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Puente San Roque González: posadeño denunció agresiones y pedido de “coimas” en el cruce a Encarnación

En diálogo con /6d César Ullón reveló que el sábado tuvo que esperar más de 12 horas para lograr cruzar el puente San Roque González de Santa Cruz para ir desde Posadas hasta Encarnación. Remarcó que en medio de la espera varios autos se saltearon la fila para poder pasar más rápido luego del pago de 1.500 pesos. A su vez, aseguró haber sido agredido por protestar ante la situación. “Me dio mucha tristeza lo que sucedió, da bronca y cuesta superarla”, aseveró.

César remarcó que viaja seguido a Paraguay debido a que su esposa es oriunda de allí. Relató que el sábado 23 de diciembre, a las 2 de la madrugada se instaló en la fila de vehículos, que en ese momento estaba en cercanías de Garupá. “Eran las 11 y se veía que era imposible pasar porque no había movimiento y eso me llamó la atención. Casi no podíamos avanzar”, detalló.

Agregó que “me di cuenta de que vehículos con patentes paraguayas escoltaban autos argentinos. Cuando uno de ellos se me puso enfrente le dije que se vaya de allí porque no había hecho la fila y ese era mi lugar. El conductor, enojado, se bajó para sacarme fotos a mí y a mi automóvil. Luego me amenazó”.

Con el fin de buscar explicaciones de la tardanza para poder cruzar a Encarnación utilizando el puente, César se dirigió hasta un sector donde había vendedores paraguayos y allí le advirtieron que si quería pasar rápido debía pagar la suma 1.500 pesos para hacerlo en cuestión de minutos y evitar la extensa y tediosa espera.

“Nos dijeron que nos adelantemos y simulemos estacionar en el estacionamiento del tren y 15 minutos después hablemos con el gendarme de más edad y le digamos que ya está todo arreglado para que nos hagan pasar” explicó. En ese sentido, añadió que “cada cuatro o cinco minutos veía que los que hacían como que estacionaban pasaban como si nada mientras los que estábamos en cola teníamos  que esperar y esperar”.

En cuanto a los gendarmes, advirtió que se mostraron ajenos a la situación y simplemente le recomendaron que “cuide bien su lugar” y continúe esperando.

“Cuando ya estábamos en el lado paraguayo del puente vinieron dos mujeres y me pegaron una piña en la boca y me la cortaron. Yo no reaccioné y vi que detrás de ellas había hombres grandes. Los policías se acercaron a preguntar qué pasa y les dijeron en guaraní que se vaya para evitar problemas y que nosotros no denunciemos”, comentó.

Luego, recalcó que “me llevaron a la oficina del comisario para preservarme. Estuve un rato largo y me tuve que volver a la Argentina. Nadie me amparó y no me quedó otra que emprender el regreso”.

Sobre la situación, aclaró que las personas que lo atacaron lo hicieron luego de recibir las fotos de su auto y su rostro que habían sacado y enviado el mismo hombre con el que tuvo un altercado en el lado argentino. “Se enojaron conmigo porque yo fui vehículo por vehículo a pedir que no dejen pasar a quienes no hacían fila. A mi esposa la quisieron detener porque supuestamente estaba haciendo disturbios. Esto no puede ser”, subrayó.

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