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Prisión perpetua para joven por un homicidio

El imputado, que ahora tiene 21 años, admitió haber asestado el puntazo que acabó con la vida del añbañil Sebastián Peña en la noche del 14 de octubre de 2007. Otros dos jóvenes, Sergio Franco (22); y Esteban Ruiz Díaz (22), fueron condenados a tres años de prisión en suspenso por el delito de lesiones graves.

Roque Andrés Sosa, alias “Polaco”, de 21 años, titubeó, lloró, se abrazó a sus familiares y finalmente acató el consejo de sus abogados: aceptó ir a un juicio abreviado, para lo cual tuvo que admitir que fue quien le asestó un puntazo que acabó con la vida del albañil Sebastián Peña en la noche del 13 de octubre de 2007 en el barrio San Jorge de Posadas.




El joven, que ya lleva más de dos años y medio tras las rejas aceptó la propuesta del fiscal Rolando Oliva de condenarlo a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por la alevosía. Sosa había sido llevado temprano al Tribunal Penal 2, donde a media mañana debía comenzar a ser juzgado junto a Ruiz Díaz y Franco, quienes llegaron al debate excarcelados. Pasadas las 8.00 comenzaron las negociaciones con el fiscal Rolando Oliva para evitar el debate oral y público.



Finalmente, cerca de las 10.00, el joven aceptó firmar el juicio abreviado porque sus defensores le dijeron que Oliva había decidido ofrecerle una condena a prisión perpetua, en lugar de reclusión perpetua.




La Justicia pudo establecer que en la noche del 13 de octubre, en una vivienda del barrio San Jorge, la víctima se reunió con los tres imputados a beber. Ya avanzada la noche, Franco le habría reclamado a Peña el dinero que aún le debía a Sosa por la compra de una motocicleta, generándose una fuerte discusión.
El grupo habría atacado con golpes de puño y patadas a la víctima hasta dejarla desvanecida. Según el relato de los testigos, cuando Peña yacía en el suelo, sin posibilidades de defenderse, fue hincado por Sosa.




Los imputados escaparon del lugar, dejando herido de muerte al albañil, que falleció antes de recibir atención médica. Los imputados, en tanto, fueron aprehendidos por la División Homicidios y Sosa optó por entregarse cuando se sentía acorralado por los agentes que lo buscaban intensamente por distintos lugares de la ciudad.




Finalmente, el Juzgado de Instrucción 3 procesó a Sosa por el delito de homicidio agravado por alevosía, mientras que los otros dos muchachos quedaron imputados del delito de lesiones graves y fueron beneficiados con la excarcelación.

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