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POSADAS

Por quinto domingo consecutivo, le niegan espacio a la Palabra de Dios difundida por un Obispo

A pesar de la cercanía de la Semana Santa, la celebración principal de la Iglesia Católica, el diario Primera Edición mantuvo por quinto domingo consecutivo la censura aplicada al obispo de Posadas Juan Rubén Martínez por pensar distinto; por haberse quejado cuando el matutino tergiversó sus declaraciones. “Es una práctica que no es nueva. La dictadura militar la aplicó con los obispos Angelelli y Devoto”, dos de las víctimas católicas, reflexionaba el diputado provincial y vicepresidente segundo de la Legislatura Ricardo Buiak, un sacerdote con licencia por ejercer un cargo político.

Pero el Diario no sabe de distingos. Sigue autoproclamándose como “independiente” cuando no hace más que poner el medio al servicio del político del clan Wipplinger, el diputado provincial, Claudio Wipplinger y sus tradicionales socios, el ex gobernador y actual legislador nacional Ramón Puerta y sus adláteres. De tal modo quien disienta, o su pensamiento colisione con la política, los intereses del clan dueño del Diario será censurado. No estará en las páginas del matutino que ni siquiera pone reparos en impedirle expresarse al referente de la feligresía católica de la Diócesis de Posadas.



 



El Obispado tiene su propio medio de comunicación –Radio Tupá Mbaé- y aún medios que ofrecen sus espacios manteniendo la tradición de difundir las cartas pastorales de los domingos. De modo que las reflexiones de Martínez alcanzan difusión. A los únicos que no llegan es a los lectores de Primera Edición. Porque el sistema que hoy rige en la provincia y el país es el democrático. Donde la pluralidad es posible y donde, fundamentalmente, cada quien puede ser y pensar como quiera sin arriesgar la vida.



 



En ese prístino marco que se construye a diario, el medio en cuestión debiera mostrarse tal cual es, una hoja partidaria al servicio de un par de políticos –el hijo del clan, el ex gobernador-, que nada sabe de pluralismo y por su condición tampoco está en condiciones de admitir la opinión contraria. “Hay gente a la que preocupa que se cree conciencia, no quieren que el pueblo crezca. Al contrario son partidarios de adormecer al pueblo. Y las cartas del obispo Martínez son profundamente cristianas”, apuntaba Buiak.



 



    

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