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Promotores sanitarios, ejes de la Atención Primaria de Salud

Este domingo 15 se celebra el Día del Promotor de Salud, por ello desde el Ministerio de Salud Pública se revaloriza una vez más su rol en la comunidad y destaca el “compromiso social que cada uno de ellos manifiesta en su constante trabajo en distintos puntos de la Provincia”.A lo largo de estos años, los Promotores de Salud llevaron adelante campañas de prevención muy importante en la Provincia, como ser la campaña de vacunación para la fiebre amarilla, dengue, vacunación contra la Gripe A , rubéola, VHP, entre otras. Como así también actividades de promoción de donación de sangre, Misiones Saludable, Misiones Te Cuida, Prosane.

En esa línea son una figura clave para los Programas Maternos Infantiles como Plan Nacer y Plan Mamá y también para el Programa de recuperación Nutricional H0.    
 
     
Desde enero de 2005 se han convertido en el eje principal de la Atención Primaria de la Salud en Misiones y, sobre todo, en el nexo real entre el Estado y la Comunidad.  En total mil agentes sanitarios están bajo la órbita de Salud Pública; de los cuales 786 pertenecen al Programa de Formación de Agentes Sanitarios, 114 al Programa Médicos Comunitarios y hay 100 contratados con relación de dependencia al Estado provincial.
     
También se han incorporados a la educación formal un 92% de los Promotores que no poseían la terminalidad primaria y secundaria. Desde el año 2008 los becados son beneficiarios también del Seguro Provincial de Salud y a partir del año 2010 cuentan con un seguro de vida cumplimentando las normas vigentes.
     
El Programa además tiene como eje central, la capacitación y para ello se realizaron 60 talleres de capacitación y actualización de conocimientos. La formación continua de dicho recurso humano idóneo tiene como objetivo brindar conocimientos teórico-técnicos y metodológicos, bajo la modalidad pedagógica de capacitación-acción.
     
En ese contexto, el Ministerio de Salud Pública apunta a la profesionalización del Promotor de Salud a través de la Tecnicatura Superior en Atención Primaria de la Salud, una carrera de pre-grado de tres años de duración para aquellos agentes o becarios con estudios secundarios completos.
 
Durante 2011 terminaron de cursar la carrera 230 agentes en toda la Provincia y se han recibido 19, quedando para el año 2012 la presentación de los trabajos finales del resto de los alumnos.
 



“Para ser promotor de salud hay que sentirlo en el alma”    
  
Así comenzó su relato Maria Florencia Zipán, quien desde hace cuatro años brinda atención primaria a la comunidad de Profundidad. Todos los días recorre 13 kilómetros para cuidar la salud de “su gente”, porque ella vive junto a sus tres hijas y su esposo en Candelaria. Este domingo ella, al igual que el resto de sus compañeros serán recordados por toda Misiones, porque se estableció como “Día Provincial del Promotor de Salud”, el 15 de enero.
    
“Para ser Promotor de Salud hay que sentirlo en el alma, porque el trabajo que realizamos no es broma, entrar a una casa humilde desprovistas de cosas y ganarse la confianza de las familias, no es tarea fácil. Para eso uno tiene que tener corazón y dar cariño es eso lo que el enfermo necesita”, manifestó emocionada.
    
Tiene 51 años y es una de las primeras auxiliares de enfermería que se incorporo al plantel de los promotores de salud allá por el 2005,  primero trabajó en el CAPS de Garupá y Candelaria, después en el Hospital de Candelaria, desembarcando  hace  4  años en el centro de salud Profundidad.
Maria Florencia, más conocida como “Flor”, cuenta que “los directivos del Hospital de Candelaria me han convocado varias veces  para que regrese al nosocomio, pero yo no cambio por nada el trabajo que realizo acá. A pesar de tener que viajar todos los días para llegar hasta mi lugar de trabajo, no cambio el compartir con la gente que vive en lugares rurales”.
     
La mayoría de los días que asiste al centro de salud lo hace a pié, otras veces los vecinos o personas que circulan en vehículos la acercan a la salita como la llaman los compoblanos. “Hace un año atrás comenzó a entrar tres veces a la semana un colectivo urbano,  que me ayuda a movilizarme más rápido”.
     
Pero los días en que no entra el colectivo Florencia se levanta a las 5.30 de la mañana para emprender su caminata hasta el centro de salud, donde comparte su trabajo con Silvio González, también Promotor de Salud. Una vez que llega al lugar, los pacientes la reciben muy bien y ella comienza su jornada laboral controlando la libreta de vacunación, peso y talla de los niños,  control a embarazadas, toma de presión, entre otras actividades que lleva adelante.
 Luego de realizar estas tareas sale a terreno visitando las casas que están más alejadas del pueblo, a 3 ó 6 kilómetros.
     
