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Prevenir y actuar, la forma también de enfrentar las adversidades climáticas

Nada aporta en lo político, ni en lo social, el panorama nacional. No hay propuestas ni alternativas para una inflación que adelgaza los bolsillos y una economía en persistente retroceso, mal que le pese a algún funcionario imaginativo que “declara” el cese de la recesión.

En la lejanía del centro de poder, Misiones sigue apuntando a un derrotero de crecimiento, de mejora de la calidad de vida de sus habitantes. Y lo hace con una coparticipación doblemente mermada: por una parte por la cesión hecha 30 años atrás, y por la caída de la recaudación nacional y por consiguiente de la percepción de impuestos federales. Con el solo respiro de su propia política tributaria que le ha permitido cumplir con transparencia y eficacia los roles esenciales del Estado: salud, educación, seguridad, justicia, viviendas.

Sin embargo, no cuenta con acompañamiento de algunos estamentos nacionales cuando, por ejemplo, se adeuda cifras millonarias a su sistema provincial de salud al que apelan los adultos mayores cuando los efectores privados le cierran las puertas o restringen la atención de los afiliados del Pami.

En la última sesión de la Cámara de Representantes se conoció el detalle de los más de 50 millones de pesos adeudados. El último pago fue de 12 millones y correspondió al mes de octubre del año pasado. Realmente una vergüenza.  Porque alcanza a los grandes hospitales del sistema sanitario provincial, que tienen alta demanda y gran participación de otras obras sociales y a los más pequeños, con menor cantidad de población y menos diversidad de fuentes de ingresos.

Por supuesto que en Misiones no se exige al paciente antes de ser atendido a qué obra social pertenece. Primero se lo atiende y después, si tiene obra social, se factura la prestación. Sistema que difiere por completo al que funciona en otros distritos, como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo. El sistema sanitario misionero tiene convenios con Pami y está afrontando un incumplimiento de casi un año. Y cuando el titular de la cartera sanitaria reclama el pago de la deuda, el responsable local lo acusa de “hacer política”. En lugar de salir a comprometer rápida gestión para solucionar el acuciante problema. Como debiera ser máxime si el funcionario es de Misiones –como es el delegado del Pami- y conoce de sobra la realidad de la Provincia y su gente. A menos que la pertenencia política a una fuerza nacional lleve consigo incumplir con los comprovincianos. Claro que no parece que éste sea el caso, si se tiene en cuenta que el gobernador Hugo Passalacqua y sus ministros han gestionado al nivel del Gobierno de la Nación y han obtenido respuestas. Cuando alguna cartera las demoró volvieron a requerir soluciones.

Y soluciones requiere esta situación que no hace más que complejizar la de los jubilados nacionales, ya con las zozobras de los medicamentos, la merma de descuentos y las habituales peregrinaciones en procura de autorizaciones para adquirirlos.

En la semana que acaba de concluir Misiones debió afrontar la adversidad climática, con intensas lluvias que cubrieron toda la provincia por espacio de 10 días. Y lo hizo con eficacia, apoyado su Gobierno en el Instituto de Alerta Temprana que permitió anticipar acciones de asistencia y evacuación frente a la crecida del río Uruguay, el desborde de arroyos y el daño a algunos tramos de rutas provinciales por las inclemencias climáticas. Ese instituto había sido uno de los compromisos del Gobernador y se ha mostrado eficiente inclusive manteniendo comunicación activa con Río Grande do Sul, Brasil, en atención al comportamiento de la represa de Chapecó –si bien está situada en el límite de ese Estado y el de Santa Catarina, de allí proviene la información relativa a la mayor o menor apertura de sus compuertas-, con incidencia en el río Uruguay. 

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