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Por primera vez, Misiones da batalla a la mortalidad infantil para que descienda

Es el resultado de más de una década de empeño provincial. Porque si se analiza con detenimiento lo que viene sucediendo en un indicador tan sensible como el de la mortalidad infantil, podrá advertirse que desde la redemocratización y a pesar de las dos iniciales gestiones a cargo de gobernadores médicos de profesión, empieza a cambiar realmente a partir del 2000 y sostenidamente desde el 2003. Hasta llegar al indicador histórico más bajo 11,54 por mil, en el 2011. La nota fue publicada en el Semanario /6p en su edición Nº 122. Con tabla estadística.

Fue el mismo gobernador Maurice Closs el encargado de dar a conocer las estadísticas del Ministerio de Salud Pública de la Provincia y traducirlas a la vitalidad que remiten: en los 90 morían 30 de cada 1.000 nacidos vivos, antes de cumplir un año de edad. “En la actualidad se logró evitar la muerte de más de 300 chicos por año”, añadió. Según el mandatario provincial, “estos cambios en la salud representan los logros de la gestión del Gobierno Provincial y el esfuerzo de todo el conjunto del sector de la Salud Pública. Así como del sector educativo que forma a las madres para que sepan cómo cuidar a los chicos”.



Es la primera vez, además, que la Provincia quiebra la dolorosa identificación de ser uno de los Estados argentinos con mayor índice de mortalidad infantil. Es más para fines del 70, había llegado en plena dictadura, a transformarse en la provincia con uno de los dos bolsones de pobreza más grandes del país: 25 de Mayo y Florencio Varela, tan nefasta distinción. Los sanitaristas de aquella época advertían una y otra vez sobre la gravedad de la situación, sin ser escuchados.



La redemocratización no mejoró las cosas. Porque como se haría después en la década de ’90, con el golpe del 76 empezó el achicamiento nacional y provincial, el cierre de las fábricas, la desocupación, el abandono de las chacras, el vaciamiento de las cajas previsionales para pagar un Mundial de futbol que ocultara las violaciones de los derechos humanos.



En el ’84, entonces, tuvo que empezar a salirse de la grave crisis económica y social, pero con fuertes ataduras a conducciones políticas extraprovinciales. Al extremo que se llegan a ceder puntos de coparticipación no obstante la marginalidad de Misiones, de su pobreza endémica.



Los sanitariastas y jóvenes médicos que se suman a la estructura de salud pública provincial continúan dando batalla, con suerte diversa. El Hospital de Pediatría creado en la gestión del doctor Ricardo Barrios Arrechea pero puesto en funciones en la del yerbatero Ramón Puerta, no logra mitigar el flagelo. En 1987 la mortalidad infantil estaba en el 31,3 por mil. En el inicio de la gestión de Puerta, los pediatras le veían a diario la cara a la muerte de niños por desnutrición. En 1991 se publica un informe en el Diario El Territorio en el que se da cuenta del estado de desnutrición en que llegan los niños al Hospital. Parecen pequeños de Biafra.



“Lo que no le voy a perdonar (a Puerta) es que tenía que entregar a los padres a los niños que se morían envueltos en sábanas. Ni siquiera teníamos para un féretro” diría quien fue directora de Pediatría ya en el 2000, en lo peor de la crisis generada por aquella década de los ’90, la pediatra Sandra Giménez. Ex diputada provincial, ex vicegobernadora y actual senadora nacional.



No había recursos para nada. Los médicos del ministerio de Salud Pública desmentían entonces las estadísticas que daba el gobierno del yerbatero. También los cirujanos y anestesistas del Hospital de Pediatría de aquella época. Misiones cedía coparticipación y malvendía empresas del estado que daban rédito.



Tampoco había impuestos que se aplicaran a los grandes contribuyentes. No había precios para las materias primas, las chacras se despoblaban, la tierra se entregaba al poder económico concentrado. Los niños seguían muriendo antes de llegar al año.



Recién cuando asume otro proyecto político, con contenido de reivindicación misionerista, la situación empieza a cambiar, porque se cambian los paradigmas. Se tenía que salir de la peor crisis de la historia la del 2001, y aún allí se empezó a bajar, dificultosamente el indicador. Pero cuando ya el proyecto misionerista toma cuerpo, definición concreta, empieza el descenso que se vuelve sostenido, hasta llegar a la actualidad.



A pesar de soportar el más grave endeudamiento público, el Estado provincial cambia sus paradigmas y lo hace en todos los órdenes de manera que la salida de la crisis es pareja, horizontal, comprende al conjunto de la sociedad. Se refinancia la deuda con la nación, sacándola del circuito financiero, se adopta una política tributara provincial sin privilegios, se invierte en salud en niveles igualmente históricos. Se adopta un plan de recuperación nutricional, Hambre cero, que también empieza a combatir la desnutrición estructural.




Descensos en los registros sanitarios




El Ministerio de Salud Pública dio a conocer las estadísticas vitales de 2011, en la cual se advierte un descenso de los índices de mortalidad infantil del 12,47 por ciento al 11,59 por ciento. En tanto que la mortalidad materna se redujo también del 7,1 por ciento al 6,68% respecto al período 2010 en la Provincia.
   
Según fuentes de la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública de Misiones la tasa de natalidad también descendió en la Provincia de 23,08% (período 2010) a 22,77%.



El informe agrega asimismo que la tasa de mortalidad neonatal descendió del 7,73 por ciento (período 2010) al 7,31%. En tanto que la tasa de mortalidad post-neonatal se redujo de 4,74% a 4,28%.




Por su parte, el citado informe de la repartición pública provincial indica que la tasa de mortalidad general por cada mil habitantes en la Provincia también se redujo en 2011 de 5,66% a 5,43%. (www.seispaginas.com)



 

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