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Recuerdan a los músicos y amigos que murieron en accidente de Virasoro

Se cumplió un mes de la muerte de Juan José Dieguez, Oscar Meinardo, Claudia Graciela Marchanka,  quienes junto a Pachon Lira y Andres Cavia perdieron la vida en el accidente de tránsito ocurrido el 5 de enero camino a Santo Tomé.   
 

Tres de ellos eran miembros de la Familia Franzen que quiere recordarlos hoy.
  



Un adiós inesperado.        
 
La muerte de Claudia, Oscar, Juanjo junto a  Pachon y el Negro Cavia, nos sorprendió a todos y llenó este comienzo de año de una tristeza infinita.
Apasionados  de la vida y de los amigos, llenos de proyectos, de afectos que los esperaban, se fueron mucho antes de lo que todos hubiéramos querido.
Oscar y Claudia  también amantes de la música, se encontraron  con Juanjo  hace unos dos años, cuando el   músico se puso de novio con Silvana, una joven profesora de portugués con quien se iba a casar en marzo.
Los cuatro, es decir    Claudia, Oscar, Silvana y Juanjo pasaron año nuevo en Camboriu, todos excepto Silvana regresaron el domingo pasado. Juanjo debía volver al trabajo y a la música. Se reencontrarían una semana después, pero la fatalidad, el destino o  vaya a saber quien hizo otros planes y se los llevó mucho antes de lo deseado.
 Silvana y Juanjo, Claudia y Oscar, desde que se conocieron compartieron infinidad de encuentros familiares, artísticos y solidarios. Se preguntaran que  unía a esta joven pareja con un matrimonio que casi les doblaba la edad: los unía   el amor a la vida, la familia, la generosidad para la entrega aún en esos pequeños detalles y una infinita sensibilidad hacia quienes necesitan una palabra, una sonrisa, o una canción.
Juanjo tenía la virtud y la capacidad de  estar con sus amigos, su familia, de compartir espacios y actividades con personas mayores, se lo solía ver como uno más en las fiestas de cumpleaños de las amigas de su  abuela o las de la abuela  de su novia 
El alquiler  disfraz de la  Popis, uno de los personajes del Chavo del 8, para su cuñada Valeria, reina del servicio especial N° 3 de Villa Cabello,   para la estudiantina fue uno de esos detalles que  nos devuelven hoy la imagen de un Juanjo vital, generoso, afectuoso, irresistible y comprador diría su suegra.
El vinculo con su mama, su hermana y su pequeño sobrino es otra de las facetas que nos permitieron conocer a un ser sensible, solidario, contenedor. 
Oscar, un sobreviviente de la epidemia de polimelitis que azotó el país en 1956 y también de la dictadura del 76, compartía con su esposa Claudia su compromiso con la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Ambos conocían los padecimientos a los que se debe enfrentar una persona con capacidades diferentes, así como las familias. En esta lucha se encontraron con Graciela Franzen, sus hijas y Juanjo que se sumó como uno más del entorno cuando se eligieron con Silvana para compartir sueños, proyectos y amores.
No era la primera vez que viajaban juntos y habían planeado otros muchos, pero la muerte decidió unirlos en un último viaje que nos llenó de dolor a quienes amamos a estos seres, para quienes la vida no volverá a ser la misma.
El recuerdo de los momentos compartidos, de las alegrías que nos regalaron, de los gestos de ternura, de amor que nos dejaron, nos servirán para mirar hacia delante y para que, cargados de  sus recuerdos,    podamos seguir viviendo, como ellos hubieran querido, buscando la felicidad y honrando la vida, tal como ellos lo hicieron.



 



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