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POSADAS

Por unanimidad, dictamen para declarar prócer misionero a Andrés Guacurarí

En la mañana de este lunes, en forma conjunta, las comisiones de Educación, Presupuesto y Obras emitieron dictamen favorable para el proyecto presentado por el diputado Carlos Rovira, mediante el cual propone declarar prócer misionero a Andrés Guacuararí. La iniciativa es un reconocimiento a sus valores patrióticos en defensa de la causa popular y federal misionera, y su activa participación en la Revolución de Mayo de 1810.

En el proyecto se prevé levantar un monumento al prócer misionero, que estaría ubicado en el islote del ex Yacht Club Posadas, en la costanera Monseñor Kemerer. En su construcción participarían los Poderes Legislativo y Ejecutivo y la Municipalidad local, y se convocaría a un concurso de artistas misioneros.

También se dispondría la inclusión de Guacurarí como “prócer misionero” en los libros de textos oficiales y no oficiales, programas educativos y museos.

Como parte del tratamiento del proyecto se realizó un ciclo de disertaciones para profundizar el conocimiento sobre la figura del líder misionero, que culminó esta mañana con la participación de los historiadores Juan González y Jorge Machón.

González destacó la iniciativa del presidente de la Cámara “de la reivindicación a Andrés y, además, el debate sobre la dimensión política, social, cultural de Andrés Guacurarí, porque me parece que nos convoca en este tiempo la necesidad de revisar la historia y que Andrés Guacurarí en realidad es un líder, es un prócer latinoamericano”.

“Porque es la unidad del proyecto criollo gaucho independentista de esta América Latina naciente libre y soberana en esas revoluciones de mayo, con la histórica lucha de liberación de pueblos que fueron soberanos, como los guaraníes en esta región, pero de todos los pueblos originarios; es un proyecto latinoamericano que encarnó Andrés en toda su dimensión”, agregó.

Machón -en tanto- dijo que se trata de “convalidar o ratificar un anhelo, un sentir que desde hace tiempo teníamos los que estamos conociendo el accionar y pensamiento de Andrés Guacurarí”.

“Es una deuda que teníamos con nuestro prócer, con nuestro coronel”, manifestó.

Andresito

Andrés Guacurarí, también conocido como Andresito o Andresito Artigas, nació en Santo Tomé el 30 de noviembre de 1778, aunque algunos historiadores afirman que podría haber nacido en San Francisco de Borja, actual São Borja. Se lo considera uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Gobernó entre 1811 y 1822 la Provincia Grande de las Misiones, que incluía territorios de países hoy limítrofes de Argentina como Brasil y Paraguay.

Fue uno de los más fieles colaboradores del General José Gervasio Artigas, militar federalista del noreste argentino, quien lo apadrinó, por lo que llegó a ser llamado “Andresito Artigas”. Era de familia guaraní, lo cual (de no haber mediado su amistad con Artigas) le hubiera excluido de la oficialidad de la época por la poca consideración social que los integrantes de la población originaria merecían entonces. Sin embargo, recibió una formación nada común reflejada en la redacción de sus proclamas en tres idiomas: español, portugués y guaraní.

Formó parte de la generación posterior a la actividad desplegada por Los Jesuitas, clérigos de La Compañía de Jesús durante su prédica del Evangelio esparcidos en los actuales territorios de Misiones (Argentina), Itapúa (Paraguay) y Grande do Sul (Brasil), pueblos que se encontraban en un momento de esplendor económico, social y cultural, lograda una convivencia pacífica y autosuficiente basada en el trabajo de la tierra y la solidaridad, cuando el Rey de España, Carlos III, ordenó su expulsión de todos sus dominios.

Fueron estos pueblos rezagos de aquella singular organización social quienes quedaron en una desprotección absoluta ante el abandono de “los hijos de San Ignacio de Loyola” como se los llamaba a los integrantes de La Compañía de Jesús.

Por ello el gran mérito de Andrés Guacurarí reside (desde una mirada en retrospectiva) en que sólo él pudo, a través de sus valores personales, guiar a su gente incluso empuñando las armas en defensa de su tierra y su cultura, avasallados como se encontraban sobre todo por fuerzas luso brasileñas que en esa época atacaban la región en busca de mano de obra esclava a ser usada en las “bandeiras”, en territorios tan lejanos y con un destino impregnado sólo de la fatalidad.

Si bien los guaraníes habían aprehendido naturalmente la religión católica llevando como estandarte la no violencia, llegado ese momento crucial de la necesidad de responder con firmeza y con igual saña al atacante, este pueblo de indios mansos y trabajadores finalmente supo presentar batalla.

En esta situación la persona de Guacurarí se erigió en un líder nato y efectivo que luchó con gran fervor, ahínco y sabiduría pues sus acciones no solo repelieron al invasor sino que también cuando se presentó la disyuntiva entre unitarios y federales, aquella espina ideológica que obstaculizaba la futura unión argentina en una sola patria con varios estados federales, Andrés Guacurarí supo también elegir la opción que finalmente favorecería su región como una porción más del tremendo país que Argentina llegó a ser.

Guacurarí participó de todas las luchas por la Independencia Argentina adquiriendo verdadero protagonismo histórico cuando en 1811 se sumó a las tropas del General Manuel Belgrano en el intento de libertar al Paraguay de los realistas, luego lo acompañó hasta la Banda Oriental con el mismo objetivo y cuando el Creador de la Bandera Argentina fue suplantado por el unitario José Rondeau, Guacurarí decidió adherir a los federales liderados por José Gervasio Artigas.

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