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Parque Iguazú: pretenden sustraer a los coatíes de la alimentación “chatarra”

La Administración de Parques Nacionales inicia un plan integral para disminuir los trastornos generados por la alimentación de la fauna por parte de los visitantes. El plan contempla un abanico de acciones tendientes a que las especies más afectadas vuelvan paulatinamente a sus hábitos normales y sólo consuman los alimentos que le brinda la naturaleza. Está prevista una campaña de concientización a los turistas que hará su mayor hincapié durante las próximas vacaciones invernales, donde los visitantes argentinos son el público mayoritario.



Asimismo se fortalecerán las medidas para evitar que los animales se aproximen a los patios de comida y comprometan la integridad de los visitantes y violenten los cestos de basura.  En un principio las medidas se enfocarán en los coatíes, los mamíferos más comprometidos en este conflicto.



 



En el Parque Nacional Iguazú, durante los últimos años y como resultado del aumento del número de visitante y de los servicios turísticos, los conflictos con la fauna nativa se agravaron. Entre los puntos más preocupantes figuran el atropellamiento de fauna en las vías de acceso al área protegida y la alimentación de animales por parte de los visitantes. Estos problemas no son privativos de Iguazú, sino que son cada vez más frecuentes tanto en otras áreas protegidas de la Argentina como en el resto del mundo.



 



El aumento de los servicios gastronómicos dentro de áreas silvestres pone a disposición de la fauna nuevas fuentes de alimento muy distantes a las que componen su dieta habitual. En el Parque Nacional Iguazú, la presencia de restos de alimentos sobre la mesa de patios de comida, los cestos de residuos de fácil apertura y visitantes irresponsables cambiaron los hábitos de los animales que frecuentan el área Cataratas. Entre las especies más afectadas figuran coatíes, monos, urracas, lagartos, e incluso, peces. Los trastornos en el comportamiento de estos animales y los cambios en el uso de su espacio natural son gravísimos.  Además de los impactos directos sobre la salud de los animales derivadas del consumo de un alimento totalmente “artificial”, la fauna cambió sus patrones de movimiento y su comportamiento se ha vuelto más agresivo ante la competencia por la “comida chatarra” concentrada en zonas específicas del área Cataratas.



 



El coatí, un mamífero omnívoro emparentado con los mapaches, se convirtió en un símbolo de esta problemática.  Su apariencia simpática cautiva la atención de los visitantes, quienes con el objetivo de tocarlo o llevarse una fotografía con estos animales, le ofrecen trozos de sándwiches, alfajores, papas fritas, entre otros tantos ítems que hasta para los humanos resultan poco saludables. A pesar de las indicaciones de parte del personal que trabaja en el área Cataratas, los visitantes insisten con este comportamiento e incluso reaccionan hostilmente ante los llamados de atención. No reparan incluso ante las posibles consecuencias sobre su integridad física o material, ya que existen reportes de rasguños, mordeduras por parte de animales, como así también el “saqueo” de sus pertenencias como cámara de fotos.



 



Hasta el momento, las medidas tendientes a la solución fueron aisladas y con escasa continuidad. Consecuentemente, el personal del Parque Nacional Iguazú y de la Delegación Regional Nea elaboró un plan integral a corto y mediano plazo para contrarrestar esta problemática.



 



En su primera etapa el plan contempla la implementación de medidas de ahuyentamiento de coatíes en el área del Bar Dos Hermanas ubicado en el ingreso al Paseo Inferior. Paulatinamente y con estrictos monitoreos, se implementarán diferentes técnicas que incluyen desde el simple arreo hasta la aplicación de chorros de agua o leves golpes para obligar a los coatíes a abandonar los sitios conflictivos. Se abordan estas medidas después de un cuidadoso análisis de los métodos aplicados ante casos similares en otras partes del mundo y con el consenso de especialistas en la materia. Para evitar eventuales malentendidos con usuarios del área y visitantes se llevarán a cabo charlas informativas para que se comprendan claramente los mecanismos y los objetivos de estas medidas. Asimismo se reforzarán los cestos de basura para evitar que los coatíes puedan abrirlos y se eliminarán los frutales exóticos (especies que no son nativas de la región) que aún permanecen en las proximidades a los patios de comida y que actúan también como atrayentes de fauna.



 



Paralelamente a estas medidas y a partir del próximo mes de julio, la APN iniciará una campaña de difusión de la problemática, que tiene previsto cortos radiales, calcomanías, pósters, entre otros materiales. También, el personal de la APN que atiende al público en el área Cataratas y el de los prestadores de servicios que se sumen a esta campaña, lucirán una remera con el mensaje “tu comida me mata” haciendo alusión a la gravedad del tema. Habrá también personas con disfraces de animales que interactuarán con los visitantes para inducirlos a cambiar el hábito de alimentar a la fauna y asesorarlos sobre la mejor forma de transportar sus refrigerios.



 



Todo esto irá  acompañado de encuestas para poder realizar un seguimiento y posterior evaluación de las medidas adoptadas.



 



Si la experiencia resulta exitosa en el Bar Dos Hermanas, las medidas se extenderán a los otros sitios del área Cataratas donde este tipo de conflictos visitantes-animales silvestres tienen lugar.



 



El éxito de las medidas a adoptar también dependerá del apoyo y la colaboración de todos los usuarios del área protegida: guías, fotógrafos, empleados de los prestadores de servicios; y todo aquel que interactúa de manera directa con los visitantes y tiene responsabilidad sobre el comportamiento de los mismos.



 



 



 



 



 

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