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Planear para volver a crecer definitivamente

La televisión internacional nos trae contrastes muy elocuentes con la Argentina actual y su ritmo económico. Tanto que el 2011 fue un año a puro récords en nuestro País. Con sólo “googlear” noticias de las últimas semanas hay datos extraordinarios que establecen parámetros de producción inéditos, ventas de autos, consumos en supermercados, generación eléctrica y hasta la –consecuentemente- recaudación extraordinaria del 31 por ciento superiores al año anterior. Ese clima virtual de contraste entre lo que vemos y vivimos los argentinos trae consigo una sensación de “tranquilidad” versus “preocupación” si observamos la inacción del “Primer Mundo” en salvar a uno de los miembros de la comunidad europea como Grecia, que ya anticipa una quiebra.

Casi una disolución del Estado porque la única alternativa es el ajuste rechazado por los ciudadanos y que a su vez activa la memoria de la comunidad en lo vivido por la Argentina en la crisis de 2001-2002.




Es cierto que la economía en nuestro País casi siempre fue cíclica, por eso nos cuesta tanto creer en una bonanza eterna y para peor, los que saben sostienen que los ciclos cada vez son más cortos y la década -de esta parte de la historia- si contabilizamos desde el momento en que Néstor Kirchner se hace cargo, culmina en 2013.




La fortaleza actual, a diferencia de otras etapas, es el ventarrón a favor de la política que hoy se impone frente al mercado. Hasta el momento la política le gana la pulseada a la economía, que sin ser inocentes son los que rigen habitualmente las reglas incluso de la democracia.



Cristina Fernández de Kirchner supo capitalizar un legado de los tantos obtenidos por parte de Néstor Kirchner y es esa fuerza que emana de la base del voto popular, es la convicción para fijar políticas que proyectan un crecimiento ante tamaño escenario de preocupación internacional.




En  esta nueva burbuja, Argentina puede seguir creciendo entre un 4 y 6 por ciento en 2012, similar pronóstico coinciden economistas locales para Misiones, tanto del sector privado como el estatal. Así como a nivel nacional Misiones no puede parar de crecer, un alivio para el Ejecutivo fue enterarse que los 600 millones de pesos de deuda que iban a ser descontados desde enero de este año se pasó para el mismo mes en 2014 pues el fantasma del “ajuste” se alejó rápidamente, según lo describió el propio gobernador Maurice Closs.




En ese marco de crecimiento –menor al del año pasado, pero crecimiento al fin- y sin elecciones de por medio, la Provincia no debe dejar de plantear temas centrales de futuro y arrancar algunos males “crónicos” que evitan el despegue definitivo en la región.

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