Entre  sus visitas diarias nos contó que siempre  visitaba a una abuela de 93 años  y cuando llegaba  a su casa encendía el fuego y preparaba la leche para que desayunara, “después de visitarla a la abuelita siempre regresaba preocupada a mi casa y en las noches no podía dormir tranquila, pensando que la pobre abuela tenia que encender el fuego y podría ocurrirle cualquier cosa en cualquier momento”, relató la promotora de salud.
    
Por eso ante esta situación decidió hablar con la Intendente del pueblo, para ver si se podía ayudar de alguna manera a la abuela, quien es una de las pobladoras más antiguas de Profundidad. En aquella oportunidad propuso a la Jefa Comunal buscar a una persona que se encargue del cuidado de la abuela, y así fue que la Intendente la ayudo  y juntas consiguieron que hoy la abuela este acompañada.
 
De a poco se gano la confianza de la comunidad Urunday Ity
    
Dos veces al mes junto a la doctora Cero se trasladan a 3 kilómetros del CAPS para asistir sanitariamente a la comunidad Mbya Guaraní Urunday Ity, donde viven 10 familias aborigen. “No es fácil ganarse la confianza de los aborígenes, antes no querían ni darme un beso, y ahora cuando llego todos se acercan a saludarme. Me besan y me hablan en guaraní, pero yo a pesar de que no les entiendo igual nos comunicamos. Siempre estoy pendiente de ellos, sobre todo de la vacunación de los niños, porque ello tienen otra mentalidad y cuesta que lleven a sus hijos a los controles”, contó la Promotora.



También su recorrido incluye la visita a la escuela  Tacurusu a 8 kilómetros del centro de salud. Florencia ocupa un lugar muy importante en la localidad de Profundidad. Siempre esta predispuesta ayudar a la gente y para ella no existe horario de trabajo, en cualquier momento ante cualquier emergencia, ella no tiene problema en asistir o acompañar a los pacientes a otros nosocomios.
       A lo largo de su carrera como Promotora se ha ganado el cariño y el reconocimiento de las personas, y esta experiencia la ha llevado a superarse terminando sus estudios secundarios en el SIPTED y piensa  perfeccionarse como enfermera universitaria.
 
Maria Dutra :“Quiero ayudar a mis vecinos” (*)




La agente de salud misionera fundó una “salita” en una villa y trabaja en otro CAPS todos los días. Además, enseña en su casa cómo hacer una huerta orgánica y cocinar en forma saludable. Y hasta armó una cancha de fútbol para sacar a los chicos de la droga.
     
María Dutra no supo cómo reaccionar cuando vio en el frente de su casa recién pintada una leyenda en aerosol que decía: “Mari te amo”. Era el regalo de uno de “sus chicos”, como gusta llamarlos ella, en agradecimiento por haberle enseñado a leer y escribir. Ese amor y la necesidad de cuidados –dice– son los que la movilizaron y la llevan desde hace 19 años a comprometerse con sus vecinos, ahora desde el Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) del barrio Las Rosas, en Posadas, la capital misionera. Su historia como trabajadora sanitaria se remonta a 1990, una época en la que –asegura– la desnutrición era moneda corriente.
    
“Yo era una mujer casada, con dos hijos, y compramos una casa en un barrio muy humilde. Enfrente había un asentamiento y entonces empezamos a trabajar con los chicos de la villa”, recuerda María, de 56 años. “La necesidad de los niños y la falta de atención sanitaria fue lo que me llevó a formar parte de la salud pública. Quería saber cómo ayudar a mis vecinos, porque la demanda era cada vez más grande”, recuerda “Mari”, nombrada así por todos cuantos la rodean.
     
Un caserío de 144 familias emplazado en la chacra 78 conforma lo que se conoce como Villa El Acuerdo, del barrio Las Rosas. Allí llegó María, que en aquel tiempo hacía de “posta de salud” desde su propia casa. “Éramos lo que hoy son los promotores y atendíamos a los vecinos, especialmente a los niños”.
     
Ella cuenta que su opción por el trabajo solidario surgió de una preocupación: la situación de las familias, que vivían sin baños ni agua potable, en medio de la ausencia de controles médicos en los chicos y la falta de educación. “En esa época las familias tenían problemas de salud, en particular los niños y las mujeres; había cuadros de desnutrición, enfermedades respiratorias y VIH/Sida, especialmente en las mujeres, en su mayoría trabajadoras de la noche”, precisa Dutra.
    
Ese cuadro social la llevó, juntó a otras dos mujeres del barrio, a dar el salto y abrir el primer Centro de Salud Periférico Municipal, hoy conocido como CAPS Las Rosas, que depende de la Municipalidad de Posadas. Entre éste y “la salita”, como llama María al CAPS 15 “Alta Gracia”, donde actualmente se desempeña, se reparten la atención de los vecinos de El Acuerdo.
   
