represas proyectadas.



Toda esta realidad que parecen dibujar los números de los censos –objetivos, precisos- no se traduce en movimientos de la dirigencia local en pos de la propuesta hidroeléctrica. No obstante a que fueron estas zonas muy activas en la búsqueda de sustitución del proyecto original de Garabí-Roncador, por otro con dos cierres que tuviera menor impacto ambiental. Lo lograron, los dos países se avinieron al reclamo. No se entiende cómo entonces ahora no salen a defender una iniciativa que sólo les aportará beneficios, virtualmente ningún impacto negativo. En tanto un puñado de fundamentalistas y un par de políticos devenidos en tales están haciendo ruido para que estos proyectos no se concreten. En cierto que nunca descollaron por actuar a favor del crecimiento. Antes bien, fueron artífices del empobrecimiento.
(www.seispaginas.com o Semanario Seis Páginas edición Nº 62 versión papel)



 



 




 

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