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POSADAS

Pedirán revisar la condena a prisión perpetua de un policía

A más de diez años del brutal crimen de Lorena Basabes (24), el abogado Hugo Zapana presentará un recurso de revisión del fallo que condenó a prisión perpetua a la pareja de la joven, el ex agente de Policía Javier Castillo. El defensor sostiene que fue mal encuadrado el caso, situación que en su momento no advirtió el representante legal del policía. La presentación se realizará ante el Tribunal Penal 2 apenas finalice la feria judicial. La joven estaba embarazada de ocho meses y fue hallada en mayo de 2001 en el lecho del arroyo Yabebiry, atada a una máquina de escribir perteneciente a la institución policial. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 85

Tras estudiar detenidamente el expediente, el defensor llegó a la conclusión que el caso fue mal encuadrado jurídicamente al considerar el caso como un homicidio calificado. Para Zapana, “en este caso estamos ante una tentativa de homicidio en concurso con el delito de homicidio culposo porque la víctima fue arrojada con vida al agua”. Y agregó que “el aborto queda impune porque al ser culposa la muerte de la madre también lo es la del feto” y la legislación argentina sólo castiga la interrupción dolosa de un embarazo.



En su momento, Castillo aceptó ir a un juicio abreviado, previo reconocimiento de su culpabilidad. El imputado contó con el asesoramiento de uno de los defensores oficiales pero no habría comprendido el alcance de la pena que le había propuesto la Fiscalía y firmó para evitar sentarse en el banquillo de los acusados.



En la actualidad, el ex policía se encuentra alojado en la Unidad Penal de Loreto y debe pasar 20 años tras las rejas para poder acceder a la libertad condicional. El reo decidió recurrir a Zapana para que analizara el expediente y buscara la forma de revertir la condena a prisión perpetua.



El abogado sostuvo que “existen antecedentes de revisión de casos ya cerrados y juristas de la talla de Eugenio Zafaroni que sostienen el encuadre que nosotros pretendemos para el caso”.



El pedido de revisión será presentado ante el Tribunal Penal 2. La resolución que dicten los camaristas es inapelable, explicó el defensor.



 



El homicidio: Bajo el agua, amarrada con una máquina de escribir




En Semana Santa de 2001, Castillo atacó salvajemente a su concubina -estaba embarazada de ocho meses- en la casa que compartían en el barrio San Jorge de Posadas. A raíz de la golpiza, Basabes quedó inconsciente y el uniformado creyó que se hallaba muerta.



En horas de la madrugada, cargó el cuerpo en su Volkswagen Gacel y se dirigió hasta el puente sobre el arroyo Yabebiry, en cercanías de la localidad de San Ignacio, donde lo arrojó al agua. Para evitar que flotara, amarró a su espalda una máquina de escribir que pertenecía a la Policía y tenía un número de inventario.



Los pasos del vehículo fueron registrados por las cámaras de la estación de peaje de Santa Ana y se convirtieron en una de las pruebas en contra del uniformado.



Castillo sostuvo ante la familia de la joven que esta había abandonado la vivienda tras una fuerte discusión y que desconocía su paradero.



Sin embargo, el curso de la historia dio un golpe de timón el 4 de mayo. Una pronunciada bajante del río Paraná y por ende del arroyo Yabebiry dejó al descubierto el cadáver en el paraje conocida como “La Pilincha”, unos 600 metros aguas abajo del puente de la ruta 12. El cuerpo de Lorena, en avanzado estado de descomposición y aún atado a la máquina de escribir, había sido depositado en una zona de escasa profundidad y emergió con el descenso del agua. Allí fue encontrado por los pescadores en horas de la tarde.



El número de inventario existente en la máquina de escribir permitió establecer que había sido destinada a la Seccional Tercera y ésta a su vez la envió al destacamento Aeroclub, donde Castillo prestaba servicios.



Los médicos forenses establecieron que la joven había sido brutalmente golpeada y fue arrojada aún con vida al agua, ya que en sus pulmones se halló una considerable cantidad de agua. Además, constataron que el feto había iniciado los movimientos previos al parto.



La máquina de escribir y la posterior identificación de la víctima derivó en la detención de Castillo, en cuyo automóvil se halló el mismo tipo de alambre usado para atar la máquina al cadáver y también la pinza utilizada para el corte.



En octubre de ese mismo año, el por entonces juez de Instrucción Eduardo D’Orsaneo procesó al policía con prisión preventiva. Pero la sentencia tardaría en llegar, porque a mediados de julio de 2003, el agente y otros tres presos limaron dos barrotes de la celda que compartían en la Seccional Tercera y escaparon por el fondo sin que nadie lo advirtiera.



Castillo recién fue recapturado a principios de febrero de 2006 por Interpol, que lo halló en Porto Alegre, Brasil. La Justicia logró extraditarlo y el imputado fue enviado a juicio, donde optó por no sentarse en el banquillo de los acusados. (www.seispaginas.com o Semanario Seis Páginas Nº 85)

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