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Perú: el Papa concluyó su visita a Sudamérica con una multitudinaria misa en Lima

El Papa Francisco concluyó su sexto viaje latinoamericano en casi cinco años de pontificado con una misa multitudinaria en Lima, en una gira empañada por el escándalo que persigue a la Iglesia por los abusos sexuales del clero a menores.

Al llegar a Perú recibió una cálida recepción de la población católica, a diferencia de la frialdad que lo acompañó en su estadía previa de tres días en Chile.

En los dos países visitó seis ciudades a lo largo de seis días, brindó misas multitudinarias e hizo declaraciones de diverso tenor: en Perú abordó temas como la destrucción de la Amazonía, la corrupción, el crimen organizado y los feminicidios. Comparó a las monjas que esparcen chismes con "terroristas", asegurando que esta práctica es "peor que lo de Ayacucho hace años", en referencia a los años de actividad del grupo guerrillero Sendero Luminoso.

El papa aseguró que la política en Latinoamérica sufre una "gran decadencia y corrupción", y citó el caso de la constructora brasileña Odebrecht, en el que estuvieron implicados Gobiernos de varios países y aseguró que "es solo una parque chiquita". "Creo que la política está en crisis, muy en crisis en América Latina por corrupción" y que sólo se entiende el "lenguaje de la corrupción" y citó además los paraísos fiscales.

El Sumo Pontífice habló de las cárceles superpobladas y reiteró: "La política está enferma, está muy enferma y hay excepciones, pero en general, está más enferma que sana". Luego preguntó a los obispos: "¿Qué pasa en Perú que todos los presidentes van presos?", al citar los casos de Ollanta Humala y "hasta hace poco" Alberto Fujimori. Mostró su agradecimiento "al presidente Pedro Pablo Kuczynski, a las autoridades civiles, a los miles de voluntarios que (…) contribuyeron para que todo (lo referente a su visita) pudiera concretarse".

Tras visitar la ciudad amazónica de Puerto Maldonado y la norteña Trujillo, cerró la gira en el sur de Lima, donde encabezó una misa multitudinaria en la base aérea Las Palmas, donde desde el sábado miles de voluntarios durmieron para formar parte de la Guardia del Papa y coordinar la realización de la ceremonia.

Previamente en Chile, su defensa del obispo Juan Barros, acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima condenado por el Vaticano por abusos sexuales a menores en los años 1980 y 1990, empañó sus actos de contrición y sus declaraciones de "dolor y vergüenza" por estas acciones devastadoras para la imagen de la Iglesia católica, en un país que pierde adeptos velozmente. El pontífice se reunió con víctimas de abusos en Santiago, con los que "lloró" por estas atrocidades, y también tildó de "calumnias" las acusaciones contra el obispo encausado, del que se despidió con un abrazo en Iquique.

Fuente: El Cronista.

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