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Robo de vales: el sargento Lindqvist continuará preso

Mientras el abogado Ramón Moisés Grinhauz prepara los argumentos para pedir la libertad del sargento Juan Lindqvist, detenido por la sustracción de 1300 vales de combustible de la Dirección de Administración de la Policía, desde el Juzgado admitieron que ese pedido será rechazado por el juez Fernando Verón.

Según trascendió, el juez le imputará formalmente el delito de defraudación a la administración pública, figura penal que tiene una pena máxima de seis años de prisión y por ende es más gravosa que la del hurto agravado.



En principio, esa figura penal establece la excarcelación, pero en el Juzgado de Instrucción 2 sostienen que dejar en libertad al policía podría entorpecer la investigación que se realiza. Es que la pesquisa puede derivar en la imputación de otros policías, aunque más no sea por negligencia.
La suntuosidad en la que vivía Lindqvist hace presumir a los investigadores que el suboficial canjeaba los vales de combustible por dinero desde hace mucho tiempo. Y se cree que alguno de los oficiales de alto rango tenía alguna participación en la maniobra. “Cuesta creer que un sargento haya tenido semejante actuación y nadie se haya dado cuenta”, dijo uno de los investigadores.



El juez Verón quiere saber si los controles en la Dirección de Administración -manejaba y distribuía los comprobantes para combustible- eran laxos o si alguien se encargó de que fallaran sistemáticamente para ocultar el drenaje de los vales.



Otro dato que llamó la atención en el Juzgado es el tiempo que demoró la Policía en hacer la denuncia penal. La maniobra se habría detectado el 8 de noviembre y el juez recién fue notificado la semana pasada del hecho. “Fuimos a allanar las casas once días después y cuando el tema ya estaba en todos los medios de comunicación”, se quejó un funcionario.



En ese sentido, hubo durísimos cuestionamientos a la División Asuntos Internos. “No hicieron nada en casi dos semanas y después le transfirieron todo a la Dirección de Investigaciones”, se sinceró una fuente que pidió reserva de su identidad.



En definitiva, la actuación de Asuntos Internos sólo permite corroborar algo ya conocido no solo dentro de la fuerza: que tiene escasa capacidad operativa y lo controles sobre el personal policial son nulos. A tal punto es una realidad que no pudieron establecer a tiempo que Lindqvist ostentaba un nivel de vida que no se condecía con sus magros ingresos de sargento.



Los policías y el propio juez Verón se sorprendieron al ingresar en la casa del barrio 90 Viviendas de Itaembé Miní, donde residía el policía. Allí hallaron cinco equipos de aire condicionado split en la vivienda y un sexto en el quincho que, además, tenía una costosa mesa con banquetas construidas con madera de primera calidad.



 

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