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POSADAS

Posadas ciudad de vándalos y pintadas (I parte)

Mensajes de los más diversos y pintadas que incluyen algunas obras de arte “callejero” forman parte del paisaje ciudadano de la capital misionera: “Patria o FMI”, “Los choripatinetas” o hasta mensajes para la madre de algún ciudadano es posible de leer en ciertos lugares. En las plazoletas, hamacas rotas y fuera de uso son también parte del escenario que les proporcionamos en una primera entrega de esta propuesta visual.





En las inmediaciones de la antigua estación de trenes, sobre la avenida Roque Sáenz Peña y calle Entre Ríos los paredones que sostienen el puente que cruza la avenida, no sólo tienen pintadas hechas con aerosol sino hasta cartelería de campañas electorales pasadas donde se visualizan a “Losada”, “Puerta Senador”, o la propia Juventud Peronista Militante cuya pintada reza “Libres o Muertos, jamás esclavos”.



 



Como no todos son exclusivamente mensajes de “protesta” o pintadas electoralistas, también es lugar de los artistas que se expresan con la combinación de los colores y logran distraer la mirada en medio de tantos “ruidos” en un recorrido por la ciudad. Pero tampoco se salvan de vándalos que sobrepintan esas obras hechas con tanto esmero.



 



En plazoletas como la que se ubica en inmediaciones de la costanera, continuación de la avenida Polonia, donde se entronizó una imagen de la Virgen Stella Maris y un busto del Almirante Brown se observan hamacas fuera de uso, deterioradas y hasta desprendidas de arandelas que las sostienen. Es posible apreciar también que los sube y baja padecen de los mismos mal usos. Y también escritos juveniles: el curso al que alguna vez fueron como “1ro B” o nombres de chicas o de amigovias.



 



En la misma plazoleta, el busto del Almirante Brown está marcado con pintura verde y la cadena que lo rodea, tirada al suelo. La que todavía se mantiene intacta es la imagen de la Stella Maris, tanto como la base que la sostiene.



 



En otro punto de Posadas, sobre la calle Rivadavia a la altura de San Martín, las paradas de colectivos que alguna vez tuvieron asientos hoy solo tienen los caños de soporte de la estructura, que los sufridos usuarios del transporte público de pasajeros sólo podrán usar como precario e inestable asiento. Nada queda de los prolijos y estéticos asientos de madera que alguna vez fueron real descanso para embarazadas, mayores de edad.



 



Nada se salva de las tropelías o pretendidos reclamos. Por ejemplo, muy cerca de los devastados asientos, sobre una de las paredes del nuevo edificio de Prefectura Naval alguien estampó un “No al aumento del boleto”.



 

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