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Preocupa a la Casa Rosada que el caso de los cuadernos frene la obra pública

Satisfacción como ciudadanos y preocupación como hombres del gobierno son los sentimientos que provoca en la Casa Rosada la causa de “los cuadernos de la corrupción”. Satisfacción porque en el entorno presidencial consideran positivo que se combata la corrupción. La preocupación está vinculada a que esta causa termine frenando la obra pública. Preocupación que tiene cierta lógica si se tiene en cuenta que las empresas implicadas en la causa son las principales constructoras del país.

Es que además a la causa de Baratta se suma el caso de Oderbretch que también involucra a otra gran empresa constructora de obra pública como es Roggio. De todas maneras, esta última preocupación se contrarresta con la satisfacción de ir “atacando uno de los males endémicos del país”. En particular, saben que estas causas pueden incluso hasta salpicar al padre del presidente Mauricio Macri pero, y por indicaciones presidenciales, la decisión es colaborar con la Justicia en todo lo que sea necesario.

La condena a Amado Boudou, ex vicepresidente de la Nación, fue visto como otro de los cambios que se están dando en el país. En este caso se celebraba el accionar de la Justicia al tiempo que se especulaba que de ahora en más las causas incluso las propias no dormirán en los Juzgados. “¿De qué sirve una Justicia lenta?, se preguntaban en la Casa Rosada, “el perjuicio económico no se evitó”, argumentan.

Es que en el Gobierno están seguros de que combatir la corrupción mejorará la competitividad un factor clave para lograr que las empresas estén dispuestas a invertir en la Argentina.

“La corrupción es un costo más que tenían las empresas” y no se refieren a la obra pública únicamente sino a las diferentes impedimentos burocráticos que dan lugar a “peajes” para franquearlos. Por esta razón la incorporación de tecnología y la eliminación de los trámites en papel apuntan entre otros aspectos a quebrar esta cultura.

En los pasillos de la sede presidencial creen que los empresarios implicados van a mostrarse interesados en colaborar con la Justicia, no solo porque pueden atenuar sus penas sino porque no tienen ningún tipo de “lealtad con los políticos”.

Es más, algunos sostienen que aunque la depuración tenga un importante costo personal y afectará los negocios de las empresas, esta crisis, en el fondo será buena para la renovación empresarial. “Ese será el real cambio, que trabajar en el Estado no sea para enriquecerse” explican, “y los empresarios en vez de hacer lobby en los despachos oficiales se podrán dedicar a mejorar sus negocios”. Según sostienen en el gobierno, “esto es el verdadero cambio”.

Cuando se les pregunta respecto a que a pesar de estos “escándalos de corrupción” la imagen de Cristina no decae, sostienen que ese 25% o 30% cree a pie juntillas el “relato” y no importan cuantas pruebas se muestren. Es más creen que la suba en la imagen de Cristina obedece al efecto de la devaluación y el aumento de tarifas y por lo tanto estiman que las próximos relevamientos no mostraran muchos cambios. Es que más allá de los escándalos, en la Rosada saben que las consecuencias de la recesión están presentes en la sociedad y explican el pesimismo en materia económico que revelan las recientes encuestas.

Fuente: Ámbito.

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