SEGUINOS

POSADAS

Proponen declarar prócer misionero a Andresito

La iniciativa fue presentada por el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, mediante un proyecto de ley que tomó estado parlamentario en la última sesión. Propone declarar “Prócer Misionero” al Comandante General Andrés Guacurarí por sus valores patrióticos en defensa de la causa popular y federal misionera y su activa participación en la Revolución de Mayo de 1810.

El diputado también propone que, de sancionarse el proyecto, se construya un monumento a Guacurarí en la Avenida Costanera de Posadas, previo llamado a concurso a artistas misioneros para que elaboren la obra.

Apunta además a la inclusión del Comandante General Andrés Guacurarí como Prócer Misionero en los libros de textos oficiales y no oficiales, programas educativos y museos.

Andresito

Andrés Guacurarí, también conocido como Andresito o Andresito Artigas nació en Santo Tomé el 30 de noviembre de 1778.

Para algunos historiadores afirman que podría haber nacido en San Francisco de Borja, actual São Borja. Se lo considera uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Gobernó entre 1811 y 1822 la Provincia Grande de las Misiones, que incluía territorios de países hoy limítrofes de Argentina como Brasil y Paraguay.

Fue uno de los más fieles colaboradores del General José Gervasio Artigas, militar federalista del noreste argentino, quien lo apadrinó; por lo que llegó a ser llamado “Andresito Artigas”. Era de familia guaraní, lo cual (de no haber mediado su amistad con Artigas) le hubiera excluido de la oficialidad de la época por la poca consideración social que los integrantes de la población originaria merecían entonces. Sin embargo, recibió una formación nada común reflejada en la redacción de sus proclamas en tres idiomas: español, portugués y guaraní.

Formó parte de la generación posterior a la actividad desplegada por Los Jesuitas, clérigos de La Compañía de Jesús durante su prédica del Evangelio esparcidos en los actuales territorios de Misiones (Argentina), Itapúa (Paraguay) y Grande do Sul (Brasil), pueblos que se encontraban en un momento de esplendor económico, social y cultural, lograda una convivencia pacífica y autosuficiente basada en el trabajo de la tierra y la solidaridad, cuando el Rey de España, Carlos III, ordenó su expulsión de todos sus dominios.

Fueron estos pueblos rezagos de aquella singular organización social quienes quedaron en una desprotección absoluta ante el abandono de “los hijos de San Ignacio de Loyola” como se los llamaba a los integrantes de La Compañía de Jesús.

Por ello el gran mérito de Andrés Guacurarí reside (desde una mirada en retrospectiva) en que sólo él pudo a través de sus valores personales guiar a su gente incluso empuñando las armas en defensa de su tierra y su cultura, avasallados como se encontraban sobre todo por fuerzas luso brasileñas que en esa época atacaban la región en busca de mano de obra esclava a ser usada en las bandeiras, en territorios tan lejanos y con un destino impregnado sólo de la fatalidad.

Si bien los guaraníes habían aprehendido naturalmente la religión católica llevando como estandarte la no violencia, llegado ese momento crucial de la necesidad de responder con firmeza y con igual saña al atacante, este pueblo de indios mansos y trabajadores finalmente supo presentar batalla.

En esta situación la persona de Guacurarí se erigió en un líder nato y efectivo que luchó con gran fervor, ahínco y sabiduría pues sus acciones no solo repelieron al invasor sino que también cuando se presentó la disyuntiva entre unitarios y federales, aquella espina ideológica que obstaculizaba la futura unión argentina en una sola patria con varios estados federales, Andrés Guacurarí supo también elegir la opción que finalmente favorecería su región como una porción más del tremendo país que Argentina llegó a ser.

Se puede decir que Guacurarí participó de todas las luchas por la Independencia Argentina adquiriendo verdadero protagonismo histórico cuando en 1811 se sumó a las tropas del General Manuel Belgrano en el intento de libertar al Paraguay de los realistas, luego lo acompañó hasta la Banda Oriental con el mismo objetivo y cuando el Creador de la Bandera Argentina fue suplantado por el unitario José Rondeau, Guacurarí decidió adherir a los federales liderados por José Gervasio Artigas.

“Patrimonio moral”

“Siento debemos encauzar esa necesidad de sólido patrimonio moral evidente, volviendo a nuestros orígenes para llegar a la verdad de nuestra identidad cultural, impulsándonos a ejercer diversas acciones y emprender actitudes y comportamientos que hoy ayuden a nuestra memoria colectiva, tratando de ensalzar a aquellos héroes populares que tan dignamente nos precedieron en la lucha cotidiana por hacer valer derechos y por conseguir afirmar nuestra nacionalidad ante miles de avasallamientos como aquellos a los que nuestros antiguos estuvieron sometidos por varias generaciones”, señaló Rovira en los fundamentos del proyecto.

“Estas luchas han logrado, a pesar de su característica fratricida, delinear aún con la sangre de tantos, el camino hacia al presente que hoy nos toca, cuando recién podemos afirmar en plural que hemos logrado conformar la sociedad que tenemos, de la que estamos orgullosos y que sin embargo no deja de pugnar por vivir mejor aún, con la garantía y la vigencia de todas las libertades posibles que un sistema político nos pueda brindar”, sostiene.

“En este caso se pretende homenajear a nuestro prócer local y misionero porque ha llegado la hora de desenterrar la verdad histórica para rendirle todos los honores que nuestro pueblo le debe como luchador incansable de las causas justas provinciales y nacionales argentinas”, destaca.

“Es acreedor a tal merecimiento ya que habiendo surgido desde lo más genuino de las raíces de su pueblo se erigió en líder y guía del resto de sus congéneres combatiendo siempre lo foráneo, teniendo que lidiar con los restos de Las Misiones Guaraníticas, aquel intento de una civilización de iguales bajo el respeto a la idiosincrasia de los habitantes primeros, dueños absolutos del suelo americano del que fueron despojados y que Guacurarí logró -en su tiempo- revertir, movido sólo por el amor a su gente y a su región, sentimiento excluyente de todo interés comercial o ideológico , ajeno y externo desde siempre al nativo, quien sólo aspiraba a vivir en paz y con valores morales propios”, concluye.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas