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EDITORIAL

Pueblos sin memoria repiten los errores cometidos, una y otra vez

Desde hace un tiempo a esta parte la Argentina, Misiones, viene haciendo un saludable ejercicio de memoria con los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar. Pero Nación y Provincia vivieron después -como en ese terrible período- procesos económicos que empujaron a miles de familias a la exclusión. Dolorosos procesos de los que no se hace la misma memoria a pesar de que, también, se cobraron vidas y todavía hay, hoy, familias que padecen las consecuencias de aquellas decisiones perversas, inhumanas.

La privatización del Banco de la Provincia de Misiones echó a 440 empleados, en momentos en que las crisis del Tequila, primero y Asiática, después, hacían estragos con las economías locales, tras la destrucción del mercado interno, de la industria nacional, de miles de puestos de trabajo. El autor del proceso misiones, sin embargo, es identificable también junto a Carlos Menem. Tiene nombre y apellido, se llama Ramón Puerta y gobernó Misiones por dos períodos consecutivos. Dejó por herencia, además, la más abultada deuda pública de la que se tenga memoria.
Según relata hoy Yolanda Dos Santos, cuando despiden a los trabajadores del ex Banco Provincia, ya hacía tres meses que no les pagaban el sueldo. Y la notificación de la cesantía se produce entre el 23 y 26 de diciembre de 1996, es decir cuando se celebran las fiestas cristianas de Navidad y Año Nuevo. La gente iba a estar “en otra cosa” habrá pensado Puerta, seguramente con Humberto Schiavoni, que era el presidente de su Comité Privatizador.
Mientras la mayoría intentaría celebrar las fiestas, los que sufrían la exacción iban a estar tan shockeados que no se harían escuchar. De hecho, 29 murieron. Algunos se suicidaron, otros fallecieron tras ser afectados gravemente en su salud por la crisis a la que fueron llevados.
Fue el caso de Arlindo Lindstrom, el esposo de Yolanda Dos Santos. Que tuvo que esperar un año para que le dieran una pensión. Para entonces, toda la familia había caído en un pozo depresivo y el hijo mayor, que entonces tenía 7 años, veía deteriorarse su salud. La mujer estaba embarazada de 6 meses cuando falleció el esposo. En la actualidad este segundo hijo tiene 16 años. Para atender a los dos ella tuvo que luchar contra una prolongada depresión. Que terminó superando. Pero admite que no es feliz.
Esta es la memoria que no está fresca. La historia que los más jóvenes desconocen. Y sin embargo, debería estar al alcance de todos, con documentación de la época. Porque son los registros periodísticos de lo sucedido los que permiten visualizar aquel dolor de tantos misioneros. Hay personas que todavía viven reclamando justicia por lo sucedido. Hay otros empeñados en echar mantos de olvido. Como el mismo Puerta que buscó su reelección como diputado nacional, cual si hubiera hecho méritos para pretender unas nuevas vacaciones de cuatro años en el Congreso de la Nación. Es sabido que se denomina vacaciones al período en el que no se trabaja. Y es lo que él hace cobrando un sueldo de la Nación.
En las últimas Paso de agosto logró que le sumaran votos Claudio Wipplinger y Adolfo Velázquez y con esa credencial se presentó a los comicios de octubre. Con la no memoria que pueden esgrimir el electorado adolescente y juvenil. Pero se requiere de complicidad  de parte de quienes vivieron en aquella década y saben muy bien lo ocurrido.
Acá se sumió en el dolor y la angustia, se llevó a la exclusión, a decenas, centenares, de familias misioneras, de modo directo. Tanto con las privatizaciones como con los “impuestos” a los sueldos estatales, el achicamiento de la Provincia, los precios viles de las materias primas. Una deuda pública de 1.765 millones de dólares que pasó a pesar en las generaciones presentes y futuras hasta el 2032. 
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