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Presupuesto: el Congreso acepta dar “señal” a FMI y Cambiemos apura votación

El Presupuesto 2019 aún no terminó de pincelarse y tampoco aterrizó en el Congreso, pero los legisladores más experimentados del oficialismo y la oposición ya reconocen que los términos del ajuste no importarán tanto a la hora de pelear en comisiones y recintos de ambas cámaras: la batalla es mucho más simple y consiste en dar la señal simbólica de contar con una ley de gastos para el año próximo y en menos de 50 días, es decir, antes que finalice octubre próximo. En resumen: gobernabilidad de cara a Wall Street y al establishment criollo.

“Ya casi que no importa tener un presupuesto, sino el gesto simbólico. Algunos términos quedarán merodeando como pasó el año pasado. Sólo basta revisar lo proyectado y lo que ocurrió realmente estos meses para chequearlo. No sabremos si habrá un presupuesto para gobernar o no, pero seguramente haya un presupuesto para mostrar”, deslizó un histórico cabalgador de peripecias legislativas a Ámbito Financiero. En medio de la ansiedad que genera el arribo del proyecto del Ejecutivo al Congreso, aparecen lineamientos y bailoteos varios. Veamos:

Semanas atrás, Casa Rosada pensó en tener el Presupuesto 2019 sancionado, a más tardar, el 15 de noviembre. Es decir, dos semanas antes del fin de sesiones ordinarias en el Congreso y, en especial, de la cumbre del G-20. Los plazos se acortaron y, en principio, el Gobierno intentará contar con la ley de gastos antes que finalice octubre próximo. Si es antes, mejor. “Necesitamos dar un mensaje claro en cuanto a que se tiene que acabar el drama del déficit fiscal en el país. Tenemos que salir de esta lógica perversa de gastar a diestra y siniestra”, rezó un experimentado legislador oficialista.

Para eso, Diputados deberá acelerar el trámite. El lunes próximo será la presentación de la iniciativa en el Congreso vía Nicolás Dujovne. Ayer, el presidente de la Cámara baja y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, intentó forzar para el martes el inicio de la discusión en la comisión de Presupuesto que comanda Luciano Laspina -este diario intentó comunicarse sin éxito con él-, situación rechazada por la oposición. “Nos revolean un proyecto gigante que no sabemos si lo vamos a poder ver el 15 o recién el lunes y quieren que en menos de un día lo revisemos. Una locura”, expresaron desde la oposición.

Dujovne volverá el jueves próximo al Parlamento e irá a la comisión del escurridizo Laspina para explicar, junto a todo su equipo, los detalles finos de la ley, mientras que el martes 25 asistirá el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y quizás aparezca el de Transporte, Guillermo Dietrich. Una novedad: analizará este proyecto, por primera vez, la oficina de Presupuesto del Congreso. El jueves 27 se intentará dictaminar. En paralelo, el Gobierno solicitará al Senado que trate la adenda del pacto fiscal que aún negocia con las provincias. También aparecen leyes aledañas como la de Bienes Personales, que se tratarán por separado, o relacionadas con los ajustes por inflación. Es decir, una carga interesante que deberá sortear con rapidez el Congreso.

El interbloque Cambiemos de Diputados, que lidera el experimentado radical Mario Negri (Córdoba), se reunió ayer en el Parlamento tras virulentas semanas de tensión que dejó el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Horas atrás, legisladores nacionales del PRO fueron a la sede del partido para blindar estrategias con el jefe de Gabinete, Marcos Peña; y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. La música de volumen político que alimentan el último y su vice, Sebastián García De Luca, será clave para evitar heridas durante la trifulca parlamentaria.

Con el rechazo ya cantado del cristichavismo, el Gobierno precisa al máxima aceitar lazos con el peronismo y el Frente Renovador -reapareció la toxicidad del serpenteante Sergio Massa- en Diputados, con internas propias que anticiparían votaciones divididas. También serán fundamentales para la sumatoria final los silvestres misioneros, los ahora fogosos santiagueños -llamó la atención las sorpresivas molestias del gobernador, Gerardo Zamora, durante la reunión con Mauricio Macri- y los circulantes neuquinos, entre otros. Para masajear al peronismo, Casa Rosada mantiene la línea dialoguista no sólo con gobernadores acuerdistas sino también con quienes “se pintaron la cara”, a quienes escuchan en modo zen. El problema aparece con los diputados que están en provincias manejadas por Cambiemos. “¿Para qué voy a votar? A los oficialistas no le van a decir nada en sus distritos, pero si lo voto yo, después me van a señalar a mí como el opositor que acompañó el ajuste. No tengo muchas opciones”, reconoció un legislador justicialista a Ámbito Financiero. Para ello, el Gobierno ata lazos con intendentes PJ para encontrarle la vuelta a este dilema.

Fuente: Ámbito.

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