Entretanto, relata Dutra, fue a capacitarse al Hospital “Dr. Ramón Madariaga”, el establecimiento sanitario recientemente ampliado que es el más importante de la Provincia. “La capacitación nos llenó los vacíos que teníamos con respecto a salud: nos empezamos a involucrar en temas que no conocíamos, como por ejemplo VIHSida, del que hay muchos casos en la zona; Chagas; dengue; leishmaniasis –todas enfermedades vectoriales y así pudimos ayudar a la gente de la villa”, señala Mari.
    
Pero la pasión por ayudar, que María finalmente contagió a toda su familia –su marido y su hija también se abocaron a esa tarea –, no se limitó a tomar el peso y talla de los chicos en la salita.
 En el fondo de su casa, Dutra montó un taller donde enseña a los vecinos a armar su propia huerta y cocinar saludablemente. También en su casa, esta mujer de voz suave y pausada da clases sobre planificación familiar, lactancia materna, VIH y hasta apoyo escolar.
    
La humildad y la vocación de aprendizaje son casi tan fuertes en María como su dedicación a los más pobres. En sus palabras: “Tengo algo muy importante y es que aprendo mucho con ellos. Especialmente, cuando les enseño nutrición, que las familias lo toman al pie de la letra y lo cumplen. Yo llego y no digo ‘vengo a enseñarte’, sino que digo ‘vengo a compartir lo que aprendí hoy’. Para no tocarles su orgullo, porque ellos también saben cocinar”.
    
A las 6 de la mañana, María entra en “la salita”. Algunas mamás con sus chiquitos ya la esperan. Ella entrega los turnos para que los pacientes se atiendan con el médico clínico y el pediatra que prestan servicios en el CAPS. Luego ayuda a la enfermera a tomar el peso y la talla de los niños y después sale “a terreno”.
    
El territorio son unas 20 chacras donde  habitan casi medio millar de personas, muchas de las cuales son visitadas por María para controlar su evolución después de una enfermedad o para monitorear su estado de salud. La información es luego enviada a la cartera sanitaria provincial.
    
“El trabajo se hace llueva o haya sol”, dice María, acostumbrada al calor y la humedad de la Mesopotamia. Tanto, que no se queja: “Me cuido para no exponerme cuando hay temperaturas altas, pero el sol es muy bueno, trae vitamina D”, dice.
    
Desde siempre, lo que más preocupa en el barrio son las enfermedades vectoriales, “porque nuestro clima es muy propicio para su desarrollo”, puntualiza Dutra. Por eso, durante la campaña contra la fiebre amarilla y el dengue que se realizó en 2008, 2009 y 2010, María dictó charlas en la zona sobre medidas preventivas y capacitó a dos promotoras voluntarias que colaboran en la visita a las familias. “Son mujeres del barrio que no van a la salita porque tienen muchos hijos, pero que son multiplicadoras de información y me ayudan en la tareas cotidianas del barrio”, valora María.
      
La desnutrición es otro problema de salud de la población de Las Rosas que, según María, forma parte del pasado. “Gracias a Dios hoy no tenemos gente desnutrida porque trabajamos mucho con la alimentación, especialmente la huerta orgánica”. También las parasitosis, provocadas por la contaminación del agua, “se dejaron atrás a partir de la  llegada del agua potable y el mejoramiento de los baños y letrinas”, explica.
    
Sin embargo, aunque algunas cedieron, otras problemáticas fueron apareciendo, como por ejemplo las adicciones en los adolescentes. María pierde el tono dulzón para hablar del tema. “El flagelo de la droga también llegó a la zona. Empezó a haber gente que vendía ‘porros’ y otras sustancias, y tuvimos que hacer talleres de prevención para que nuestros chicos no se engancharan”.
  
Además de los talleres, donde se analizan las conductas adictivas y las causas que llevan a los jóvenes a tenerlas, Dutra consiguió que le prestaran un predio y montó una cancha de fútbol “para que los chicos se dediquen al deporte y puedan crecer sanos”, expresa.
    
Las devoluciones de afecto como la declaración de amor pintada en el muro o la gratitud de una familia que vino del interior misionero con Chagas y a la que ella visitaba en el horario que debía tomar la medicación, entre otras tantas, la alientan a seguir en su enorme tarea. También la empuja la posibilidad de superarse en el oficio: tiempo atrás hizo un curso en la Universidad de Misiones, que le sirvió para ser “lazo de unión” entre distintos organismos provinciales y así viabilizar trámites de documento de identidad, sillas de ruedas para discapacitados o asesoría legal gratuita para resolver problemas familiares.
 
En palabras de Dutra: “Ahora somos agentes sanitarios recibidos. Y estamos orgullosos de serlo; a mi edad eso es importante”.
 
(*) Nota publicada en la revista ARGENTINA SALUD, del Ministerio de Salud de la Nación.



 



 



 



 



 



 



 



 



 

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