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POSADAS

Picky, la selectividad obsesiva

Tiene una de las ocupaciones más envidiables, mirar chicas lindas para convertirlas en poco menos que objetos del deseo. Pero ese su ojo clínico del que hace gala en todas partes y a cualquier hora del día lo usufructúa no solo en beneficio propio sino en la afortunada que cae bajo su mirada crítica y escrutadora. Es que el talento puede estar en el lugar menos pensado y aparecer en el momento inesperado. Picky Courtois, de jóvenes 37 años, de la Agencia Civiles Management trabaja. Y no le alcanzan las horas del día para llevar al plano real lo que ya tenía imaginado en mente. Meticuloso como pocos a la hora de elegir, al parecer ya estaba predestinado para lo que hace. “Mi abuelo decía que yo tenía un piquito en lugar de boca”, cuenta a /c6 en un sector del amplio Posadas Plaza Shopping donde se realizó el desfile aniversario con la presencia de la modelo Ingrid Grudke, como invitada especial. La referencia es porque le sirvió para jugar con las letras y transformarlo -cuando no- en un sello distintivo. Nada más y nada menos que su alias. Indagando aquí y allá vino a enterarse que el diminutivo sería, en lengua anglosajona, algo así como la característica de una selectividad obsesiva. “Es muy sincero, no es un nombre artístico y no es que lo escribí en inglés porque sabía lo que quería decir y ni cuando lo supe me volví más neurótico, creo que ya lo era”, agregó por si hiciera falta aclarar el concepto.

Y si es selectivo con su trabajo, también lo es con los lugares que podría visitar. En esta lista no entrarían programas masivos, especialmente de televisión, donde no pudiera ser él mismo. “En principio no iría a menos que se trate donde realmente pueda aportar u opinar”, dice como concesión.


 


Pero tanta vorágine por tanta tarea no se trasunta en ingresos económicos ilimitados ni mucho menos. Es que Picky tiene un problema. No sabe ahorrar. Le gusta vivir bien y no escatima destinar sus buenos pesos a satisfacer deseos. Como tomar un buen vino, por ejemplo.


 


“No sé ahorrar, trabajo el triple si necesito algo. De chico me puse a trabajar”, recuerda el entrevistado del periodista Jorge Kurrle.


 


El profesional de la comunicación quiso saber qué cosas lo motiva para hacer su trabajo con tanto ahínco y si alguna vez veía ausente esta condición, tan necesaria en su rubro.


 


“No pierdo nunca la motivación, hago algo que me apasiona. Creo que hay que tener mucha energía en particular, y yo lo tengo mucha, mucha nafta en el tanque. Duermo pocas horas y luego de unas 16 horas de trabajo llego a la cama y me doy cuenta que puedo seguir. Empecé a hacer el trabajo como de casualidad y se me fue abriendo como un mapa super entretenido de recorrer y de generar”, relata Courtois.


 


En el sillón desde donde respondía a las preguntas Picky se distiende y deja fluir sus emociones. “Y veo que puedo hacer muchas cosas, me encanta trabajar y es la manera que consigo las cosas lo único que tengo que hacer es dejar fluir esa energía”, afirma para remarcar que, pese a que parezca lo contrario, no vive en el lujo, alquila su casa, un dúplex. “Tengo como otras necesidades”, comenta acentuando las palabras.


 


“En cuanto a mi ojo clínico, lo tengo incorporado. Puedo ver pasar algo y digo cortemos la nota. Es un segundo donde se puede cruzar un buen negocio. Hablo de sensibilidad. En Misiones la gente es increíble”, dice en otro tramo de la entrevista sin perder el hilo conductor de la nota. “Lo tuve como natural”, agrega para fijar la idea.


 


 


Tanto equilibrio interno llevó a que Kurrle se interesara por ese su yo interior. Y es así como preguntó cuáles eran sus creencias, en el plano espiritual. “Creo mucho en mí, no creo en las instituciones, están muy fracturadas. Todo lo que lo logré fue por mi trabajo y aprendí a no querer lo que no puedo lograr, creo que entonces ahí me equilibré. Mi destino lo estoy generando yo. A mi edad puede decir que cumplí mi sueño”, contesta Picky sin pretender ahondar en detalles porque, no sin razón, considera que la charla podría generar polémicas.


 


“Quiero ganar mucha plata para tomar unos buenos vinos, poder ayudar a mi familia, tener una buena obra social, tomarme unas buenas vacaciones. Es un trabajo absolutamente complicado, es muy difícil poder manejar gente en el ambiente en que se maneja”, asevera luego como para dejar en claro que no es muy distinto a los demás.


 


Casi al finalizar la amena charla, Courtois recordó que la última vez que estuve en el Shopping haciendo un scouting alguien le preguntó si estaba buscando a una nueva Ingrid Grudke.


 


“Generalmente me pasa eso. En mi agencia no tengo nombres conocidos” pero todos pueden serlo y trabajar para las grandes marcas.


 


Un obsesivo, y de los buenos.


 

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