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Quince años por asaltar un comercio y violar a una joven

Acorralado por las pruebas y ante la posibilidad cierta de recibir una pena mayor, Germán Esquivel Lencina (33), alias “Ives” o “Gordo”, aceptó ser condenado a quince años de prisión por los delitos de “robo calificado por el uso de armas, lesiones graves y abuso sexual con acceso carnal”. Los hechos ocurrieron en la zona rural de Leandro N. Alem. Su cómplice fue abatido el 6 de febrero de 2007 en la localidad paraguaya de Caazapá durante un tiroteo con la Policía de ese país.

El hecho por el cual fue juzgado Lencina ocurrió en la noche del 4 de enero de 2005 en la Picada Belgrano, donde Ursulino Larrea (71) tiene un comercio junto a su esposa, Ilda Skulmoski (54) y su hijo Emilio (35). Ese día, cerca de las 20.00, Emilio salió hacia la parte trasera de su casa para ir con su novia a alimentar a los chanchos y gallinas. En esas circunstancias, advirtió que dos personas estaban agazapadas en el yerbal y le pidió a la chica que le trajera su revólver. El hombre efectuó varios disparos al aire pero tuvo que escapar hacia el interior del comercio cuando los desconocidos le efectuaron varios balazos.



Una patrulla de la Comisaría de Leandro N. Alem llegó al lugar en apenas 15 minutos y recorrió toda la zona para “asegurarse” que los ladrones habían escapado. La calma parecía haber vuelto al negocio, donde Emilio y Juan Da Silva tomaban cerveza mientras charlaban.
Cerca de las 22.00, los delincuentes irrumpieron a punta de revólver en el local y maniataron a todos, excepto a Ursulino -padecía discapacidad motora-, a quien le colocaron el sombre sobre el rostro para que no viera lo que allí ocurría.



Las luces del negocio fueron apagadas y el “Gordo” Lencina obligó a la joven que lo acompañara a recorrer las habitaciones en busca de dinero. En uno de los dormitorios, el imputado violó a la joven y luego volvió hasta el negocio, donde le dijo a su cómplice que hiciera lo mismo. Ese hombre luego fue identificado como Ignacio José Arzamendia.



El dúo delictivo se apoderó a de 1200 pesos de la caja registradora del local, otros 200 pesos que Emilio Larrea tenía en su billetera. Pero también cargaron varias “gruesas” de cigarrillos, los tradicionales caramelos de tira y tres armas: dos revólveres calibre 32 y un tercero calibre 22.
Las víctimas relataron en esa oportunidad que la joven violada fue obligada a llevar mantas para colocar debajo de las personas que estaban maniatadas en el piso, mientras que el anciano fue conducido hasta su habitación y acostado en la cama.



Antes de escapar, los ladrones comieron fiambres con pan y bebieron cervezas y Coca Cola con absoluta tranquilidad. A la joven también pidieron que les quitara el barro de los calzados.
Antes de escapar, Arzamendia y Lencina advirtieron que “no avisen a la Policía, está con nosotros y vamos a estar vigilando toda la noche… regresamos a las 4.00”.



Unas semanas después la Policía anunció que se había desbaratado una banda dedicada al robo en zonas rurales, pero en realidad todos los sospechosos quedaron en libertad. Uno de ellos, José Luis Correa, fue quien aportó el dato que permitió detener a Lencina e identificar a su cómplice.
El hombre explicó que estaba cansado de tener problemas con la Justicia por culpa de su cuñado (Lencina), quien el 4 de enero le había dicho que tenía “un trabajito” para hacer.
Lencina fue capturado en 2007 en Paraguay por Interpol y unos meses después extraditado a Misiones, donde tiene varias causas pendientes en la Justicia.



El imputado tiene varias causas pendientes en la zona centro, en todos los casos por robo calificado, una de ellas agravada por la muerte de un hombre al que obligaron a beber sin parar un litro de caña.




 

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